El icónico tenista sueco sufrió una bancarrota y enfrentó dificultades severas luego de sus divorcios.
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Boris Becker fue en su momento la figura dominante del tenis mundial. Con solo 17 años logró ganar Wimbledon en 1985, convirtiéndose en el campeón más joven en la historia del torneo. Sumó seis títulos de Grand Slams, alcanzó la posición número uno a nivel mundial y acumuló una fortuna que se estima en 50 millones de dólares.
Sin embargo, la vida del alemán nacido en Leimen hace 58 años dio un giro inesperado que ningún guion dramático habría previsto. Su declive comenzó con problemas económicos. Dos divorcios costosos —el primero con Barbara Feltus, con un acuerdo de 14,4 millones de dólares, y el segundo con Sharlely Kerssenberg—, inversiones que fracasaron y un estilo de vida extravagante fueron drenando su fortuna.
En 2017, un tribunal del Reino Unido lo declaró insolvente debido a la falta de pago de un préstamo por 4,6 millones de euros. «Mis ingresos deportivos fueron consumidos por un divorcio muy caro», admitió ante el juez. Pero lo más grave estaba por descubrirse: la justicia halló que había ocultado bienes valorados en 2,5 millones de libras para evitar pagar a sus acreedores.
En abril de 2022, el Tribunal de la Corona de Southwark le impuso una condena de dos años y medio de prisión. Becker fue ingresado en la cárcel de Wandsworth, situada a solo tres kilómetros de la cancha central de Wimbledon, donde años atrás había levantado trofeos ante miles de personas.
«Es una locura», reconoció él mismo sobre esta impactante contradicción. Allí dentro, el ícono deportivo dejó de tener identidad. «En prisión no eres nadie. Solo un número. El mío era A2923EV. No me llamaban Boris, era un número. Y a nadie le importa quién eres realmente», confesó en una entrevista posterior.
Los inicios de Boris Becker en el mundo del tenis
Durante ocho meses compartió prisión con asesinos y diferentes tipos de reclusos. El sistema penitenciario británico no hizo excepciones con el excampeón. «Quien piense que la cárcel es fácil, vive un verdadero castigo», declaró. También confesó haber perdido al 95% de sus amistades en ese periodo, aunque afirma que no desea recuperarlas: «Quieren restablecer la amistad, pero les respondí: gracias, pero no».
En diciembre de 2022 fue liberado y deportado a Alemania, con una prohibición para entrar al Reino Unido por 10 años. Desde entonces, Becker ha ido reconstruyendo su vida paso a paso. Se estableció en Milán junto a su tercera esposa, Lilian de Carvalho Monteiro, una analista en riesgos políticos 24 años menor que él, quien lo apoyó durante todo el proceso judicial.
En septiembre de 2024, la pareja celebró su boda en Portofino, asistieron 150 invitados. En noviembre de 2025, nació su quinta hija, Zoë Vittoria, justo un día antes de que Becker cumpliera 58 años.
En el plano profesional, el alemán retomó su labor como comentarista especializado en tenis para Eurosport, cubriendo Grand Slams como el reciente Abierto de Australia 2026. Además, en octubre de 2025 lanzó sus memorias tituladas Inside: Ganar. Perder.
Comenzar de nuevo, un libro que fue presentado en España durante su paso por La Revuelta de David Broncano. «Nada de esto hubiera ocurrido si no hubiera ganado Wimbledon con tan solo diecisiete años. Aquello cambió todo. Fue el momento que marcó mi destino», escribió en sus páginas. Actualmente, Becker disfruta de una segunda oportunidad que, según sus propias palabras, jamás pensó que llegaría. Pero llegó.

