El exfutbolista del Real Madrid posee en Estados Unidos un lugar especial que ha visitado repetidamente en los últimos años para desconectarse.
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Gareth Bale encontró en Los Ángeles algo más que un destino temporal: con el tiempo se ha convertido en uno de sus refugios predilectos, un sitio al que vuelve con frecuencia para escapar del bullicio europeo, disfrutar con su familia y dedicarse a su gran afición, el golf.
Mucho antes de firmar con LAFC, el galés ya incluía la ciudad californiana en su rutina veraniega, aprovechando cada pausa para cruzar el Atlántico y perderse en una metrópoli donde logra pasar casi inadvertido.
Bale había instaurado «un pequeño ritual estival»: durante periodos de dos a cuatro semanas vivía con su familia en Los Ángeles, cambiando estancias entre barrios exclusivos como Bel Air o Beverly Hills.
Gareth Bale, en una imagen reciente. REUTERS
En un año alquilaban una casa en una zona determinada, para al siguiente trasladarse a otro barrio, siempre en urbanizaciones exclusivas que ofrecían privacidad, seguridad y todas las comodidades necesarias para que sus hijas disfrutaran sin la presencia constante de cámaras.
Para Bale, uno de los mayores atractivos de la ciudad es precisamente esa sensación de anonimato que nunca experimentó en Madrid: con gorra y gafas de sol, o incluso sin ellas, podía caminar sin ser reconocido en cada esquina.
Tras casi diez años bajo la mirada constante del Santiago Bernabéu, poder salir a cenar, comprar o llevar a sus hijas a un parque sin una nube de fotógrafos era un lujo que sólo asociaba a sus escapadas en Los Ángeles.
El golf
Además, Los Ángeles ofrece un atractivo adicional para alguien como Bale: algunos de los mejores campos de golf del mundo se encuentran a menos de una hora en coche.
El galés solía aprovechar estas estancias para jugar en campos de alto nivel en la zona, perfeccionando un swing que, con el tiempo, le permitió competir en torneos profesionales como el AT&T Pebble Beach Pro-Am, tras su retiro del fútbol. Golf por la mañana, tiempo con la familia por la tarde y un entorno libre de atención mediática: un equilibrio complicado de lograr para una estrella del deporte.
Otro de los hábitos durante esas vacaciones eran las visitas a Disneyland y otros parques temáticos cercanos, donde sus hijas disfrutaban mientras él se movía sin destacar, como un turista más.
Estas vivencias familiares, alejadas de la presión competitiva, facilitaron que Bale y su esposa dialogaran sobre planes a futuro, hasta el punto de que, según él mismo confesó, en más de una ocasión imaginaron la posibilidad de establecerse definitivamente en California.
Su fichaje
Cuando en 2022 se confirmó su incorporación a Los Angeles FC, muchos en su entorno lo vieron como la conclusión natural de una historia que se venía escribiendo silenciosamente cada verano.
La ciudad que había sido su refugio vacacional se transformó en su hogar: un club competitivo, un calendario menos agotador y la oportunidad de continuar disfrutando de su vida discreta, su familia y sus rondas de golf bajo el sol californiano.
Actualmente retirado del fútbol, Bale mantiene en redes sociales y apariciones públicas una clara conexión con Estados Unidos y, en particular, con California, que demuestra que su vínculo no fue algo pasajero.
Entre exhibiciones de golf, torneos de alto nivel y escapadas a la Costa Oeste, Los Ángeles sigue siendo una referencia inevitable para un futbolista que cambió las luces del Bernabéu por el green… y que posiblemente nunca ha sido tan feliz como cuando se pierde, anónimo, entre las colinas de Bel Air con un palo de golf en la mano.

