El primer ministro de Hungría ha elevado el nivel de alerta de seguridad nacional y reforzado los controles mientras el conflicto en Irán se intensifica. Expertos comentan que Orbán utiliza esta crisis para fortalecer a su partido antes de las elecciones de abril.
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, ha dispuesto un aumento en las inspecciones fronterizas dirigidas a extranjeros tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, posicionando cada vez más los temas de seguridad en el centro de su campaña electoral.
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Orbán ha manifestado que el conflicto bélico en Medio Oriente implica riesgos para Hungría tanto en los precios de la energía como en la seguridad nacional. Analistas consideran que su narrativa de proveedor de seguridad podría resultar beneficiosa de cara a las elecciones.
Simultáneamente, Orbán ha agravado una disputa con Ucrania relacionada con el oleoducto Druzhba, esencial para el suministro energético húngaro. Dicho oleoducto sufrió un ataque sospechoso atribuido a Rusia a finales de enero y permanece sin reparación.
Hungría celebrará elecciones parlamentarias el 12 de abril, donde el partido opositor Tisza se encuentra por delante de Fidesz, partido de Orbán. Desde 2010, Orbán gobierna con mayoría absoluta en el parlamento.
Su principal adversario, Péter Magyar, desarrolla una campaña agresiva centrada en la inflación y el costo de vida.
Orbán se presenta como garante de la seguridad
El pasado sábado, luego de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, Orbán reunió a su gabinete de seguridad y elevó el nivel de alerta terrorista en el país. Posteriormente, el jueves, convocó al comité de coordinación antiterrorista y ordenó un refuerzo en los controles fronterizos.
«Organizaciones terroristas con raíces en Medio Oriente se han establecido y fortalecido en Europa Occidental. Se prevé que activen células terroristas en toda Europa. En este contexto, protegeremos la paz y seguridad de Hungría. Por ello, hemos intensificado las inspecciones en el tráfico de pasajeros extranjeros que ingresan al país», anunció Orbán.
Los detalles de estos controles no se difundieron de inmediato. Además, el primer ministro instruyó a las fuerzas militares y policiales a resguardar la infraestructura energética clave durante la última semana, citando temores de un posible ataque desde Ucrania.
Bulcsú Hunyadi, analista político del Instituto Political Capital de Hungría, indica que los esfuerzos de Orbán para ser visto como garante de seguridad pueden rendir frutos.
«El conflicto con Irán aumenta la incertidumbre, lo cual encaja en la narrativa de un entorno inestable y un gobierno, junto a Fidesz, que proporciona seguridad», explicó Hunyadi.
«Esto puede relacionarse fácilmente con la importancia del petróleo ruso que llega a través de Ucrania en un contexto de creciente incertidumbre en los mercados energéticos.»
Actualmente, Hungría bloquea un paquete de préstamo de la Unión Europea por 90 mil millones de euros destinado a Ucrania, motivado por la disputa sobre el oleoducto Druzhba. Budapest acusa a Kyiv de chantaje político, mientras que Ucrania exige un cese al fuego con Rusia para proceder con las reparaciones.
Dániel Hegedűs, subdirector del Instituto de Política Europea en Berlín, señala que esta situación puede también favorecer a Orbán.
«Los acontecimientos actuales amenazan de manera fundamental la seguridad energética de Hungría, y es probable que la población se cuestione si conviene que Ucrania reactive el suministro a corto plazo», afirmó Hegedűs.
La crisis podría revertirse
No obstante, la crisis energética en Europa podría impactar negativamente al gobierno húngaro si los precios continúan altos en las próximas semanas. Tisza, el partido de Magyar, centra su campaña en la inflación y el costo de vida.
«A corto plazo pueden culpar a Ucrania, Irán, Estados Unidos y la Unión Europea. Pero si el gobierno promete protección y no logra cumplirla, esto puede volverse en su contra. A largo plazo, existen riesgos reales para el gobierno», agregó Hunyadi.
También comentó que el contraste entre la imagen de Donald Trump en Hungría como un presidente pacífico y su posterior inicio de una nueva campaña militar podría no afectar necesariamente el mensaje electoral de Orbán.
«Esto podría generar disonancia cognitiva en la campaña si algún político decidiera aprovecharla. Hasta ahora, no se ha visto que Tisza utilice esta cuestión como un tema principal», concluyó Hunyadi, señalando que el partido de Magyar sigue enfocándose en asuntos internos y evita involucrarse en la política exterior.

