El piloto de Mercedes se posiciona como uno de los principales candidatos para el Mundial de Fórmula 1 2026 y atesora en su garaje varias piezas de colección.
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George Russell destaca como uno de los pilotos con mayor proyección dentro de la Fórmula 1 y figura entre los favoritos para disputar el título mundial en 2026; no obstante, fuera de las pistas desarrolla una faceta menos visible: es coleccionista de automóviles con enfoque inversionista.
En una charla concedida al periodista Adam Hay-Nicholls para su newsletter Luxury Gonzo!, difundida hace varios meses, el piloto de King’s Lynn compartió con inusual sinceridad cómo planifica su colección de vehículos.
El elemento principal de su colección es el Mercedes-AMG One, un hipercoche híbrido con 1.049 CV y motor basado en la tecnología de Fórmula 1, del que solo existen 275 ejemplares. Russell pagó 2,4 millones de libras para adquirirlo, una cantidad que le generó una gran incertidumbre en el momento de la compra.
«Hace tres años, cuando me comprometí con la compra, probablemente no disponía de los medios para costearlo. Estaba asumiendo un riesgo importante, pero confiaba en la evolución de mi carrera. No quería perder la oportunidad, aunque sentía bastante nervios», admitió en la entrevista mencionada.
El coche llegó en abril del año pasado, acabado en un exclusivo azul marino llamado Cote d’Azur, que rinde homenaje a su residencia en Mónaco.
El Mercedes-AMG One que tiene George Russell en su colección
Algunos ejemplares del AMG One actualmente se revenden por hasta 4,4 millones de libras, prácticamente el doble del precio original. A pesar de ello, el piloto británico recalcó que no compró el coche con fines especulativos. Lo conduce semanalmente por las calles del Principado y lo llevó hasta la residencia familiar en Norfolk durante el GP de Silverstone.
Sin embargo, el AMG One es solo un aspecto dentro de un plan más amplio. Russell pretende completar su garaje con cuatro modelos destacados de Mercedes: el AMG One, un 300 SL Gullwing de los años 50, un 280 SL Pagoda y el exclusivo CLK GTR de finales de los 90, del que sólo se fabricaron 28 unidades.
El piloto reconoció que conducir el modelo roadster del CLK GTR fue una vivencia significativa y lo calificó como su coche preferido de todos los tiempos.
Lo que diferencia a Russell de otros pilotos con colecciones millonarias es la filosofía que guía cada inversión. No tiene interés en coleccionar coches sin propósito; su visión es construir un archivo familiar duradero.
«Aspiro a transmitir esta colección a mis hijos, y deben ser autos adecuados: los mejores entre los mejores. Estoy valorando mi colección de cara a los próximos 50 años y mantengo la paciencia necesaria», manifestó a la publicación.
Con 28 años y un acuerdo que, según The Independent, elevará su salario a aproximadamente 30 millones de libras anuales para 2026, Russell administra su patrimonio con prudencia.
Antes de permitirse el AMG One, lo primero que hizo al comenzar a obtener ingresos en la F1 fue reembolsar a su padre Steve las 1,5 millones de libras que la familia invirtió en su formación en karting, según declaró al Daily Mail.
Un gesto que muestra a un piloto que creció en una granja de cereales en los Fens y que ahora planifica su garaje como si construyera una cartera de inversión

