Cada vez más personas, como el «influencer» Jpelirrojo, reciben un diagnóstico de autismo en la adultez. Ellos mismos comparten su experiencia y se explica qué está ocurriendo
A los 9 años, Lara ya percibía que había algo en ella que la hacía sentirse fuera de lugar, un sentimiento que se intensificó durante la adolescencia, cuando comenzó a ocultar ciertos rasgos, realizando actividades que no le agradaban o que le aburrían profundamente, con el propósito de intentar integrarse en el grupo. No obstante, fue hasta 2014 cuando un amigo, que estudiaba psicología, le sugirió por primera vez un nombre para lo que podía estar experimentando: ‘tú tienes un poquito de autismo’. En ese instante escuchó el término que terminaría definiendo su vida. “Pensé que era una tontería, que no podía ser real, porque mi percepción del autismo era la que la mayoría tiene: casos muy extremos, personas que no tienen habilidades verbales o que enfrentaron dificultades mucho mayores que las mías”.
Sin embargo, la idea no salió de su mente. “Noté que había algunas similitudes: la literalidad, la dificultad para comprender ciertos chistes, recordé la cantidad de problemas con amigos por malentendidos… pero creí que no era algo grave”. Cuando comenzó la pandemia, en lugar de dedicar tiempo a hacer pan, se volcó obsesivamente a leer sobre neurodivergencias. Al identificar coincidencias, pensó que podría tener Altas Capacidades (AACC). En 2020 un diagnóstico lo confirmó, pero aún no explicaba completamente sus dificultades, principalmente en lo social. En 2025, a sus 37 años, recibió su segundo diagnóstico: Autismo Nivel 1, combinado con AACC, un pronunciamiento tardío que finalmente aclaraba muchas dudas.
En España viven cerca de 47.000 personas con autismo (TEA), según cifras de la Confederación Autismo España, incluyendo muchos casos sin diagnosticar. Entre ellas estaba Juan Miguel Flores, más conocido en redes como @jpelirrojo, quien compartió su experiencia pública. Su diagnóstico llegó poco antes de cumplir 40 años, aunque las señales siempre estuvieron presentes. “Mis padres percibían que mis respuestas no eran usuales, que mis reacciones eran exageradas; desde pequeño me llevaron a psicólogos y psiquiatras, y a los 7 años empecé a tomar antipsicóticos tras diagnosticarme ‘trastorno de conducta’; con 11 me hicieron un escáner cerebral para confirmar que todo estaba bien”, relató a El Confidencial. Eran los inicios de los 90 cuando el conocimiento sobre autismo infantil era muy limitado.
Ya en la adultez, al compartir piso con personas relacionadas con la salud, “me identificaron rápidamente ciertos rasgos” y me mencionaron algunos aspectos coincidentes. Luego publicó sus dudas en Instagram, y entre los comentarios apareció el de una enfermera que meses antes atendió el parto de su hijo. Le mencionó la peculiaridad de sus reacciones y recomendó realizar pruebas. Justo cuando comenzó a tomarlo en serio, vio un video de @paupautista, un niño diagnosticado, cuyos comportamientos le resultaron muy familiares. “En ese momento lo supe. Me eché a llorar por todos los conflictos que viví, por cómo finalmente las piezas encajaron”. En 2025 confirmó su diagnóstico y, al igual que Lara, también le detectaron Altas Capacidades, una conjunción que dificulta su detección debido al enmascaramiento provocado por la coexistencia de ambas neurodivergencias.
‼️JPELIRROJO YA TIENE LOS RESULTADOS MEDICOS Y ES AUTISTA‼️ https://t.co/LRolFspunC pic.twitter.com/KfdE2LkHrH
— Fley (@fley_es) November 10, 2025
«¿Cómo vas a ser autista si no se nota?»
Algunos autistas especializados en camuflarse, practicando el llamado masking, pasan toda su vida sin saber que lo son, sin que ellos ni quienes los rodean perciban nada fuera de lo común. La influencer y creadora Noemí Navarro (@noemimisma) fue una de ellas. Desde entonces, dedica sus esfuerzos a divulgar información sobre el autismo, ya sea en sus redes sociales, conferencias o desde la fundación que fundó, ‘Madre TEA’, enfocada en apoyar a familias con un miembro en el espectro. Ella fue diagnosticada con TEA en 2022, a los 35 años. “Viví toda mi vida sin saber que tenía dificultades, escondiéndolas. Lo supe ya adulta, después del diagnóstico autista de mi hijo, y al investigar sobre el tema, reconocí mucho en mí, especialmente tras conocer testimonios de mujeres diagnosticadas en la adultez”, comenta.
Aunque el autismo posee una base genética y hereditaria, y a pesar de las señales presentes, su diagnóstico fue inesperado. “Nunca pensé que mi manera de comprender el mundo fuera distinta a la de los demás. Para mí, mi forma de ver el mundo era la normal y creía que los demás lo veían igual. Por eso, consideraba que no había nada que cambiar”. Hoy reconoce los grandes esfuerzos que hizo por adaptarse a las normas sociales y al entorno, el agotamiento físico extremo que le generan eventos sociales y por qué se siente muy incómoda y cansada en ambientes con mucha gente y ruido.
Desarrollan estrategias para encajar, como ensayar diálogos o mirar al entrecejo
Guillermo Zurita, médico, psicoterapeuta y director del Instituto de Neurodivergencias, se dedica a atender a adultos que llegan a su consulta tras años de incomprensión. “El diagnóstico en adultos es complicado, principalmente porque llevan décadas desarrollando estrategias para esconder sus diferencias, muchas veces de manera inconsciente, impulsados por la sensación de ser distintos, por lo que durante la evaluación puede ser más difícil detectarlo y requiere experiencia”, explica.
Entre los métodos de camuflaje más frecuentes que ha observado están, por ejemplo, evitar el contacto visual directo mirando al entrecejo, preparar y revisar conversaciones superficiales para no parecer “extraños” en contextos sociales, o hacer gestos expresivos con las manos que no les resultan naturales. “Conviven con la sensación de que algo en ellos está mal y por eso crean estrategias para encajar, sin saber que esto puede resultar contraproducente, provocando síntomas asociados como baja autoestima o depresión debido al esfuerzo excesivo”, añade.
El autoconocimiento tras el diagnóstico
Finalmente llega la respuesta que muchos han esperado durante años, o que sin buscar la da sentido a sensaciones y experiencias de toda la vida. Zurita lo observa diariamente. “Para la mayoría el diagnóstico trae un gran alivio, ya que proporciona la explicación que necesitaban. Sin embargo, siempre recalco que es un proceso de asimilación gradual, largo y que implica un cambio profundo en la perspectiva sobre su vida, idealmente acompañado de apoyo profesional para transitar ese camino de autodescubrimiento”.
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Esto fue lo que vivió Noemí. “De cierta forma, pude finalmente ponerle nombre a lo que me sucedía, saber desde dónde trabajar y comprender que no era una cuestión de esforzarme más, sino que tenía una manera distinta de percibir el mundo, sin nada de malo en mí”, relata emocionada. Ahora entendía aspectos que antes normalizaba erróneamente, como el agotamiento, la sensibilidad sensorial, la parte social o sus obsesiones por dominar un tema hasta no poder dejarlo. Considera que el diagnóstico le otorgó mayor confianza en sí misma y un crecimiento personal que la llevó a sentirse orgullosa de quién es y cómo se muestra al mundo, con sus diferencias.
Para Lara y Jpelirrojo, la asimilación fue mucho más compleja. “Existe alivio, pero también es cierto que al principio es muy difícil porque empiezas a revisar obsesivamente tu vida, reinterpretando momentos que ahora tienen sentido, experimentas meses de ansiedad y hasta cierta regresión, por ejemplo, en las habilidades sociales que habías adaptado. Aceptar que es una condición permanente es complicado”, explica Lara. No obstante, tiene claro que el autoconocimiento es salud, ya que gracias a esto ha aprendido a identificar sus límites, decidir qué esfuerzos valen la pena y qué relaciones evitar, “porque muchas mujeres autistas tendemos a vincularnos con perfiles narcisistas o personas que ocultan sus verdaderas intenciones y que logran engañarte, porque te faltan herramientas para detectar ciertos patrones”.
«Ahora sé por qué siempre debo ir a los mismos restaurantes»
Para Jpelirrojo, fue una de las etapas más duras emocionalmente. “Estuve meses saturado, rememorando toda mi vida. No se trata tanto de descubrir quién soy, eso ya lo sabía, sino de comprender que el resto del mundo no es como yo, que no piensa igual ni procesa la información de la misma forma… es un shock”. Comenzó a reinterpretar su historia desde otro enfoque y, aunque difícil, afirma que el diagnóstico no solo le ayudó a entenderse mejor, sino también a comunicarse más eficazmente y, sobre todo, a ser mejor comprendido por quienes lo rodean.
Vivir con las diferencias
Para Zurita, tras el diagnóstico es crucial que sus pacientes tengan claro el propósito de este proceso. “No se trata de ‘arreglar’ al individuo, sino de entender cómo funciona su sistema y dejar de intentar comportarse como neurotípico, lo que puede ser perjudicial, para aprender a gestionarse según su propio funcionamiento”.
Con la confirmación diagnosticada, es más sencillo mirar hacia atrás y comprender muchas cosas. “Ahora comprendo mis comportamientos obsesivos, como por ejemplo siempre tener que ir al mismo restaurante y pedir lo mismo, porque salir de esa rutina me genera mucho estrés. Aunque soy muy antisocial, puedo acudir a eventos y ser el centro, gracias al masking y mis habilidades sociales, pero después salgo agotado y no quiero ver a nadie por meses. También fue fundamental entender mi literalidad, mi dificultad, por ejemplo, con los subtextos y aprender que los demás no se comunican como yo, lo que evita numerosos malentendidos o por qué a veces soy percibido como narcisista o poco empático, cuando en realidad me importa mucho, pero mi cuerpo no refleja esa emoción y mi reacción es lógica”, explica Jpelirrojo.
Lara, por su parte, ahora identifica mucho más fácilmente sus rasgos autistas y puede anticiparse para evitar situaciones incómodas, como evitar espacios con mucha gente o ruido que afectan su sensibilidad auditiva. “Además, soy consciente de cuándo tengo un fuerte enfoque (un rasgo común, llamado intereses restringidos), de que puedo obsesionarme hasta aprender todo sobre un tema. También reconozco que la empatía me resulta compleja: puedo tener empatía total o ninguna con las personas con las que conecto, y noto que esa intensidad no es compartida; me cuesta entender cómo se sienten los demás y hasta cómo me siento yo misma”.
Comprender que el autismo es un espectro amplio, y que cada persona autista presenta particularidades, ayuda a explicar por qué no siempre manifiestan los mismos síntomas o enfrentan iguales desafíos. “A diferencia de muchos, he desarrollado hiperempatía y a veces sufro intensamente, llegando a niveles obsesivos y dañinos. También advierto el cansancio físico provocado por las interacciones sociales. Me agota estar en fiestas o reuniones con gente poco habitual para mí. ¿Significa eso que sufro o que no puedo socializar? No, puede que en ciertos momentos lo maneje porque estoy acostumbrada y no se note, pero la ‘resaca’ emocional al día siguiente es enorme. Ahora sé que debo prepararme mentalmente porque mi mente y cuerpo lo rechazan totalmente. También noto lo difícil que es para mí hablar de temas que no me interesan, el enorme esfuerzo que implica prestar atención (propio del autismo: intereses limitados) y cómo me afecta, incluso físicamente, que se cancelen planes o cambie la rutina”, describe Noemí.
¿Estamos ante un ‘boom’ de diagnósticos?
Un estudio reciente publicado en la revista JAMA (Journal of the American Medical Association) reporta un aumento del 175% en diagnósticos de autismo en Estados Unidos entre 2011 y 2022, destacándose el grupo de adultos jóvenes (26-34 años) con un incremento del 450%. En España, confirma la Confederación Autismo España, los diagnósticos tardíos también crecen cada año.
Frente a rumores y teorías erróneas en internet que hablan de sobrediagnósticos, basta analizar las causas basadas en evidencias objetivas que explican este cambio. La más clara es la redefinición del autismo. Desde 2013, el término TEA engloba un conjunto de trastornos con diferentes grados de gravedad, considerándolo un espectro y proporcionando una definición médica más completa y dimensional. A esto se suma mayor conciencia social y “mejoras en los procesos diagnósticos, pues históricamente estuvo muy infradiagnosticado, ya sea por género, por la coexistencia con otras neurodivergencias o la falta de formación profesional”, señala Zurita.
«Muchos centros y evaluaciones están diseñados para niños, lo que excluye a adultos»
Un estudio en Reino Unido concluyó que alrededor del 90% de los autistas mayores de 40 años no tienen diagnóstico, cifra que llega al 97% en mayores de 60. El infradiagnóstico, sobre todo en adultos, sigue siendo un problema grave, aunque se noten progresos. “Aún está lejos de ser una práctica común, ni hablemos de sobrediagnósticos; muchos autistas desconocen su condición, enfrentan dificultades y no comprenden las razones”, afirma Zurita.
Desde su experiencia personal y colectiva, Noemí considera que queda mucho por hacer para superar las barreras diagnósticas, especialmente para hombres y mujeres. “Encontrar profesionales que comprendan el autismo en adultos sigue siendo difícil, y más con criterios actualizados. Muchas evaluaciones están pensadas para niños, dejando fuera a quienes llevan años aprendiendo a adaptarse, ocultar o compensar sus diferencias”.
Las mujeres, las más infradiagnosticadas
Actualmente, se calcula que solo 1 de cada 4 diagnósticos de TEA corresponde a una mujer. ¿Es casualidad? Descartada una razón puramente genética, varios factores explican por qué ellas no solo son las más infradiagnosticadas, sino también las que reciben respuesta más tarde. “La evidencia apunta a que el aumento en diagnósticos tardíos en mujeres se debe a la carencia de herramientas adaptadas a su modo específico de manifestar el autismo, así como a estigmas y prejuicios sociales desde edades tempranas”, señala un estudio de la Universidad Jaume I sobre mujeres autistas en España.
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Justamente este sesgo de género es el tema central del contenido que Noemí comparte en sus redes. “Para mí fue muy impactante descubrir que el autismo se manifiesta distinto en hombres y mujeres. Las mujeres autistas tienden a desarrollar más habilidades sociales, lo que les permite camuflarse mejor, aunque esto las agota físicamente. Se espera que las mujeres actúen como hombres autistas, pero no es así, y eso provoca que muchas mujeres queden infradiagnosticadas”.
Zurita describe esta diferencia, que persiste en la adultez pero se observa desde la infancia. “Una niña autista suele comportarse de forma más introspectiva, tranquila y sutil, menos evidente. Por el contrario, un niño presenta conductas más explosivas y evidentes, típicas en la imagen tradicional del autismo”. Intereses restringidos menos llamativos como la lectura, menor propensión a la agresividad física, ser más calladas (puede confundirse con timidez extrema) y desarrollar más la parte social debido a roles de género, son características comunes que, por desconocimiento, pasaron desapercibidas.
Sin embargo, una razón clave para que gran parte de la población autista haya estado invisible es el diseño de las pruebas diagnósticas. “No solo se estudiaba más a varones, sino que las evaluaciones estaban hechas para niños, no niñas, y los profesionales buscaban rasgos masculinos”, señala Zurita. Con el tiempo, la información, capacitación y métodos diagnósticos han mejorado considerablemente. Según la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente, hace tres décadas la proporción era 1 niña diagnosticada por cada 9 niños, cifra que ahora se ha reducido a 1 de cada 3.
Los casos aumentarán, no porque haya más, sino porque se diagnostican mejor
Afortunadamente, el avance en el diagnóstico de autismo, tanto en niños como en adultos, hombres y mujeres, va con paso firme. La investigación crece, los profesionales están mejor formados y la discusión social es hoy más abierta y diversa que décadas atrás. Todo indica que en los próximos años seguirá creciendo el número de diagnósticos, no por más casos, sino porque por fin se podrán identificar correctamente.

