La temporada más impredecible en la historia de la F1 comienza con mayor emoción y la misma élite de pilotos

George Russell lidera la carrera del GP de Australia. Russell logró la victoria en Albert Park con una ventaja cercana a los tres segundos sobre Antonelli; mientras que Leclerc (3º) terminó a 12,5 segundos del italiano y Norris (5º) a 35,5 segundos de Hamilton (4º).

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El Mundial, marcado por la revolución del reglamento, ya se ha iniciado y cuenta con más detractores que seguidores entre los protagonistas que forman el ‘Gran Circo’. La nueva Fórmula 1 no convence a numerosos pilotos.

«No ha sido entretenido, esto se asemeja al Mario Kart […] Queremos que sea Fórmula 1, auténtica Fórmula 1, no una Fórmula 1 dopada», reprochó Max Verstappen ante la prensa tras la carrera.

El piloto neerlandés ha sido el más crítico, y sus comentarios no sorprenden tras lo manifestado en Baréin durante los test: «Es la Fórmula E con esteroides». A los competidores les está costando adaptarse a la nueva realidad que atraviesa la máxima categoría del automovilismo; por ahora, el objetivo del cambio no se está cumpliendo.

El nuevo reglamento, frío y calculador en la clasificación, ofreció en Albert Park algunas vueltas de carrera con un cierto nivel de emoción al inicio. Probablemente, estos adelantamientos polémicos estuvieron impulsados por la gran potencia eléctrica (hasta 350 kw) de esta última generación de motores.

En el caso de Charles Leclerc, el monegasco ascendió de la cuarta plaza para liderar la carrera, momento en el cual comenzó un duelo directo con George Russell. Esta modificación en la normativa de la FIA busca precisamente eso, con el nuevo modo de adelantamiento y la gestión de las baterías: que los autos puedan mantenerse cerca durante varias vueltas, como ocurrió entre estos dos pilotos.

Sin embargo, la pelea finalizó con la salida del Virtual Safety Car causado por Isack Hadjar. La estrategia perjudicó al equipo de Maranello, puesto que los dos Mercedes gestionaron durante 45 vueltas sus neumáticos sin ser, en ningún instante, más lentos que los dos Ferrari.

La misma historia de siempre

A pesar del auténtico espectáculo que se vio en la salida, donde se combinaron batallas, inconvenientes y tácticas de carrera, la revolución reglamentaria no ha tenido impacto en la parrilla.

Es cierto que Leclerc pasó de cuarto a primero en cuestión de segundos y que Fernando Alonso ganó cinco posiciones en la salida, avanzando del 17º al 10º lugar (también ascendió dos puestos debido a ausencias), pero el orden de carrera no ha variado respecto a años previos, y no se vislumbra una tendencia que indique un cambio.

Russell, Antonelli, Leclerc, Hamilton, Norris y Verstappen. En otras palabras, Mercedes, Ferrari, McLaren y Red Bull. Los pilotos y equipos usuales que han ocupado los puestos principales en las últimas temporadas.

Por detrás, a 33,5 segundos de ‘Mad’ Max (6º) llegó Oliver Bearman con su Haas. Es relevante señalar que Isack Hadjar (Red Bull) y Oscar Piastri (McLaren) quedaron fuera de la lucha. Esto no sorprende, ya que el salto desde la parte trasera es siempre el más complejo en Fórmula 1.

Los tiempos de algunos pilotos al cruzar la meta llamaron la atención. Leclerc (3º) terminó a 12,5 segundos de Antonelli (2º); Norris (5º) a 35,5 de Hamilton (4º); Bearman (7º) a 33,5 de Verstappen (6º); Lindblad (8º) a 7,2 segundos de Bearman; Gasly (10º) a 16,3 de Bortoleto (9º); Albon (12º) a 26,2 de Ocon (11º); Colapinto (14º) a 37,6 segundos de Lawson (13º); Sainz (15º) a 28,4 del argentino, mientras que Checo Pérez quedó a 55,7 segundos del español, casi un minuto.

Resulta notable que Russell (con un mejor tiempo de 1:23:06.801) dobló a Bortoleto, Gasly, Ocon, Albon y Lawson; mientras que Colapinto y Sainz recibieron dos vueltas, y Checo Pérez tres vueltas en una carrera que abarcó 54 vueltas. Realmente impresionante.

Tras esta primera jornada, los pilotos expresaron una postura crítica respecto a la nueva Fórmula 1.

«Me siento vacío, no es entretenido, va contra los instintos», comentó Verstappen; «Hemos pasado de contar con los mejores coches a tener los peores», afirmó Norris; «Cualquiera podría conducir este coche, hasta un chef», exclamó Alonso; «No es el auto más divertido para la clasificación», dijo Leclerc; y Hamilton aseguró que «va totalmente en contra de lo que es la Fórmula 1, que es ir a tope, atacar sin reserva».

La postura de Sainz

Carlos Sainz logró disputar la zona de puntos tras realizar una buena salida que le permitió ascender hasta la 12ª posición. No obstante, en la segunda mitad de la carrera el delicado alerón delantero de su Williams sufrió daños, provocando una pérdida de carga aerodinámica y un declive progresivo hasta concluir 15º.

El Gran Premio de Australia estuvo marcado por problemas de fiabilidad —tuvo que abandonar el coche antes de tiempo en los Libres 2 y 3 y no pudo disputar la clasificación— y tampoco dejó sensaciones positivas para el español en relación al nuevo vehículo de F1.

«Este deporte se llama Fórmula 1. La fórmula que pensaron que sería buena para F1 no es correcta y debe cambiarse. El 50-50 para generar carreras de F1 no parece estar funcionando ni nadie está satisfecho», declaró en respuesta a una pregunta del diario AS.

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