El Cholo se formó en un ambiente que valoraba el esfuerzo y la disciplina, lo que explica su constante deseo de competir al más alto nivel.
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Existen figuras destinadas a dejar una marca perdurable en la historia del fútbol. Simeone, sin duda, se encuentra entre ellas. El técnico argentino es en la actualidad el entrenador con mayor permanencia en un mismo club dentro de España.
Acumula ya 14 temporadas dirigiendo al Atlético de Madrid, un récord poco común en el fútbol contemporáneo, donde la estabilidad en las áreas técnicas es cada vez más escasa. La confianza constante de la directiva rojiblanca refleja uno de sus principios irrenunciables: afrontar cada encuentro partido a partido.
Esta filosofía no solo definió su carrera como futbolista, sino que también establece el camino que sigue como técnico. Desde su infancia, Simeone se desarrolló en un contexto de esfuerzo y disciplina, motivo por el cual mantiene esa ambición competitiva incansable.
A lo largo del tiempo, incluso contempló la opción de rescindir su contrato, aunque sigue vinculado al club hasta el próximo año, consolidado ya como una figura clave en el fútbol actual.
El fútbol forma parte del ADN cultural en Argentina, entorno en el que se templó el carácter del entrenador. Primero como jugador y luego desde el banquillo, su carrera siempre ha estado impulsada por una pasión visible en cada encuentro: expresiones dinámicas, desplazamientos intensos a lo largo de la banda y un compromiso absoluto con su equipo.
Simeone, tras dar su rueda de prensa previa a las semis de la Supercopa de España EFE
Esa energía se explica por una educación fundamentada en valores sólidos. «Mis padres me criaron para jugar al fútbol con la disciplina de un soldado», reveló en una entrevista concedida al Irish Independent.
Hijo de un vendedor de calefacción y de una peluquera, desde pequeño recibió el estímulo necesario para cruzar el Atlántico y cumplir su sueño europeo, siempre guiado por una ética del trabajo constante y la responsabilidad.
La filosofía de Simeone
El Cholo adoptó como suyos esos valores transmitidos en su hogar argentino. «Me enseñaron principios como lavar tu ropa, respetar, mantener el orden, todo lo que te sirve en la vida», recordó. Una educación que aplicó durante su estancia fuera de casa y que ahora traslada a su vida personal y familiar.
Se retiró como jugador en Argentina. Poco después, recibió la propuesta para dirigir al Racing Club, que rechazó en dos ocasiones antes de aceptar finalmente.
La tercera candidatura fue la definitiva. El conocimiento del vestuario —había compartido equipo con varios jugadores poco antes— fue clave para tomar la decisión.
Con el tiempo, tuvo claro que debía regresar a España, al club donde alcanzó sus mayores logros como futbolista: el Atlético de Madrid. Aceptó el reto de devolver al equipo rojiblanco a la élite y desde entonces ha logrado títulos nacionales y continentales que fortalecen su legado.
Más allá de los trofeos, Simeone ha alcanzado algo todavía más difícil: convertirse en un símbolo del club y en una de las figuras más reconocidas del fútbol mundial.

