Víctor Arpa, abogado, explica qué debes revisar antes de firmar una carta de despido

Un simple gesto del trabajador puede ser decisivo para impugnar la decisión de la empresa dentro del plazo legal de veinte días hábiles

Muchos empleados se enfrentan a diversas dificultades tras ser despedidos. Los despidos improcedentes son una práctica común y aquí se explica en qué consisten.

Aunque todos los trabajadores cuentan con protección legal contra despidos improcedentes y fallos en el pago de finiquito o indemnización, existe el riesgo real de perder el derecho a reclamar si el empleado no actúa correctamente al recibir la carta de despido. El abogado Víctor Arpa señala un paso fundamental: “Lo que se debe hacer es firmar la carta, pero añadir al lado: ‘No conforme’, y registrar la fecha.” Este simple acto puede resultar crucial para preservar la opción de reclamar derechos posteriormente.

En el marco laboral español, la carta de despido es el documento con el que la empresa notifica formalmente la extinción del contrato laboral. La normativa establece que debe incluir el motivo del despido y la fecha de efectos. En despidos disciplinarios o por causas objetivas, comunicar por escrito la razón es obligatorio y constituye una pieza clave en cualquier reclamación posterior ante tribunales laborales. Por ello, la reacción del trabajador al recibirla puede ser determinante desde el punto de vista jurídico.

Muchas personas creen que firmar la carta de despido implica renunciar a reclamar, pero Arpa aclara que la legislación española no funciona así. El experto destaca en un video en TikTok (@abogadovictorarpa) que la firma no supone consentimiento automático con la salida empresarial, siempre que quede constancia de la disconformidad. Si la empresa intenta persuadir al trabajador para no escribir “no conforme”, amenazando con no pagar el finiquito, Arpa es contundente: “No hagas caso, te están engañando.”

Todo trabajador tiene derecho a finiquito

En la práctica del derecho laboral, la firma solo acredita que el trabajador ha recibido la notificación, pero no constituye aceptación de su contenido. Por ello, la expresión “no conforme” es una protección adicional que refleja que el empleado no acepta las razones ni condiciones del despido. Asimismo, registrar la fecha exacta de recepción es fundamental, ya que a partir de ahí comienzan a contar los plazos legales para iniciar cualquier reclamación.

Despido. (Adobe Stock)

En caso de negativa al pago del finiquito, el abogado asegura que es posible reclamar: “Si no lo pagan, se lo reclamaremos, ya que están obligados a hacerlo”. Esto abarca conceptos como vacaciones pendientes, pagas extraordinarias y el salario del mes en curso, aspectos que a menudo se omiten por desconocimiento o por la rapidez del momento.

El finiquito es la liquidación de todas las cantidades pendientes entre empresa y trabajador al finalizar la relación laboral. Suele incluir el salario correspondiente a los días trabajados, la parte proporcional de pagas extras, vacaciones no disfrutadas y otros conceptos pactados en convenio o contrato. Es esencial distinguir entre finiquito e indemnización por despido, ya que esta última se aplica solo en ciertos tipos de despido, como el improcedente o algunos despidos objetivos.

Plazo de 20 días para presentar reclamaciones

Cuando un trabajador es despedido y tiene dudas sobre el procedimiento, actuar con rapidez es fundamental. El margen legal para reclamar es limitado y el experto lo resume: “Si deseas impugnar tu despido, tienes veinte días hábiles para hacerlo.” Pasado ese plazo, se pierde cualquier opción de acción.

Este plazo de veinte días hábiles está establecido en la legislación laboral española para impugnar un despido. Antes de acudir a los tribunales, es obligatorio presentar una papeleta de conciliación ante el servicio administrativo correspondiente, un trámite previo que busca facilitar un acuerdo entre empresa y trabajador. Durante esta fase pueden discutirse tanto la validez del despido como las cantidades económicas pendientes.

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