La primavera llegará con temperaturas superiores a la media tras el tercer invierno más lluvioso del siglo

El invierno que acaba de finalizar se posiciona como el noveno más cálido desde 1961, mientras que la precipitación media registrada en la España peninsular alcanzó los 323,2 litros por metro cuadrado, representando un 171 % del valor habitual.

Un hombre realiza estiramientos en A Coruña.

La primavera mostrará temperaturas superiores a las normales, con una probabilidad del 70 % en Baleares; sin embargo, en cuanto a las precipitaciones no existe una tendencia definida aún, mientras que el invierno meteorológico recién finalizado ha sido el noveno más cálido desde 1961 y se coloca como el tercero con mayor precipitación en el siglo XXI.

Los últimos ocho inviernos se han caracterizado por temperaturas «por encima de lo habitual», afirmó el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, durante la conferencia de prensa de este jueves, en la que se presentó el balance climático del invierno y la previsión estacional para la primavera, que iniciará el próximo viernes 20 de marzo a las 15.46 horas.

La temperatura promedio en la España peninsular alcanzó los 7,6 °C, posicionándose como el sexto invierno más cálido de este siglo.

El invierno meteorológico, abarcando los meses de diciembre, enero y febrero, fue una estación marcadamente cálida, con una temperatura media que superó en 1 °C el valor medio del periodo 1991-2020, sumado a un nivel alto de humedad.

El nivel medio de precipitaciones en la España peninsular fue de 323,2 litros por metro cuadrado, equivalente al 171 % del valor normal para este trimestre en el intervalo de referencia 1991-2020.

Este invierno se constituye como el octavo con mayor cantidad de lluvias desde 1961 y el tercero en el siglo XXI, solo detrás de las temporadas 2009-2010 y 2000-2001, según informó el portavoz de Aemet.

Un invierno cálido

«No se registró ninguna ola de frío» durante el invierno, aseguró del Campo.

Comentó que, no obstante, hubo una fase fría entre el 22 de diciembre y poco después del Día de Reyes, coincidiendo con las festividades navideñas.

Durante ese lapso, «excepto en días específicos, prevalecieron temperaturas inferiores a lo normal», aunque esto no impidió que, en conjunto, el trimestre mostrara un carácter cálido respecto al promedio del periodo de referencia, según explicó del Campo.

Para algunos, la percepción pudo haber sido diferente, añadió, ya que el tiempo en las festividades fue «incómodo, con lluvias» que posiblemente generaron la impresión de mayor frío, aunque esto no fue el caso.

De acuerdo a la información disponible, indicó del Campo, se observa una acumulación de inviernos con temperaturas superiores a la media en este siglo, lo que representa «una tendencia clara».

Este es el octavo invierno consecutivo con estas características, un fenómeno «sin precedentes» en cuanto a años seguidos con temperaturas por encima de lo normal, manifestó del Campo.

Predicciones para la primavera

Las previsiones para la primavera meteorológica (marzo, abril y mayo) apuntan a un 50 % de probabilidad de temperaturas más altas de lo normal en Canarias y en el suroeste peninsular, mientras que hay un 20 % de probabilidad de que sean inferiores a lo habitual en estas zonas.

En el resto de la península, existe un 60 % de probabilidad de superar las temperaturas normales, porcentaje que aumenta al 70 % en Baleares; en ambas regiones la probabilidad de que sean más bajas es del 10 %.

En cuanto a las lluvias, «no se registra una tendencia clara en la mayor parte del país», según informó del Campo. Las posibilidades de que la primavera sea más húmeda o más seca de lo normal se encuentran equilibradas.

Solo en áreas del suroeste peninsular y en Canarias se detecta una ligera mayor probabilidad de que el trimestre sea más seco de lo habitual (40 %), frente a una posibilidad del 25 % de que sea más lluvioso.

El invierno presentó un carácter muy cálido en gran parte de la mitad oriental peninsular, el valle del Ebro y algunas zonas de las mesetas, alcanzando temperaturas extremadamente elevadas en áreas del interior de Aragón.

En el resto de la península predominó un clima cálido o normal, con algunas áreas en Galicia donde el frío se hizo presente. En Baleares el invierno fue claramente cálido, mientras que en Canarias predominó un carácter mayormente normal, con ciertos sectores cálidos en Tenerife.

El invierno comenzó con un diciembre cálido, cuya temperatura media superó en 0,5 °C el promedio habitual. Por su parte, enero mantuvo una temperatura media igual al valor normal del periodo de referencia, resultando normal.

Febrero se destacó por su carácter muy cálido, con una temperatura 2,4 °C superior al promedio, posicionándose como el cuarto febrero más cálido desde el inicio de la serie en 1961 y el tercero en el siglo XXI.

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