Pedro Sánchez se opone a elevar el gasto militar de España al 5% del PIB, a pesar de compromisos previos asumidos en la OTAN.
El presidente español critica las iniciativas de Alemania y Francia para establecer un ‘paraguas nuclear’ europeo como medida frente a la amenaza rusa.
Sánchez apuesta por la negociación de un nuevo tratado START y exhorta a evitar una nueva carrera armamentística nuclear europea.
La postura de España contrasta con la de otros líderes europeos que demandan incrementar el apoyo militar a Ucrania y endurecer las sanciones contra Rusia.
Después de quedar excluido de las reuniones clave sobre el futuro de Ucrania, el presidente Pedro Sánchez volvió a disentir este sábado con sus socios de la UE y la OTAN, en el marco de la Cumbre de Seguridad de Múnich.
No solo ratificó su negativa a aumentar el gasto militar al 5% del PIB, pese a haber suscrito ese compromiso dentro de la OTAN.
También expresó un enérgico rechazo a los planes de Friedrich Merz y Emmanuel Macron de establecer un paraguas nuclear europeo como mecanismo de disuasión frente a la amenaza de Vladímir Putin.
Lo hizo con un discurso que distancia aún más a España del eje de poder constituido por las dos principales potencias que lideran la defensa europea: Alemania y Francia.
En la inauguración de la Conferencia, el canciller alemán Friedrich Merz informó que ya ha mantenido con Emmanuel Macron «las primeras conversaciones» sobre «la disuasión nuclear europea«.
Al intervenir, Pedro Sánchez dirigió un llamado a los líderes mundiales: «Quisiera pedir humildemente a estas potentes naciones: por favor, frenen el rearme nuclear. Siéntense, negocien y suscriban un nuevo tratado START que asegure la continuidad del que acaba de expirar».
Rememoró para ello el accidente de Palomares. Como representante de un país no nuclear que «ha sido testigo de bombas nucleares que cayeron accidentalmente en su territorio en 1966», pidió que «eviten el inicio de una nueva carrera armamentística mientras sea posible».
«La Humanidad les estará eternamente agradecida y los juzgará con severidad si no lo hacen», añadió Sánchez, quien defendió durante la Cumbre que «el rearme indispensable es el moral».
En su discurso, el presidente español remontó a la Guerra Fría, cuando «los errores técnicos y humanos nos llevaron al borde de desencadenar una guerra nuclear abierta entre Occidente y la antigua URSS, un conflicto que habría llevado a la Humanidad al umbral de la extinción«.
Tras conmover al auditorio con estas ideas, Pedro Sánchez participó en un panel junto al presidente finlandés, Alexander Stubb, y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen.
Nuevamente quedó clara la amplia distancia entre las preocupaciones del presidente español y las de sus colegas europeos.
Stubb y Frederiksen coincidieron en la imperiosa necesidad de aumentar los recursos militares al gobierno de Volodímir Zelenski, para acelerar el fin de la invasión de Ucrania.
Ambos líderes describieron con crudeza la amenaza que representa Putin para Europa y el mundo libre.
Sin embargo, Sánchez llenó sus intervenciones con referencias al sufrimiento en Gaza, la lucha contra el cambio climático y la urgencia de disminuir la pobreza y las desigualdades globales.
La impresión que sus palabras transmitían es que el Gobierno español no termina de entender que Europa está al borde de un conflicto armado a gran escala con Rusia.
«Mi responsabilidad como líder europea no se limita a proteger mi nación, sino a salvaguardar a toda la OTAN«, manifestó la primera ministra danesa, Mette Frederiksen.
Añadió que el primer objetivo pactado en la OTAN, alcanzar un gasto militar del 3,5% en 2035, podría ser «demasiado tardío. Para mí es ahora, y posiblemente en 2030 no sea suficiente».
Ante la contundencia de sus palabras, la moderadora preguntó a Frederiksen: «¿Confía en persuadir a su colega español?«
Desde su primera intervención, Sánchez manifestó su «desacuerdo» con el compromiso firmado en la OTAN para alcanzar un gasto militar del 5%.
Explicó que España ha «duplicado» el número de efectivos en misiones internacionales y «triplicado» el gasto militar en relación al PIB.
«Si aceptamos la meta del 5%», argumentó, «aumentaremos la dependencia» de la industria militar estadounidense.
Respecto a la postura de Sánchez sobre el paraguas nuclear, el eurodiputado del PP y exembajador ante la OTAN Nicolás Pascual de la Parte recuerda que ha sido Putin quien ha amenazado en múltiples ocasiones con usar armamento nuclear para disuadir a Europa de apoyar militarmente a Kiev.
«En el tema nuclear, Sánchez opera en un nivel retórico y abstracto, promoviendo un pacifismo que ignora deliberadamente la realidad«, declaró Nicolás Pascual a EL ESPAÑOL.
«Y la realidad es que, sin importar las capacidades militares convencionales que Europa desarrolle, nunca podrá crear una disuasión creíble frente a una Rusia nuclear, que solo necesitaría elevar cualquier posible conflicto al umbral nuclear para paralizar y dominar a Europa«, añadió.
Por ello, señala el eurodiputado, «Europa carecerá de soberanía política real y autonomía estratégica si no cuenta con una capacidad de disuasión nuclear». Actualmente, solo Francia y el Reino Unido poseen ese armamento en el continente.
Durante su intervención en Múnich, el presidente finlandés, Alexander Stubb, indicó que Putin «está sufriendo un fracaso militar» debido al alto coste humano en Ucrania.
Solo en diciembre y enero, murieron 65.000 soldados rusos en el frente, detalló.
Una cifra alarmante si se compara con las 18.000 bajas que sufrió la URSS durante los 10 años de la invasión de Afganistán.
Además, se suma el desgaste económico: la inflación en Rusia supera el 10% y las tasas de interés alcanzan el 16%.
«Putin no quiere terminar esta guerra», dijo Stubb, «no porque confíe en avanzar, sino porque el coste político y social de retirar a sus soldados es demasiado alto» para la estabilidad del régimen en Moscú.
Por eso consideró fundamental mantener presión con sanciones económicas, actuar contra la flota fantasma que intenta exportar crudo, y proporcionar a Ucrania «todos los recursos, incluidos los misiles Tomahawk. Solo así Ucrania vencerá en este conflicto», enfatizó.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, lamentó que Putin sustente su agresión en Ucrania gracias a la ayuda que recibe de Irán, Corea del Norte y China.
«Debemos entender que Rusia no cambiará su actitud, no está interesada en la paz», afirmó Frederiksen, dado que la agresión forma parte del «ADN imperialista» de Putin.
A su juicio, solo será posible resolver el conflicto «incrementando la presión económica y militar» contra Rusia.
La primera ministra recordó que aún existen «líneas rojas» en cuanto a las armas que los socios de la OTAN pueden suministrar a Ucrania, debido a las restricciones impuestas por Trump.
Pero advirtió que «no se puede combatir con un brazo atado ni proteger un país sin defensa aérea».
«Conocemos todo lo que hay que proveer», añadió Mette Frederiksen, «incluida la membresía de la OTAN. Si Ucrania fuera miembro de la OTAN, la situación sería completamente diferente«.
Al respecto, Pedro Sánchez afirmó que la invasión de Ucrania representa no solo «un ataque a un país, sino a toda la Unión Europea como proyecto político de democracia y libertad».
Sin embargo, objetó, la situación en Gaza y las amenazas de Trump sobre Groenlandia están «justificando las acciones de Putin» al poner en duda el principio del respeto a la «integridad territorial».
Porque no es aceptable aplicar un «doble rasero», advirtió Pedro Sánchez; hay que defender «la integridad territorial de Ucrania, pero también la de Gaza y Cisjordania».
Por otro lado, indicó que los países del «sur global» solicitan a las naciones occidentales que participen en «todos esos debates públicos sobre el clima, la pobreza y la desigualdad«, para asegurar la estabilidad mundial.

