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El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset gestionaba tal volumen de drogas y dinero que, según la acusación en Estados Unidos, le debían más de 17 millones de euros únicamente por un envío de cocaína a Europa.
Respecto a esa deuda fechada en enero de 2021, que hoy superaría los US$19,5 millones, Marset y un socio organizaron la recuperación de por lo menos 5 millones de euros (aproximadamente US$5,75 millones).
Asimismo, conforme al mismo expediente judicial, ambos realizaron el lavado de la mayoría de ese dinero a través del sistema bancario estadounidense.
Estas presuntas actividades llamaron la atención de Washington, hasta el punto que Marset se ubicaba entre los narcotraficantes más buscados por la agencia antidrogas DEA a nivel global, antes de ser detenido el viernes en Bolivia.
Tras su captura, fue deportado de inmediato a una prisión en EE.UU. y se presentó el lunes ante un tribunal federal en Virginia, enfrentando un cargo de conspiración para lavado de activos, informó la fiscalía.
La condena máxima por este delito podría alcanzar hasta 20 años de prisión.
Aun así, especialistas legales señalan que este tipo de casos puede presentar obstáculos, y es factible que los fiscales consideren una negociación con Marset, quien a sus 34 años posiblemente posee información valiosa sobre el narcotráfico en el Cono Sur.
"En contraste con numerosos procesos contra jefes del narcotráfico, los fiscales tienen un motivo para pactar un acuerdo con Marset debido a que la pena máxima que enfrenta es de 20 años", explica Rob Heroy, abogado estadounidense con experiencia en narcotráfico y delitos financieros.
"En consecuencia, para evitar un juicio deben ofrecerle un acuerdo", afirmó Heroy a BBC Mundo.
"Transnacional"
Estados Unidos y naciones sudamericanas celebraron la detención de Marset en Santa Cruz de la Sierra como un golpe considerable contra el narcotráfico.
La DEA, mediante un comunicado el fin de semana, calificó al uruguayo como un "Pablo Escobar de la era contemporánea". El director de la agencia, Terrance Cole, sostuvo que su captura representa "un avance importante hacia una América más segura".

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images
Marset también enfrenta cargos por narcotráfico en Bolivia y Paraguay, países en los que residió durante los últimos años, tras haber cumplido en 2018 una condena de cinco años en Uruguay por tráfico de marihuana.
La acusación presentada en el tribunal de Alexandria no incluye cargos relacionados con conspiración para introducir drogas en EE.UU., como suele ser habitual en otros casos emblemáticos de narcotraficantes latinoamericanos.
En cambio, el documento señala un único cargo contra Marset: el presunto uso del sistema financiero estadounidense para blanquear ganancias ilícitas derivadas del tráfico de drogas.
Esta particularidad probablemente se debe a que el destino principal de sus envíos de drogas era Europa, y no Estados Unidos, según investigaciones realizadas en diferentes países.
El expediente en el tribunal de Virginia describe a Marset como "un narcotraficante transnacional radicado en Sudamérica" y "responsable del traslado de toneladas de cocaína, valoradas en millones de dólares, desde Sudamérica hacia Europa".
Además, menciona a Federico Santoro, otro uruguayo acusado de colaborar estrechamente en el blanqueo de activos, quien recibía un porcentaje de las ganancias. Santoro se declaró culpable en el mismo tribunal el año pasado y fue sentenciado a 15 años de cárcel.

Fuente de la imagen, Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay
Desde Paraguay, Santoro gestionaba, junto a Marset, la recaudación de los ingresos procedentes de los envíos de estupefacientes, incluyendo los millones de euros correspondientes a 2021.
"Marset y Santoro empleaban mensajeros y tokens para entregar discretamente grandes sumas de dinero ilegal, generalmente en euros, a sus asociados, incluso dejando maletas en el borde de carreteras públicas en Europa", señala la imputación.
"Una vez que los fondos ilícitos de Marset y otros ingresaban al sistema bancario europeo, Santoro se encargaba de la transferencias internacionales, mayormente mediante transferencias bancarias y, en ocasiones, siguiendo instrucciones directas de Marset", agrega.
Además, Santoro exigía recibir el dinero en dólares y utilizaba para ello bancos corresponsales en EE.UU., incluyendo al menos un banco en Virginia.
Para concluir las operaciones y transferir fondos a Marset, recurrían también a facturas falsas y diversas empresas registradas en Sudamérica y Asia, según el expediente.
"Marset y Santoro", puntualiza, "amenzaron con emplear violencia contra otras personas para garantizar la continuidad de sus actividades de narcotráfico y lavado de dinero".
"No lo hice"
En su primera comparecencia ante un tribunal estadounidense este lunes, Marset estuvo acompañado por una defensora pública, según informaron fuentes judiciales.
Este tipo de audiencias iniciales suelen servir para que un juez confirme la identidad del acusado, lea formalmente los cargos y le informe sobre sus derechos legales.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images
Está previsto que Marset decida quién será su defensor en Estados Unidos antes de la nueva audiencia programada para el 20 de marzo, donde podría declararse culpable o inocente.
Esta decisión será crucial para Marset: si acepta la acusación, podría recibir una condena menor a la máxima de 20 años e incluso colaborar con información; si la rechaza, enfrentará un juicio.
En una carta del año pasado, Marset negó la implicación en lavado de dinero, señalando que Santoro era quien administraba los movimientos financieros mediante cuentas bancarias.
"Eso no era mi responsabilidad", afirmó. "No soy cambista, manejo mi negocio correctamente y no me involucro en los asuntos de otros. Nunca pregunté cómo bajaba el dinero" o "si lo hacía desde Estados Unidos, China o Chile, como se dice".
"Yo no lo hice, por lo tanto no he cometido ningún delito en Estados Unidos", aseguró.

Fuente de la imagen, Reuters
El abogado Heroy, quien fue asistente de un fiscal en Carolina del Norte, explica que, en caso de juicio y sentencia máxima, Marset podría reducir su condena a 17 años por buena conducta.
No obstante, advierte que "en delitos relacionados con transferencias financieras como este, la fiscalía enfrenta múltiples dificultades".
"Deben probar que Marset conspiró personalmente para lavar dinero. Eso es complicado porque él no estaba en Estados Unidos ¿quién puede testificar que lo vio lavando dinero?", planteó.
Según su opinión, los fiscales necesitarían un informante que declare contra Marset; probablemente ese testigo sería Santoro, quien podría reducir a la mitad su condena de 15 años colaborando con las autoridades.
Este proceso acaba de comenzar y se abren diversos posibles escenarios. Quizás en las próximas audiencias se defina con mayor claridad el camino que tomará el caso.

