La expareja de Rodolfo Sancho se ha abierto en el plató de ‘¡De Viernes!’ y ha hablado sobre la infancia de su hijo y la complicada situación que enfrenta en Tailandia

La noche del viernes 13 de febrero, ¡De Viernes! transmitió la segunda parte de la entrevista que Silvia Bronchalo ofreció al programa de Mediaset. Esta fue la primera vez que la actriz acudió a un plató televisivo para abordar el asesinato de Edwin Arrieta cometido por su hijo, Daniel Sancho, en Tailandia. La expareja de Rodolfo Sancho se mostró sincera y detalló la infancia de su hijo mayor, además de la incredulidad que aún siente ante los cargos que enfrenta en ese país asiático. “Me cuesta mucho comprender cómo pudo suceder esto. Qué cambió para que algo así fuera posible. Porque en su niñez no mostraba violencia. Nunca fue un niño agresivo. Nunca lastimaba a otros niños en el colegio. Al contrario, él era quien recibía golpes en la infancia”, reveló a Santi Acosta, profundamente afectada por la situación.
“Aún no lo asimilo. Lo acepto, pero no logro asimilarlo. No me lo permite la mente. Era un niño feliz. Todos lo queríamos, mi familia y la de su padre. Era el primer nieto en ambas familias y era un encanto. Cuando llega un bebé a un hogar sin niños, se convierte en el centro de atención y todo gira en torno a él. Igual que en cualquier familia, era una alegría”, contó la expareja de Rodolfo Sancho. “Era muy alegre y despierto, le apasionaba leer y la poesía. Practicábamos mucho deporte: patinábamos, montábamos en bicicleta, paseábamos con nuestra perra. Íbamos al cine, a restaurantes y degustábamos comidas de diferentes culturas”, añadió, describiendo una infancia alejada de cualquier signo de agresividad.

“Siempre consideramos que somos responsables de la educación de nuestros hijos, o más allá de eso, responsables de ellos en general. Son nuestros y sus acciones nos afectan también”, expresó cuando se le preguntó si se siente culpable por lo ocurrido. “Pensé mucho en aquella semana en que todo sucedía, que podría haber llamado o escrito durante esos días, pero no lo hice. Siempre me he cuestionado si al haberlo hecho, habría cambiado algo (…) A día de hoy, aún no puedo aceptarlo. No entra en mi cabeza que algo así ocurriese. No lo comprendo, pero sigue siendo mi hijo y lo quiero. No puedo sentir otra cosa. Para mí es un error. He sentido ganas de morir. Me he pellizcado varias mañanas repitiendo: ‘Esto es una… una pesadilla’”, relató, refiriéndose a la forma en que recibió la dolorosa noticia.
“No sé si aún es consciente de todo”
La madre afirma que sus sentimientos no cambiaron a pesar de la gravedad de los hechos. “En ningún momento sentí odio ni rechazo hacia mi hijo. Creo que incluso lo amo más, porque necesita ayuda, y yo se la brindaré”, confesó, visiblemente emocionada. También habló sobre la primera conversación que mantuvo con Daniel tras el crimen. “Cuando hablé con él, supuse que él sentía alivio, como si hubiera soltado toda la tensión, por lo que había hecho y sucedido, y estaba tranquilo”. Sin embargo, matizó su impresión inicial: “No sé si realmente es consciente todavía. Creo que no era plenamente consciente de lo que venía”.
La madre de Daniel Sancho, Silvia Bronchalo, acudió este jueves al Tribunal Provincial de Samui, donde se celebrará la audiencia para la lectura de la sentencia contra su hijo.
En la charla, Bronchalo también abordó el momento de la sentencia en Tailandia y las expectativas que su hijo tenía sobre el proceso judicial. “No esperaba esa condena. Él esperaba o la absolución o una condena mucho menor. El equipo legal le hizo creer que podría ser absuelto“, afirmó, añadiendo que ella había consultado con “tailandeses que conocían casos de extranjeros y, por lo general, no terminan absolviéndolos”.
Además, expresó que para ella fue un “alivio que la condena fuera cadena perpetua y no pena de muerte”. “Lo que más me dolió fue la expresión de Daniel al escuchar eso. No entendía nada. Se volvió hacia su defensa buscando explicaciones de por qué, por qué era esa sentencia”, recordó. Según sus palabras, “todo el proceso apuntaba a una condena menor o a la absolución, o a una pena mínima de dos a cuatro años allí y luego regresar a España. Pero no ocurrió así”. Aunque su hijo comprende la seriedad de los hechos, continúa manteniendo que fue un accidente derivado de una pelea“.

