Yolanda Díaz renuncia a encabezar Sumar, dejando incierto el porvenir de la izquierda situada a la izquierda del PSOE.
La unificación de las izquierdas se ve dificultada por vetos mutuos entre formaciones como IU, Podemos, Comunes y Más Madrid.
Pablo Bustinduy emerge como posible predilecto de Moncloa, mientras IU plantea presentar un candidato ‘neutral’ para intentar consolidar ese espacio.
Las encuestas muestran una caída electoral para Sumar y Podemos, sin acercarse a disputar el tercer puesto a Vox.
Quedaban casi tres horas antes de que Yolanda Díaz difundiera su carta anunciando que no sería la cabeza visible del «frente amplio» que preparan las fuerzas políticas a la izquierda del PSOE, cuando desde la bancada de Sumar se levantaron para aplaudir a la vicepresidenta segunda tras su confrontación con el popular Jaime de Olano.
En ese instante, el secretario general del PP, Miguel Tellado, comentó: «Señora Yolanda Díaz, no se haga expectativas. Ese aplauso me pareció más una despedida», un pronóstico que se cumplió al mediodía, cuando publicó su carta en BlueSky.
La salida de Díaz genera más dudas que certezas, especialmente acerca de quién asumirá el liderazgo de la izquierda y si la izquierda del PSOE logrará reagruparse en una única candidatura.
La presión para alcanzar la unidad acaba de comenzar. Ese mismo miércoles, antes de conocerse la renuncia a liderar las izquierdas, ElDiario.es publicaba una encuesta que indicaba que una candidatura conjunta de Sumar, Podemos, ERC, EH Bildu y BNG, según la propuesta del portavoz de ERC Gabriel Rufián, estaría casi empatada con Vox como tercera fuerza y pondría en riesgo la mayoría del bloque PP-Vox.
Sin embargo, esa idea de un frente común ha encontrado una oposición completa tanto por parte de los partidos independentistas – ERC, Bildu o BNG – como por las izquierdas presentes en toda España – IU, Sumar o Podemos –
Yolanda Díaz pone fin a uno de los fenómenos políticos más destacados y efímeros de la última década, agotando en breve tiempo un caudal político sin precedentes tras llegar a la vicepresidencia del Gobierno y consolidarse como una de las ministras más valoradas al frente del Ministerio de Trabajo.
Heredó un Unidas Podemos con 35 escaños, lo transformó en Sumar a su imagen y semejanza para quedarse en 31, y los conflictos internos con los morados lo redujeron a un grupo parlamentario de 26 diputados tras la salida de Ione Belarra y Compromís al grupo Mixto.
Las últimas encuestas, como la de SocioMétrica, asignan al espacio situado a la izquierda del PSOE un irrelevante total de 11 escaños, más 4 de Podemos, lejos de los 66 que obtendría la tercera fuerza: Vox.
Esto evidenciaría la completa incapacidad de Sumar para competir con la formación de Santiago Abascal en circunscripciones medianas o pequeñas, donde se otorgan la mayoría de los escaños.
La noticia de la dimisión de Yolanda Díaz no sorprendió a nadie, especialmente tras su ausencia en el evento conjunto para lanzar un nuevo Sumar que sustituya las actuales siglas, celebrado el pasado sábado en el Círculo de Bellas Artes.
La ferrolana no deja heredero ni una base sólida. Contrariamente a lo sucedido con Unidas Podemos, donde tras la retirada de Pablo Iglesias destacaban claramente dos figuras: Yolanda Díaz e Irene Montero.
El sucesor de Yolanda Díaz deberá surgir del colectivo que buscan conformar varios partidos, entre los que resalta un trío: IU, Más Madrid y los Comunes.
En la formación de Antonio Maíllo solicitan abrir un proceso de primarias y presentar su propio candidato. Son los únicos que parecen tener la iniciativa.
En Moncloa siguen atentos los movimientos y parecen mostrar una clara inclinación hacia el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy.
En la concurrida sala de prensa posterior al Consejo de Ministros, donde los ministros compiten por intervenir, Bustinduy es uno de los más habituales esta legislatura (11 apariciones), superado solo por Carlos Cuerpo, Félix Bolaños, Yolanda Díaz, Mónica García y las portavoces (Pilar Alegría primero y ahora Elma Sáiz).
Solo en este mes de febrero, Bustinduy ha comparecido en dos ocasiones. También fue el encargado de presentar el decreto de vivienda en representación de los ministros de Sumar, en un acto celebrado en el Ministerio de Trabajo.
Incluso el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, convertido en la «conciencia crítica» de la izquierda y declarado adversario de Yolanda Díaz, ha dado su aval a la propuesta, asegurando que Bustinduy es «una de las mentes más destacadas» dentro de la izquierda.
Los socialistas reconocen que está bien preparado —con estudios en algunas de las principales universidades de EE UU y Francia— e incluso pertenece a una familia socialista: su madre, Ángeles Amador, fue ministra de la misma cartera que él en el último gobierno de Felipe González.
La cuestión es si este docente, con perfil más académico, conectará con la ciudadanía. Algunos veteranos socialistas ironizaban este miércoles sobre «las multitudes que aclaman a Bustinduy».
Otros reconocen que el candidato «natural» sería Gabriel Rufián, aunque su proyecto está condenado de antemano por militar en las filas de ERC. «Ya ha logrado lo que buscaba: ser otra vez el candidato de Esquerra por Barcelona», admiten.
Otros ministros ya se han descartado: Mónica García lo hizo explícitamente y Ernest Urtasun, responsable de Cultura, no ha destacado lo suficiente.
Existen otras candidatas con opciones, pero no muestran interés. La más evidente es la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien ya renunció en 2023 a liderar las listas de los Comunes al Congreso.
Otro nombre es el de Mónica Oltra, tras ser absuelta por el presunto encubrimiento de abusos sexuales de su exmarido hacia una menor tutelada, aunque el caso se ha reabierto, lo que complica su posible rehabilitación política.
Podemos por libre
Sin heredero ni respaldo firme, la situación se enreda aún más. Parece claro que el candidato que surja no logrará la unidad de la izquierda debido a los vetos y conflictos cruzados. El nuevo bloque aparecerá de la unión de tres partidos: Izquierda Unida, Comunes y Más Madrid.
Lo que les une es la desconfianza hacia Podemos. En IU no olvidan la OPA hostil que Pablo Iglesias les lanzó en 2015, pero ahora han recuperado control sobre Sumar, ya que los cuadros, la implantación territorial y los referentes provienen de esta formación.
Tampoco el resto de partidos «fuertes» en la coalición favorecen mucho al partido morado. Colau nunca mantuvo buena sintonía con el fundador Iglesias, y el partido de Mónica García fue creado por el sector errejonista.
La ministra de Sanidad fue quien precipitó la caída de Iglesias en 2021, al rechazar la propuesta del entonces vicepresidente segundo de acudir en coalición frente a Isabel Díaz Ayuso.
Tampoco en Podemos parecen proclives al acercamiento, alegando que las diferencias son estructurales y de proyecto. Sin embargo, las presiones sobre Pablo Iglesias serán mayores ahora.
Tras el fuerte revés en Aragón, donde IU y Podemos se presentaron por separado y sólo los de Maíllo lograron un escaño, llega Castilla y León, donde también concurren por separado.
Esa división es el mayor legado de Díaz y fue un tema ausente en su carta.

