Una agente de la Policía Nacional ha interpuesto una querella contra el exdirector adjunto operativo, José Ángel González, acusándole de agresión sexual con penetración, coacciones, daños psicológicos y malversación.
La denunciante narra que González usó su posición para presionarla y obligarla a acudir a su residencia oficial, donde supuestamente tuvo lugar la agresión a pesar de que la agente negó repetidamente asistir.
Según la querella, después de los hechos, el exDAO emprendió una campaña de acoso telefónico y ofreció oportunidades laborales para controlar y silenciar a la víctima.
La víctima manifiesta tener una grabación en audio de la presunta agresión y describe consecuencias psicológicas severas tras el incidente.
La agente de la Policía Nacional que presentó la querella contra el ya exdirector adjunto operativo (DAO) del Cuerpo, , denuncia, con detalles precisos, que fue objeto de una «agresión sexual con penetración» perpetrada por este mando policial.
«La sujetó, le bajó el pantalón y metió su mano en la vagina», relata el abogado que representa a la mujer.
La querella, a la que tuvo acceso EL ESPAÑOL, sostiene que la denunciante mantuvo previamente con González una relación afectiva que estuvo marcada desde el comienzo por una evidente asimetría de poder institucional.
Él, conocido como Jota dentro del Cuerpo, ocupó desde 2018 «la máxima responsabilidad operativa dentro del Cuerpo Nacional de Policía» y ejercía autoridad jerárquica sobre todos los agentes activos, incluida la víctima.
El documento destaca que González presuntamente cometió los delitos de agresión sexual, lesiones psicológicas, coacciones y malversación de fondos públicos.
Tras la noticia este martes de que un Juzgado citó a declarar como querellado a Jota, este renunció a su puesto como DAO de la Policía.
El relato de la agente sitúa la presunta agresión sexual el 23 de abril de 2025 en el apartamento oficial del Ministerio del Interior donde residía este alto mando, desde su nombramiento, persona de la máxima confianza del ministro Fernando Grande-Marlaska y del director general de la Policía.
Ese día, mientras la funcionaria cumplía servicio en la Comisaría Local de Coslada, recibió, según su versión, «numerosas llamadas telefónicas» de José Ángel González, quien solicitaba su presencia «de forma inmediata y urgente».
Al negarse inicialmente por estar en servicio, la víctima señala que el DAO, «haciendo uso explícito de su autoridad institucional», le «ordenó y mandó abandonar su puesto utilizando un vehículo policial».
Luego, le indicó que se desplazara a un restaurante donde él comía con otro comisario, uno de sus colaboradores más cercanos en la cúpula policial.
Tras la comida, el exDAO pidió a su acompañante que se retirara y, posteriormente, solicitó a la mujer que la condujera a su residencia oficial.
Ya estacionado frente al piso donde Jota reside, la agente se negó «de manera verbal, clara y reiterada» a subir al apartamento, expresando «su incomodidad con la situación y su firme deseo de marcharse».
José Ángel González aplicó entonces «una fuerte presión psicológica, insistiendo de forma obsessiva y manipulativa hasta doblegar la voluntad de la víctima», asegurándole que sólo iban «a conversar sobre nosotros dos» y que no podía hacerse en el coche «porque alguien podría verlos».
Una vez dentro de la vivienda, siempre según la querella, el exDAO comenzó «un acercamiento físico de naturaleza sexual» que fue «rechazado verbalmente, de manera expresa, rotunda y continua».
A pesar de la negativa de la agente, el jefe operativo de la Policía Nacional «tocó insistentemente con su mano la vagina de la víctima, introdujo los dedos y comenzó a masturbarla», mientras le pedía que le besara.
El documento indica que durante la agresión el investigado mencionó su cargo con frases como: «Oye, que soy el DAO», lo que, según la acusación, aumentó la intimidación ambiental.
La querella, admitida a trámite por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid, , señala que esa «situación de subordinación institucional fue sistemáticamente utilizada» para «establecer y sostener una dinámica de control, dominación y sumisión psicológica«.
«Amenaza con forzarla»
Esto complicaba que la víctima, también agente policial, pudiera terminar la relación a pesar de haber expresado «su voluntad clara de finalizarla».
La denunciante sostiene, según la querella, que «se estaba negando firmemente». No obstante, el exDAO replicó que «tenían relaciones y luego se irían», siendo nuevamente rechazado por la agente, quien «se marchó sin querer hacer nada».
Entonces, según el testimonio de la denunciadora, José Ángel González lo impidió, «la sujetó y amenazó con forzarla, pidiéndole que accediera».
Seguidamente, procedió «a bajarle el pantalón sin consentimiento y de manera sorpresiva». Acto seguido metió su mano de nuevo introduciendo los dedos en la vagina y, con su otra mano, tomó la mano de la agente para llevarla a su miembro erecto y que lo tocara.
El querellado afirmó entonces que ella no podía dejarlo, que lo tocara, que estaba deseando estar con ella, tener relaciones sexuales y que le suplicaba mucho. La víctima, de forma clara y reiterada, rechazó esas peticiones, según su versión.
El entonces DAO le llamó «gilipollas» y continuó, supuestamente, intentando forzarla. La querella añade que Jota «le bajó el pantalón sin consentimiento y sorpresivamente» y, tras introducirle los dedos en la vagina, llevó la mano al pene, rogándole que no lo dejara.
La policía logró finalmente liberarse y escapar. Regresó a la Comisaría de Coslada, dejó el vehículo que usaron para el trayecto y se retiró a su casa. En su relato, afirma que conserva un audio de la presunta violación.
«Ha traspasado una línea roja»
La funcionaria habría sufrido una «crisis de ansiedad severa caracterizada por llanto incontenible, temblores, hiperventilación, sensación de irrealidad y bloqueo emocional», según el documento.
Ese mismo día, el escrito señala que el querellado comenzó «una campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica» con el propósito de «mantener el control sobre la víctima», «minimizar la gravedad de su conducta delictiva» e «impedir que la víctima presentara denuncia».
La querella cifra en 17 las llamadas realizadas en un breve lapso durante la misma noche del 23 de abril. Ante la falta de respuesta, el investigado envió mensajes de WhatsApp con insultos como «Estás gilipollas» y «Borrica», presentándose «a sí mismo como la parte afectada».
La denunciante contestó por escrito: «Ha traspasado una línea roja» y dejó claro que no quería comunicarse con él.
El texto recoge también una conversación del 22 de mayo, en la que el querellado negó inicialmente los hechos. Luego, los restó importancia afirmando: «Antes nunca había pasado, el que me negaras el sexo».
En esa misma conversación añadió: «Vete a la mierda. Me arrepiento de haberte conocido. Ven a verme a ver qué te puedo dar», en referencia, según la querella, a posibles destinos profesionales.
Destino «a elección»
La denuncia también menciona la participación del comisario Óscar San Juan, colaborador de confianza del ex DAO.
Según el escrito, el 13 de julio de 2025 tuvo una conversación telefónica con la víctima en la que le propuso «que eligiera a qué destino o puesto de trabajo quería ser asignada y que, cuando lo decidiera, se lo enviara por WhatsApp».
La funcionaria respondió, según su versión, que «lo ocurrido no quedaría sin resolver». Ante la propuesta laboral, replicó: «No respondo a su oferta».
La querella interpreta esta situación como «un intento de coacción mediante oferta laboral (destino a elección) a cambio del silencio de la víctima».

