El piloto asturiano continúa enfrentando un desafío personal en el ámbito del motor, aunque fuera del circuito mantiene una sólida situación financiera.
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A sus 44 años, Fernando Alonso sigue mostrando una ambición insaciable que va más allá de las carreras de Fórmula 1. Con un patrimonio valorado en más de 250 millones de euros, el piloto asturiano ha construido un imperio empresarial diversificado y rentable fuera del terreno deportivo.
Su visión estratégica, afinada durante años en la competición de élite, le ha permitido incursionar con éxito en sectores tan diversos como la gastronomía de alto nivel, la alimentación saludable, la moda urbana y el mercado inmobiliario de lujo.
Una de sus operaciones más destacadas ha sido su apuesta significativa por la restauración de alta gama. Alonso invirtió en Sticks ‘n’ Sushi, una reconocida cadena de restaurantes japoneses fundada en Copenhague. Con más de 25 establecimientos distribuidos por las principales capitales europeas, esta empresa combina la excelencia culinaria con un modelo de negocio rentable y en expansión, posicionando al asturiano como un actor importante en la hostelería de lujo.
Esta inclinación hacia propuestas innovadoras también se refleja en la alimentación. Alonso se convirtió en inversor clave y figura visible de RAW Superdrink, una firma que ha transformado el mercado de la hidratación.
La marca destaca por ofrecer la primera bebida isotónica ecológica dentro de su categoría, elaborada únicamente con ingredientes naturales y completamente libre de azúcares añadidos, sintonizando con las tendencias actuales de consumo saludable.
A este conjunto de negocios se suma su actividad en el ámbito de la moda y el lifestyle. En 2017 creó Kimoa, una marca de ropa y accesorios centrada en la sostenibilidad y el uso de materiales reciclados. Aunque en 2021 vendió el 75 % de la empresa a Revolution Brands, un grupo estadounidense, mantiene el 25 % del capital y continúa como su principal embajador.
Finalmente, el pilar más robusto de sus inversiones está en el patrimonio inmobiliario. Alonso posee una valiosa y bien administrada cartera de propiedades de lujo localizadas en puntos estratégicos como Dubái, Suiza, Mónaco, Madrid y su tierra natal, Asturias.
Todo este entramado empresarial, que también incluye proyectos de gestión de talentos y entretenimiento digital, confirma que la visión financiera de Fernando Alonso es tan precisa y exitosa fuera de la pista como su conducción sobre el asfalto.

