La firma japonesa está concentrando todos sus recursos en mejorar la fiabilidad del motor y eliminar las vibraciones.
Son dos aspectos que limitan la comprensión del monoplaza y, por ende, dificultan al equipo el trabajo en su desarrollo.
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Existe una fecha señalada en rojo para Honda y Aston Martin: el 29 de marzo. Ese fin de semana se disputará el GP de Japón y para la marca japonesa es el evento de casa. De ahí la necesidad urgente de hallar soluciones para un AMR26 que ha comenzado la temporada con problemas.
Honda precisa ofrecer una buena imagen en Suzuka. No puede permitirse que se mantengan las dificultades de fiabilidad en el motor ni las vibraciones, que constituyen el principal inconveniente para el equipo británico, y sobre todo para Fernando Alonso y Lance Stroll.
Durante la rueda de prensa previa al GP de Australia, Adrian Newey señaló que sus pilotos no podían completar más de 15-25 vueltas sin sufrir daños en las manos. Sin embargo, las 43 vueltas del canadiense contradicen esa afirmación, aunque el problema es real y preocupa a todos.
Por ello, Honda ha establecido metas claras. Koji Watanabe, presidente de Honda Racing Corporation, ha destacado los principales desafíos de Aston Martin. Según indicó, pretende tomar acciones para combatir las vibraciones y aspira a que la unidad de potencia pueda usarse «sin inconvenientes».
Además, Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda, informó que han logrado varios avances en su constante labor para eliminar las vibraciones. Tras semanas intensas de trabajo, han identificado otra solución que probarán próximamente, esperando que sea clave para resolver finalmente el problema.
«Hemos conseguido avances en la reducción de vibraciones y seguimos esforzándonos para minimizarlas. La fiabilidad es nuestro principal obstáculo para progresar. Por eso continuamos con un trabajo conjunto junto a Aston Martin y hemos hallado algo más, otra contramedida que quizás podamos evaluar pronto», declaró Orihara en declaraciones publicadas por Motorsport Francia.
Los ingenieros de Honda, durante los test de pretemporada de Baréin. EUROPA PRESS
Aunque el calendario es exigente, con tres grandes premios en abril tras China y Japón (a menos que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán provoque la cancelación de las citas en Arabia Saudí y Baréin).
A su vez, las dificultades en la fiabilidad del motor están generando un efecto colateral: la paralización en el desarrollo aerodinámico y mecánico del Aston Martin AMR26.
El equipo no ha logrado evaluar el monoplaza debidamente, porque no ha podido acumular rodaje suficiente para realizar comparaciones y obtener datos confiables.
Demoras en el progreso
No solo Adrian Newey está afrontando un inicio de temporada complicado, sino que el plan de desarrollo que había diseñado para recuperar los cuatro meses de retraso en el diseño del AMR26 se ha visto paralizado.
«Me siento algo impotente porque está claro que tenemos un problema serio con la unidad de potencia. Además, la falta de rodaje implica que no estamos obteniendo información suficiente sobre el coche. Nuestra base de datos es muy limitada debido a las pocas vueltas completadas», lamentó el gurú de la Fórmula 1 el pasado fin de semana.
«Particularmente con poco combustible, que actúa como amortiguador para la batería. Honda ha restringido mucho la duración de steints con poca carga, convirtiéndose esto en un círculo vicioso», añadió el ingeniero británico.
Koji Watanabe y Adrian Newey, en la rueda de prensa de Aston Martin.
Esta situación, más allá de ser una restricción significativa en competición, impide al equipo detectar fallos o potenciales mejoras en el rendimiento aerodinámico. Newey reconoce que todo el enfoque se ha dedicado a asistir a Honda.
«Gasta mucha energía colaborar con Honda para hallar la mejor solución general, porque podríamos decir: ‘No es nuestro problema’, pero sí lo es, dado que el coche resulta de la suma entre chasis y unidad de potencia», sostuvo Newey.
«Nuestro principal objetivo ahora es trabajar junto a Honda para alcanzar el mejor resultado posible. Siendo honestos, esta temporada se centra principalmente en resolver el problema de las vibraciones para lograr fiabilidad en carrera», agregó el director técnico de Aston Martin.
Actualmente, el AMR26 que pilotan Fernando Alonso y Lance Stroll es, con diferencia, el coche menos competitivo de la parrilla.
Newey afirmó recientemente que situaría el monoplaza en la parte alta de la mitad de la parrilla, aunque admitió que esta valoración no cuenta con datos muy fiables.
En espera
El problema es que el desarrollo del coche permanecerá detenido hasta que Honda solucione sus dificultades, algo que por el momento no tiene horizonte claro.
«Es complicado hacer una predicción a día de hoy. Honda ha lanzado una iniciativa clara para reducir las vibraciones de la unidad de potencia. Trabajan en ello», explicó Adrian Newey.
Ingenieros y mecánicos de Aston Martin en el garaje del equipo durante los test de Baréin. Europa Press
«No será una solución inmediata debido a que requieren proyectos fundamentales de equilibrio y amortiguación. No puedo asegurar la rapidez con la que lo lograrán, pero debe ser su prioridad principal», añadió.
«Cuando superen este obstáculo, podrán enfocar el trabajo hacia el rendimiento, aunque actualmente esta problemática de vibración consume todos los recursos en todas las áreas», reiteró Newey, agradeciendo el esfuerzo de todo el equipo por apoyar a Honda.
Claramente, Aston Martin y Honda obtuvieron aprendizajes en Australia, así que el fin de semana de carrera no fue en vano. Comenzaron a comprender mejor el comportamiento del chasis y de la unidad de potencia, además del manejo de la energía, que será crucial en 2026.
Todo ese conocimiento ya está incorporado en su sistema de simulación y será tomado en cuenta para optimizar su paquete desde Shanghái en adelante.

