La financiación de automoción fue la gran protagonista con un incremento del 200%

La reducción del precio del dinero iniciada por el Banco Central Europeo (BCE) en junio de 2024, que situó los tipos de interés en el 2%, ha impulsado la demanda de crédito en España hasta alcanzar máximos históricos en 2025, con un aumento del 130% en todo el año, según informes de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) y Equifax.
Esta cifra refleja un cambio en la tendencia tras la desaceleración típica del verano. “Este comportamiento confirma la solidez de la actividad crediticia en el último trimestre del año”, destacan desde Asnef. Señalan que el cierre del 2025 fue especialmente activo en casi todos los segmentos del mercado.
El sector bancario experimentó una de las mayores aceleraciones. En diciembre, la demanda de crédito bancario alcanzó un 140%, estableciendo un nuevo récord en la serie histórica. Esta subida fue particularmente intensa en la recta final del año, consolidando una recuperación que había sido frenada durante los meses estivales.
Un patrón similar se observó en el sector de las microfinancieras, que mostraron un notable crecimiento en el último trimestre. Este segmento, caracterizado por prestar montos menores y conceder créditos con mayor rapidez, se benefició del dinamismo general en el consumo y de la mejora en la confianza financiera.
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha propuesto establecer dos regímenes de costos para los préstamos al consumo, limitando los tipos de interés aplicables a estos créditos, además de prohibir los microcréditos con plazos de reembolso inferiores a tres meses. (Europa Press/La Moncloa)
Financiación de automoción
Por categoría de producto, la financiación de automoción fue la principal protagonista del año. El sector registró un crecimiento del 200% en 2025, impulsado por un cuarto trimestre especialmente sólido. La renovación del parque automotor y las promociones comerciales de cierre de año contribuyeron a este incremento histórico en la demanda.
Las soluciones de ‘Buy Now, Pay Later’ (compra ahora y paga después) también destacaron, experimentando un crecimiento significativo en noviembre. No obstante, la caída registrada en diciembre provocó que el año terminara por debajo de los niveles obtenidos en 2022, mostrando cierta volatilidad en este tipo de financiación.
Por otro lado, las financieras de consumo también registraron un avance relevante durante el cuarto trimestre, aunque con un ritmo más moderado comparado con la banca o el sector automotriz. A pesar de ello, el balance anual fue claramente positivo.
Más demanda y menos morosidad
Un aspecto destacado del informe es que este fuerte aumento en la demanda no ha venido acompañado de un empeoramiento en el perfil de riesgo. El indicador que mide el porcentaje de deudores registrados en el fichero de Asnef respecto al total de consultas se mantuvo en niveles bajos, cerrando el año en un 84%.
Además, el saldo impagado en el fichero disminuyó durante el último trimestre, especialmente entre personas físicas. Desde 2022, el saldo total acumulado se ha reducido un 28%, evidenciando una mejora gradual en la calidad crediticia y en la capacidad de pago de los consumidores.
El índice de recobro también mostró señales alentadoras. Tras la caída estacional del tercer trimestre, el cuarto registró un ascenso notable generalizado, impulsado principalmente por el segmento de particulares. El año cerró con un índice del 93%, reforzando la idea de que el sistema ha absorbido el aumento de la actividad sin incrementar los niveles de morosidad.
Límite al interés de los créditos
El aumento en la demanda de créditos coincide con la aprobación por parte del Gobierno, en enero pasado, de un anteproyecto de ley que regula los créditos al consumo, incluyendo microcréditos, tarjetas ‘revolving’ y préstamos rápidos en plataformas digitales.
La norma establece además un límite temporal del 22% al interés que se puede cobrar de forma general y elimina los microcréditos con plazos de reembolso inferiores a tres meses.
La regulación contempla dos regímenes: uno general para limitar los costos de créditos al consumo, de modo que la TAE no supere un nivel determinado de tipo de interés máximo, y otro para controlar tipos dentro de un marco integral sobre créditos de alto costo.
En el primero, el límite general se fijará a partir del interés medio del crédito al consumo, al que se añade un margen establecido según tramos de importe en el desarrollo reglamentario.
Los segmentos y márgenes previstos en el anteproyecto, así como el tipo de interés resultante (considerando la TAE media del crédito de octubre de 2025), son de 15 puntos porcentuales para créditos hasta 1.500 euros; 10 puntos porcentuales para importes superiores a 1.500 e inferiores a 6.000 euros; 8 puntos porcentuales para importes mayores a 6.000 euros con plazo de vencimiento menor a 8 años; y 6 puntos porcentuales para importes superiores a 6.000 euros con plazo de vencimiento superior a 8 años.
Estos límites serán actualizados y publicados trimestralmente por el Banco de España y con antelación al trimestre de aplicación.
Límite máximo transitorio del 22%
Hasta que el Real Decreto que determine estos tramos entre en vigor, el anteproyecto establece un límite máximo transitorio del 22% aplicable a las nuevas operaciones formalizadas. Este límite también abarcará la liquidación de las operaciones con tarjetas ‘revolving’.
En cuanto al segundo régimen, se enfoca en los créditos de alto costo, conocidos como ‘microcréditos’, que suelen ser de bajo importe, con plazo corto y elevados tipos. En este caso, se limita el tipo de interés mensual al 4% y la comisión máxima al 5%, con un tope de 30 euros.
Adicionalmente, el coste máximo de estos créditos no podrá superar el de un crédito a doce meses por el mismo importe bajo el régimen general, y deberán cumplir un periodo mínimo de reembolso de al menos tres cuotas mensuales.

