Cesc Fàbregas, exfutbolista de 38 años, confiesa el impacto emocional de la separación de sus padres a los 14 años.

Cesc Fàbregas, durante el partido ante el Monza la temporada pasada. El entrenador del Como recordó sus orígenes en Arenys de Mar, su vínculo con su padre y los instantes personales que definieron su trayectoria.

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Mucho tiempo antes de transformarse en uno de los técnicos más solicitados actualmente, e incluso previo a conquistar trofeos en los estadios más importantes de Europa, Cesc Fàbregas fue simplemente un niño común en Arenys de Mar, una apacible población junto al Mediterráneo.

Creció entre su familia, amigos de siempre y largas jornadas jugando al fútbol, inmerso en un ambiente sencillo que distaba mucho de la notoriedad que alcanzaría con el paso de los años.

En una entrevista con Samanta Villar, el exfutbolista rememoraba la experiencia de regresar a su localidad natal. «Cuando vuelvo aquí, solo deseo reencontrarme con amigos. Todos me conocen desde pequeño, así que la gente reacciona como ‘¡Ah, Cesc!’, pero no le dan demasiada importancia».

Aquellos tiempos también estuvieron marcados por las travesuras típicas de la infancia. «Un amigo vivía en el edificio de enfrente y frecuentemente disparaba el balón hacia su balcón para ver si lo alcanzaba. El dueño del bar de abajo debía estar contento con nosotros. Nunca me sacaron de tantos sitios», recordaba años atrás.

En el programa Samanta y la vida de…, Fàbregas también habló sobre su cercana relación con su padre, Francesc, una figura fundamental en sus primeros pasos en el fútbol. «Mi padre siempre encontraba tiempo para llevarme a los entrenamientos. Incluso creó un equipo de fútbol donde yo podía jugar con mis amigos», confesaba Cesc.

Cesc Fàbregas, durante un partido con el Como.

Cesc Fàbregas, durante un partido con el Como. EFE

El talento del excentrocampista rápidamente captó la atención y el Barcelona lo incorporó en su cantera a la edad de 14 años. Dos años más tarde, apareció una oferta del Arsenal, una decisión compleja para su familia, que tuvo que evaluar si debían dejar todo para que el joven se trasladara a Londres.

«Pensé que en el Barça estaba bien, pero podía tomar este tren y ver si funcionaba o no. Si no iba bien, pasaría al menos un año en Londres y aprendería inglés. Debutó con el primer equipo a los seis meses», rememoraba su padre, Francesc Fàbregas.

Unos inicios complicados

Durante aquella charla, Samanta Villar también preguntó cómo se gestiona que alguien tan joven comience a obtener grandes sumas de dinero. Francesc explicó que buscaron asistencia profesional para manejar esta situación. «Fue en ese momento cuando Cesc empezó a ganar mucho dinero siendo muy joven. Contratamos a un profesional porque no estábamos preparados. Yo soy constructor, si quieres te hago un presupuesto, pero eso es todo», comentaba.

En otra entrevista para DAZN en 2022, el catalán recordó uno de los episodios más emotivos de su juventud, vinculado con su entrenador Rodolfo Borrell. «Cuando mis padres se separaron, yo tenía 14 años y fue un momento difícil porque la familia es muy importante para mí y fue un impacto inesperado».

«Un día fuimos a un torneo en Italia con los cadetes del Barça y Rodolfo Borrell, quien actualmente es el tercer entrenador de Pep Guardiola en el Manchester City, era mi entrenador en ese momento y me llamó a su habitación una vez», relataba.

«No había contado a nadie que mis padres se habían separado, y él comentó que había entendido lo que había sucedido y estaba contento de que mi rendimiento no disminuyera, porque a esa edad suele afectarte mucho. Pero dijo que no se notó nada y que tenía un regalo para mí», explicó.

Ese detalle quedó grabado en su memoria. «Era una camiseta de Guardiola con el número 4 del Barça, con una dedicatoria que deseaba suerte y que esperaba verme algún día en el Camp Nou con ese número y, después de muchos años y esfuerzo, así fue», rememoraba.

En esa misma entrevista, Fàbregas también quiso transmitir un mensaje a los niños que aspiran a dedicarse al fútbol. «Deben perseverar en sus metas. Es vital en la vida, cuando somos pequeños todos tenemos sueños, todos imaginamos lo que nos gustaría ser en el futuro».

«A mí me ocurría que soñaba con ser futbolista y claramente lo logré gracias al trabajo, a la confianza, a ser positivo, pero sobre todo por el deseo de aprender y mejorar día tras día», comentaba.

Cesc Fàbregas dirige al Como en un partido de la Serie A.

Cesc Fàbregas dirige al Como en un partido de la Serie A. EFE

«Esto resulta esencial en la vida. Les aconsejaría perseguir sus sueños, pero siempre con constancia y la convicción de que esos sueños pueden materializarse porque al final, a veces, visualizamos objetivos», confesaba.

«Me gustaría hacer eso, pero ¿tienes la valentía suficiente para dar el máximo para lograrlo? Esa es la cuestión. Hay que trabajar, sacrificar mucho y es difícil. Todo en la vida que quieres alcanzar a nivel máximo requiere un gran esfuerzo», concluía.

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