El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha publicado una actualización de su informe más reciente sobre el estado de los embalses de agua en España

El Boletín Hidrológico Peninsular reporta que los embalses de agua en España están al 73,35 % de su capacidad este viernes 24 de julio.
Esto refleja una reducción en las reservas de agua del país respecto a los datos registrados hace una semana.
El estado de los embalses funciona como un indicador clave para evaluar la situación hídrica nacional. Conforme avanza el año, las cifras sobre la capacidad almacenada adquieren mayor relevancia por el impacto directo del agua en la vida diaria y en diferentes sectores industriales.
Estado general de los embalses en España
Fecha: viernes 24 de julio de 2026.
Capacidad total: 56.043 hm3.
Volumen de agua embalsada: 41.110 hm3.
Porcentaje de llenado: 73,35 %.
Cambio respecto a la semana anterior: -1.082 hm3.
Variación porcentual semanal: -1,93 %.
Volumen embalsado hace un año: 38.311 hm3.
Porcentaje de agua embalsada hace un año: 68,36 %.
Estado actual de los embalses en España

Andalucía: 79,03%.
Aragón: 69,63%.
Asturias: 76,32%.
C. Valenciana: 49,95%.
Cantabria P. Vasco La Rioja: 70,84%.
Castilla-La Mancha: 65,21%.
Cataluña: 82,92%.
Comunidad de Castilla y León: 75,01%.
Extremadura: 74,96%.
Galicia: 72,11%.
Murcia: 29,05%.
Navarra: 63,59%.
Formas de ahorrar agua en el jardín
Más allá de la capacidad actual de los embalses en España, es esencial usar el agua de manera responsable. Por ello, el Miteco ha difundido una serie de consejos para reducir el consumo de agua en los hogares, especialmente en los jardines.
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En España, las viviendas unifamiliares con jardín consumen entre 2 y 5 veces más agua que los apartamentos. Esto convierte al jardín en un gran consumidor de agua. Sin embargo, existen estrategias para minimizar su uso.
Una de las medidas más simples para reducir el gasto de agua en jardinería es optar por plantas que requieran riego moderado o incluso nulo una vez que estén bien establecidas. No implica, por supuesto, llenar el jardín exclusivamente de cactus o chumberas. De hecho, muchas de las especies típicas de nuestros jardines mediterráneos (como árboles, arbustos y matas) requieren poco riego.
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Generalmente, más del 66% del agua que se utiliza en un jardín se dedica al mantenimiento del césped. Por eso, se puede afirmar que el césped es el principal consumidor de agua en los jardines modernos. Reducir su superficie es la forma más efectiva y segura de disminuir el consumo hídrico.
Cubrir áreas del jardín con materiales naturales, tales como piedras, gravas o corteza de árbol, disminuye significativamente el uso de agua y aporta efectos estéticos agradables. Estos recubrimientos evitan el calentamiento excesivo del suelo, protegen contra el viento y la erosión, reducen la proliferación de malas hierbas y facilitan el camuflaje de los sistemas de riego.
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Los sistemas de riego localizado suministran agua a las plantas mediante “goteros” que operan a baja presión. Gracias a esto, permiten entregar la cantidad exacta de agua que cada planta necesita, minimizando pérdidas por evaporación. Por este motivo, consumen entre la mitad y un cuarto del agua que utilizaría un sistema por aspersión.
El agua de lluvia recolectada en tejados y patios puede ser utilizada para regar el jardín. Tras ser canalizada por canaletas o drenajes, se almacena en un pequeño depósito para su uso posterior.
Un depósito parcialmente enterrado es ideal para conservar agua de lluvia, aunque también se pueden emplear recipientes improvisados, como toneles, bidones o bañeras antiguas. Es recomendable ubicar el depósito en un punto elevado del terreno para facilitar el riego por gravedad.
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Es aconsejable regar durante las horas más frescas del día para evitar pérdidas por evaporación y reducir daños en las plantas. Además, un riego excesivo disminuye la resistencia de las plantas frente a la sequía y las hace más susceptibles a enfermedades.
