María Díaz ha lanzado una iniciativa en Change.org para pedir al Ministerio de Educación que integre una formación anual obligatoria en primeros auxilios y emergencias en el programa escolar

El 2 de enero pasado, María Díaz vivió uno de los momentos más angustiantes de su existencia. Su hijo de 6 años se atragantó con un trozo de carne durante la cena y dejó de respirar por alrededor de 30 segundos que le parecieron eternos. “Se estaba asfixiando y no tosía”, recuerda. Por suerte, el niño pudo volver a respirar, pero el temor no la abandonó y lamenta no haber sabido cómo actuar de otra manera.
“Intenté realizar la maniobra de Heimlich, pero no tuve éxito, así que decidí extraer el alimento de la garganta con los dedos, tirando de él, aunque esta práctica es desaconsejada por Cruz Roja porque puede empujar el objeto hacia el interior”, relata a Infobae esta madre cordobesa todavía impactada. “Aquella noche no conseguí dormir, entré en pánico, vigilando el sueño de mi hijo constantemente para asegurarme de que respiraba, y ahora sé que estuve a punto de perderlo por no saber cómo actuar ante una emergencia”, añade.
Después de esta vivencia, María comprendió la importancia de poseer conocimientos básicos en primeros auxilios, por lo que ahora exige que todos los estudiantes reciban este tipo de capacitación en los centros educativos, desde educación infantil hasta bachillerato, para evitar que alguien pase por una experiencia similar. Para obtener respaldos, ha iniciado una campaña en Change.org solicitando al Ministerio de Educación que establezca una formación anual obligatoria en primeros auxilios y emergencias dentro del currículo escolar y, hasta ahora, ha reunido más de 36.000 firmas.

Los primeros auxilios no son materia obligatoria
La propuesta apunta a que, cada año, los estudiantes reciban clases adaptadas a su grupo etario y aprendan a actuar en situaciones de emergencia, incorporando prácticas como la maniobra de Heimlich para desobstruir las vías respiratorias y la reanimación cardiopulmonar. Ante un episodio de asfixia, la rapidez en la acción resulta fundamental, ya que la falta de oxígeno por cinco minutos puede causar daños cerebrales permanentes, y si alcanza los diez minutos, la probabilidad de muerte cerebral es muy alta.
“Esta capacitación debería realizarse anualmente a cargo de profesionales sanitarios o de Cruz Roja, para que los alumnos mantengan presente cómo actuar. Es imprescindible tomar conciencia de que esto puede suceder en cualquier instante, especialmente en los comedores escolares, donde pueden convivir 40 niños con solo dos monitores”, afirma María.
Desde el Ministerio de Educación explican a este medio que la enseñanza de primeros auxilios no forma parte del contenido curricular obligatorio en España. No obstante, en muchas comunidades autónomas, los docentes reciben formación en este ámbito en los centros destinados a la capacitación del profesorado, y numerosos colegios organizan actividades con centros de salud para que los alumnos aprendan nociones básicas en primeros auxilios.
Asimismo, precisan que España integra la red europea de Escuelas Promotoras de Salud, una iniciativa que se desarrolla en colegios e institutos y que incluye en el currículo escolar programas de promoción de la salud, seguridad y prevención de accidentes.
Imágenes del rescate de cinco menores desorientados y con síntomas de hipotermia en el macizo de Peñalara (Madrid). La Guardia Civil los encontró y procedió a evacuar la zona.
Tercera causa de muerte accidental
La relevancia de saber cómo reaccionar en estos casos se evidencia al observar los datos: según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2024, el ahogamiento, sumersión y sofocación por obstrucción de las vías respiratorias constituyeron la tercera causa de muerte externa en España, con 3.654 fallecimientos, solo superadas por caídas accidentales y suicidios. Además, diversos medios informaron que el pasado mes de enero murieron cuatro personas en el país por atragantamiento.
“Estos incidentes ocurren con más frecuencia de la que se piensa. De hecho, al contar a mi familia y amigos lo que le pasó a mi hijo, casi todos habían vivido situaciones similares: alguien atragantándose y otra persona sin saber cómo responder. Una amiga me contó que salió corriendo a la escalera de su edificio porque su hija se asfixiaba y una vecina la salvó gracias a su rápida reacción”, relata María. De ahí deriva la importancia de “estar preparados para actuar con precisión y rapidez es fundamental”, concluye.

