
Desde inicios de febrero de 2026, ha surgido un movimiento en contra de ChatGPT denominado QuitGPT, cuyo significado en inglés es abandonar ChatGPT. Esta es una iniciativa de boicot masivo contra OpenAI y su producto ChatGPT, y a diferencia de otras críticas técnicas, este reclamo posee un enfoque político y ético.
La llamada «Era de la Inteligencia Artificial» comenzó en 2022, impulsada por la puesta a disposición pública y gratuita de la aplicación ChatGPT, que por primera vez ofreció al público un acceso directo a las capacidades de la IA. Desde entonces, esta tecnología se ha expandido ampliamente, integrándose prácticamente en todos los ámbitos de la vida diaria mientras aparecieron numerosos chatbots para elegir.
Sin embargo, probablemente por haber sido pionero, ChatGPT se ha establecido como el chatbot más reconocido y empleado mundialmente. Aunque ahora encara una intensa campaña que busca su boicot y promueve que los usuarios dejen de suscribirse y opten por alternativas como Gemini o Claude.
QuitGPT es una campaña descentralizada que se ha propagado a través de Reddit, Instagram y sitios especializados, motivada por tres razones principales:
- Apoyos políticos por parte de los líderes de OpenAI: una acusación recurrente en esta campaña señala que el presidente de OpenAI realizó una donación política significativa a un super PAC a favor de Trump, lo que, según los detractores, va en contra de los principios activistas de varios usuarios de Silicon Valley.
- Empleo de la IA en acciones gubernamentales: señalan que herramientas basadas en modelos similares a ChatGPT se han aplicado en procesos de contratación o selección por organismos como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, elevando la preocupación sobre su uso en sistemas controvertidos en el mundo real.
- Preocupaciones éticas y sobre la responsabilidad corporativa: más allá de situaciones específicas, esta iniciativa refleja un desasosiego más amplio respecto a quién maneja la tecnología que los usuarios emplean cotidianamente y qué indican los valores de sus líderes sobre dichas herramientas.
Los promotores aseguran que hasta ahora miles de personas se han registrado para cancelar sus suscripciones, evidenciando que la protesta se ha convertido en un activismo estructurado. La página web QuitGPT indica que 700.000 usuarios ya han manifestado su compromiso con el boicot.

