Vox incrementa ligeramente su representación en Castilla y León con 14 procuradores y un 18,9% de los sufragios, aunque no alcanza las previsiones iniciales.
Santiago Abascal anuncia que se acelerarán urgentemente los acuerdos con el PP en Extremadura y Aragón, donde las negociaciones permanecen estancadas.
En Castilla y León, Vox logra su mejor marca histórica en elecciones autonómicas, pese a que miembros del partido admiten que el resultado es inferior al esperado.
El margen estrecho en varias provincias situó a Vox cerca de arrebatar escaños al PSOE, mientras el partido atribuye posibles errores más al estancamiento en otras regiones que a conflictos internos.
Vox crece en Castilla y León y mantendrá un papel clave para la investidura de Alfonso Fernández Mañueco. Sin embargo, su progreso se sitúa por debajo de las expectativas.
La formación liderada por Santiago Abascal obtiene 14 procuradores, superando en uno el número logrado en 2022, pero no alcanza el 20% que algunas encuestas adelantaban durante la campaña. En concreto, el partido obtiene un 18,9% de los apoyos, sin llegar siquiera al 19%.
Desde Vox consideran que, una vez cerrado este ciclo electoral, es momento de acelerar las negociaciones con el PP en Extremadura y Aragón, donde los pactos continúan bloqueados.
Así lo afirmó el propio Abascal durante su comparecencia en la sede nacional. «Es prioritario centrarse en lo esencial desde mañana», declaró. «Tres comunidades españolas necesitan un cambio de dirección. Lo tendrán, podemos garantizarlo».
El mensaje busca situar este resultado, que genera sensaciones agridulces en el partido, como punto de partida. Eso a pesar de que Vox consigue en Castilla y León su mejor resultado histórico en elecciones autonómicas, con ese 18,9% de los votos.
Esta cifra supera la obtenida en Extremadura (16,9%) y Aragón (17,9%). No obstante, en estas últimas regiones, la formación de Abascal se presentó como ganadora moral al duplicar su número de representantes.
En Castilla y León, la base de partida era más alta, lo que dificultaba repetir ese crecimiento. A pesar de ello, la gestión de las expectativas ha terminado pasando factura, aunque públicamente no lo reconozcan.
Juan García-Gallardo, exvicepresidente de la Junta de Castilla y León y exdirigente de Vox, lo resumió con ironía en un tuit: «Abascal diciendo que baten récords con cara de funeral«.

Fuentes internas de Vox reconocen que «sin duda» el resultado es inferior a los objetivos marcados. No obstante, en varias provincias el margen fue muy estrecho: en Zamora, Segovia, Valladolid y Palencia, el último escaño lo obtuvo el PSOE y Vox se quedó a unos 2.000 votos de arrebatárselo.
¿Qué pudo fallar? El partido analizará esta cuestión en los próximos días.
Recientemente, un dirigente de Vox admitió a EL ESPAÑOL que el estancamiento en Extremadura y Aragón, donde la formación es necesaria para que el PP gobierne, podría haber influido en los resultados electorales.
Más incluso que las crisis internas que afectaron al partido durante la campaña, incluyendo la expulsión de Javier Ortega Smith y la inesperada salida de José Ángel Antelo.
«Esas telenovelas no nos han restado ni un voto», afirmaban con orgullo fuentes de Vox.

