
Vende su vivienda o el Estado se la arrebatará: ese es el ultimátum que, según reportes, enfrentan ciertos propietarios en Georgia (Estados Unidos) en medio del avance de la Inteligencia Artificial.
Para impulsar la tecnología ampliamente demandada y usada, se requieren enormes centros de datos. Estos no solo suponen un desafío energético para su funcionamiento, sino que también han generado serias inquietudes relacionadas con el uso del suelo, la contaminación acústica y el elevado consumo de agua de estas instalaciones.
Esta situación ha dado lugar a que, en plena ola de construcción de nuevos centros de datos y con planes para edificar muchos más, el 70% de la población estadounidense rechace que estas infraestructuras se levanten cerca de sus residencias, dificultando así que las empresas de IA consigan terrenos para nuevos desarrollos.
No obstante, las empresas cuentan con un recurso legal, y conforme a un informe de The Conversation, el Gobierno tiene la potestad de expropiar terrenos privados para instalar las nuevas líneas de transmisión necesarias para cubrir la creciente demanda eléctrica de los centros de datos.
La legislación faculta al Gobierno de EEUU para expropiar propiedades privadas sin el consentimiento del dueño, siempre y cuando los terrenos se destinen a uso público y el propietario reciba una compensación justa. Además, el Gobierno puede transferir esta autoridad a «entidades privadas» que acrediten que la infraestructura estará destinada al servicio público.
Con la llegada de la era de los gigavatios, las compañías eléctricas enfrentan la presión de ampliar el suministro para satisfacer la demanda creciente. Esto implica construir nuevas infraestructuras, como líneas de transmisión que muchas veces deben atravesar terrenos particulares.
Se estima que entre el 70% y 80% de la energía generada por estas nuevas líneas se asignará a los centros de datos, mientras que el restante 20% a 30% cubrirá la demanda residencial y comercial creciente. Por esta razón, crece el rechazo entre los vecinos a la venta de terrenos para desarrollar infraestructuras relacionadas con centros de datos.
Sin embargo, las posibilidades de los propietarios son limitadas, y la presión estatal se intensifica, ya siendo una realidad tangible. En una entrevista para CBS America, una familia de Georgia relató que fue obligada a vender su hogar a una compañía energética en contra de su voluntad.
«Para nosotros es un despojo. Se trata, literalmente, de una empresa con un valor de mil millones de dólares que arrebata tierras a personas humildes, incapaces de defenderse», dijo una integrante afectada. Aunque no se consumó la expropiación, la familia tuvo que aceptar un acuerdo.
Como se comentó, la energía no es el único inconveniente que generan los centros de datos para los habitantes; en 2018, los residentes de Georgia enfrentaron un suministro de agua cada vez más escaso y turbio tras la apertura de uno de estos centros. Además, denunciaron fallos en varios electrodomésticos que requieren agua debido a la acumulación de sedimentos.

