El más reciente enfrentamiento internacional originado por el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán en medio de la operación Furia Épica vuelve a sacudir los fundamentos de las competiciones deportivas.
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No debe confundirse deporte y política. Este es el lema que muchos seguidores suelen repetir para intentar mantener ambas esferas separadas, aunque en realidad esta idea contiene una falacia implícita.
Más allá de los crecientes intereses políticos que influyen en un ámbito tan relevante como el deporte, el contexto sociopolítico cada vez más turbulento que afecta globalmente hace inevitable que estos dos mundos estén interconectados.
El ejemplo más reciente es la escalada de tensión vivida en días pasados entre Estados Unidos e Israel con Irán. Este conflicto ha desencadenado la retirada de deportistas a zonas más seguras, la suspensión de competiciones y ha puesto en riesgo varios eventos próximos.
Lamentablemente, no es el único acontecimiento que ha sacudido las bases del panorama deportivo. Últimamente, existen múltiples ejemplos concretos que demuestran cómo la política influye directamente en el deporte.
Desde las repercusiones inmediatas tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, hasta las protestas intensas e incluso violentas por el punto crítico del conflicto entre Israel y Palestina durante el verano pasado.
El deporte sufre en Oriente Próximo
El sábado pasado el mundo asistió a un nuevo golpe. La operación Furia Épica, lanzada por Estados Unidos e Israel en contra de Irán, impactó la actualidad y comenzó a reconfigurar el mapa geopolítico.
Los ataques preventivos sobre Teherán y las respuestas subsecuentes en distintas zonas del Golfo Pérsico provocaron repercusiones inmediatas en el ámbito deportivo.
En primer lugar, el fútbol en Irán fue totalmente detenido. Pocas horas antes de la jornada en la Superliga iraní, los partidos fueron suspendidos y todo quedó en segundo plano.
Con españoles jugando y entrenando en ese país asiático, como Munir, Antonio Adán e Iván Sánchez, la mayoría intentó salir en busca de zonas más seguras con resultados diversos.
El Mundial y sus implicaciones
Las repercusiones de este nuevo conflicto bélico alcanzan mucho más y afectan a competiciones de alcance global. Llega incluso hasta el próximo Mundial de fútbol que se disputará este verano en Estados Unidos, México y Canadá.
Las últimas noticias indican que podría estar en duda la participación de la selección iraní en la Copa del Mundo. El equipo asiático logró clasificarse por méritos deportivos, pero estaba previsto que fuera local en todos sus partidos de la fase de grupos en territorio estadounidense.
Carlos Queiroz consuela a Mehdi Taremi, goleador de la selección de Irán EFE
La nueva dinámica entre EEUU e Irán provoca que las garantías de seguridad para el equipo que viaje al Mundial no estén claras, y además podría darse un enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán en los octavos de final.
La Finalissima es otro evento importante cuya celebración se ve amenazada por esta escalada. El enfrentamiento entre España y Argentina estaba programado para el 27 de marzo en Lusail, Qatar, pero la situación en el país no es favorable por el impacto del conflicto.
A menos de un mes para este partido, parece imprescindible que ocurran cambios significativos para mantener el calendario habitual. Un cambio de sede o fecha se consideran opciones cada vez más probables.
El cierre del espacio aéreo en parte de Oriente Próximo también ha afectado a la Fórmula 1. Muchos miembros del gran circo que se encontraban en Baréin tras los últimos entrenamientos no lograron volar hacia Australia para el primer Gran Premio de la temporada, que se celebra la próxima semana.
Además, durante la temporada se disputan Grandes Premios en países como Baréin, Arabia Saudí, Qatar o Emiratos, lo cual añade incertidumbre al calendario tanto en F1 como en MotoGP.
Desde la invasión rusa
El deporte atraviesa un período convulso marcado por las fluctuaciones geopolíticas globales. En 2022, uno de los principales impactos fue la invasión de Rusia a Ucrania, que rápidamente desencadenó consecuencias inevitables.
El impacto social que supuso ese conflicto, que continúa en la actualidad, llevó al Comité Olímpico Internacional a recomendar vetar a los deportistas rusos y bielorrusos en sus respectivas disciplinas.
El efecto incluyó desde la exclusión de equipos en competencias internacionales hasta la prohibición a deportistas individuales o su participación sin bandera rusa ni bielorrusa. Esta situación persiste y ha impedido la representación directa de esos países, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos.
La final de la Champions League de 2022, inicialmente prevista en San Petersburgo, fue trasladada rápidamente a París por orden de la UEFA, que además rompió relaciones con uno de sus principales patrocinadores, Gazprom.
El Gazprom Arena, estadio del Zenit. EFE
Recientemente, Gianni Infantino expresó que la FIFA está evaluando con seriedad la posibilidad de levantar las restricciones vigentes contra Rusia y Bielorrusia, al menos en las categorías menores.
«Estas prohibiciones no han logrado resultados, sólo han generado más resentimiento y hostilidad. Permitir que niños y niñas de Rusia jueguen al fútbol en otros países de Europa puede ser beneficioso», afirmó el presidente de FIFA con seguridad.
El conflicto Israel-Palestina
Durante el pasado verano, las tensiones entre Israel y Palestina alcanzaron un nivel crítico. La crudeza de muchas imágenes difundidas generó una amplia reacción de opinión contraria al estado israelí, con fuerte repercusión en el mundo deportivo.
El ciclismo fue el sector más afectado, en particular La Vuelta a España. La presencia del equipo Israel-Premier Tech motivó una serie de protestas que crecieron con el tiempo.
Protestas propalestinas en La Vuelta 4:3
Distintos grupos de manifestantes comenzaron a interrumpir las etapas para detenerlas. La protesta se intensificó al punto de arrojar árboles a la ruta, atacar a ciclistas con chinchetas y culminar en disturbios en Madrid.
Después de La Vuelta, los principales patrocinadores del equipo Israel-Premier Tech retiraron su apoyo, lo que condujo a la desaparición del equipo y su reemplazo por un nuevo proyecto.
La tensión también alcanzó al baloncesto y al fútbol. Los partidos europeos con la llegada de equipos israelíes generaron alarma y provocaron protestas, aunque menos intensas que en La Vuelta.
El deporte, por lo tanto, no está ajeno al entorno que lo circunda. Tampoco lo está al debate sobre los Derechos Humanos cuando grandes eventos se desarrollan en países que no garantizan las libertades fundamentales. Ahora, un nuevo conflicto internacional vuelve a sacudir la estabilidad de las competiciones.

