La especialista ofrece sus recomendaciones para lograr un menú escolar más equilibrado

Más de 2,5 millones de niños en España hacen uso del servicio de comedor escolar. Para casi la mitad, la comida que reciben en el colegio representa la ingesta principal del día, según revela el estudio ALADINO del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. No obstante, esta comida no siempre resulta tan completa ni equilibrada como sería necesario.
Un análisis llevado a cabo por la OCU en 2024 muestra que el 45% de los menús escolares españoles presentan desequilibrios nutricionales. De los 622 menús evaluados, ninguno se ajustaba por completo a las recomendaciones establecidas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), el Ministerio de Educación y las consejerías de Sanidad y Educación.
El informe señala que la mayoría de los comedores abusa de platos a base de hidratos de carbono, como arroz, pasta o patatas, además de ofrecer alimentos precocinados con un bajo valor nutricional. Por otro lado, ingredientes fundamentales como legumbres, huevos y pescado se encuentran desplazados. Para la nutricionista Paula Lope, las deficiencias son evidentes. “Si un menú escolar no contempla estos cinco alimentos, hay un problema”, afirma la especialista.
Elementos imprescindibles en un menú escolar

Lope enfatiza que un menú escolar balanceado debe contemplar, a lo largo de la semana, cinco grupos básicos de alimentos: verduras diarias, legumbres al menos dos veces por semana, fruta fresca o yogur natural sin azúcares añadidos como postre, agua como única bebida y pescado azul una vez semanal junto con pescado blanco al menos dos veces.
De este modo, cada comida debería incluir una porción de verduras, ya sea como plato principal o guarnición, pues aportan vitaminas, minerales y fibra esenciales. Respecto a las legumbres, Lope recomienda ofrecerlas en un mínimo de dos comidas semanales, alternando entre variedades como garbanzos, lentejas, alubias o guisantes.
Acerca de los postres, la nutricionista sugiere elegir siempre fruta fresca o yogur natural, evitando productos con azúcares añadidos y alimentos ultraprocesados como bollería industrial o galletas. Asimismo, Lope defiende que el menú debería ir acompañado únicamente con agua, desaconsejando zumos, batidos o refrescos.
Respecto al pescado, la experta vinculada a la plataforma TusClasesParticulares recomienda introducir pescado azul —como salmón, bonito, palometa o sardina— al menos una vez por semana, y pescado blanco —como lubina, merluza o bacalao— en al menos dos ocasiones. Este alimento está ausente en muchos comedores escolares. Según un reciente estudio de OPROMAR, el 80% de estos comedores no incluyen pescado azul suficiente en sus menús.
“Su ausencia resulta preocupante debido a que es una fuente clave de omega-3, vitales para el desarrollo cerebral, la memoria y el aprendizaje”. Además de estos ácidos grasos, el pescado azul proporciona vitamina D, vitamina B12, fósforo, selenio y yodo, nutrientes esenciales para el sistema nervioso, inmunitario y el crecimiento.
En cuanto a los cereales, la nutricionista recomienda optar por versiones integrales. “La mayoría de los menús ofrecen arroz, pasta y pan refinados, cuando deberían preferirse versiones integrales que brindan mayor cantidad de fibra, aumentan la sensación de saciedad y regulan mejor el índice glucémico”, aclara.
Lope también recuerda que, conforme a la normativa vigente, los comedores escolares deben informar sobre los alimentos y alérgenos presentes en cada plato, además de ofrecer adaptaciones para quienes tengan alergias, intolerancias o sigan dietas específicas por motivos religiosos o éticos. Igualmente, los centros escolares deben informar sobre el origen de los alimentos utilizados y garantizar que al menos el 5% de los productos sean ecológicos y de procedencia local.

