El colágeno es la proteína más prevalente en el cuerpo, pero su producción se reduce con la edad

El colágeno, junto con el magnesio y la melatonina, se encuentra entre los suplementos más demandados en las farmacias. Esta proteína es la más abundante en el cuerpo humano y resulta esencial para preservar la estructura y fortaleza de múltiples tejidos. Está presente en la piel, los huesos, cartílagos, tendones y otros elementos del tejido conectivo.
No obstante, con el avance de la edad, la producción natural de colágeno disminuye, lo que puede reflejarse en una reducción de la elasticidad cutánea o en problemas en las articulaciones. En vista de esta situación, un número creciente de personas opta por aumentar su ingesta mediante suplementos.
Aunque los suplementos de farmacia pueden estimular la producción de colágeno, la principal fuente natural continúan siendo los alimentos. Por ello, resulta fundamental identificar cuáles aportan cantidades significativas de esta proteína, según los especialistas de Vitanatur.
Carnes y pescados
Los alimentos que contienen colágeno de forma directa provienen principalmente de orígenes animales. Esto es porque el colágeno es una proteína estructural presente en los tejidos conectivos de los animales. Por ello, las partes que incluyen piel, cartílagos o tendones suelen ofrecer mayores cantidades.
Entre los alimentos con mayor concentración de colágeno se encuentran distintos tipos de carnes y pescados. En el caso de las carnes, sobresalen especialmente los cortes que contienen tejido conectivo, como tendones o piezas con cartílago. También la piel de pollo o de pescado representa una fuente valiosa de esta proteína.
Las carnes rojas, como las de ternera o cerdo, suelen aportar niveles superiores de colágeno. Sin embargo, los expertos en nutrición aconsejan moderar su consumo debido al contenido en grasas saturadas. Por esta razón, dentro de una dieta balanceada, se recomienda preferir carnes magras como pollo, pavo o conejo, que facilitan la obtención de proteínas de calidad con menor aporte graso.
Caldo de huesos
Uno de los alimentos más vinculados al colágeno es el caldo de huesos. Esta preparación tradicional, común en muchas culturas, se elabora cocinando durante varias horas huesos de res, pollo o pescado. En este proceso de cocción prolongada, se liberan en el caldo diferentes compuestos, entre ellos colágeno, proteínas y diversos micronutrientes.
En años recientes, el caldo de huesos ha ganado popularidad en redes sociales y en ciertos enfoques de alimentación saludable, donde se promueve como una manera sencilla de incluir estos nutrientes en la dieta cotidiana.
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Gelatina
Otra categoría de alimentos relacionada con el colágeno son aquellos que, tras la cocción, adquieren una textura gelatinosa. Esto sucede cuando el colágeno presente en ciertos tejidos animales se transforma en gelatina durante la elaboración. Ejemplos tradicionales incluyen la oreja de cerdo o el rabo de toro. Ambos contienen cantidades notables de colágeno que, al cocinarse por largos periodos, se convierten en gelatina.
No obstante, desde el punto de vista nutricional, es importante considerar que el colágeno posee una calidad proteica inferior comparada con otras proteínas de la carne. Esto se debe a su riqueza en determinados aminoácidos (como glicina, alanina, prolina e hidroxiprolina), esenciales para la síntesis de colágeno, pero presenta cantidades menores de otros aminoácidos esenciales.

