Fernando Alonso, piloto de Aston Martin de 44 años, comparte detalles sobre su infancia y relación con su padre: «Él nunca me abrazó, soy muy tradicional»

Fernando Alonso, en el paddock de la Fórmula 1 en Baréin El asturiano admitió que el modelo paternal que tuvo influyó directamente en su carácter y en la manera en que maneja sus relaciones personales.

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Fernando Alonso, actual piloto de Aston Martin y figura destacada de la Fórmula 1, reveló aspectos muy sinceros sobre su infancia en una entrevista para la edición española de la revista GQ, durante un momento clave en la notoriedad mediática de su carrera.

En aquella conversación abordó sin tapujos su relación con su padre, José Luis, y la educación basada en la disciplina, la contención emocional y el sacrificio familiar para apoyar su desarrollo dentro del automovilismo de élite.

Explicó que creció en un entorno familiar donde el afecto se manifestaba más a través de largas jornadas de trabajo y esfuerzos económicos que en muestras físicas o palabras cariñosas.

Al hacer balance de su vínculo con su padre, lo sintetizó con una frase que sorprendió a muchos seguidores: «Mi padre me quiere con toda su alma, pero nunca me ha abrazado, ni siquiera cuando me ha visto en dificultades», expresó en GQ, explicando esa distancia emocional como un estilo educativo característico de otra época.

Lejos de usarlo como crítica, Alonso ubicó estas palabras en un contexto más amplio para analizar su personalidad y su actitud ante la vida.

Fernando Alonso, en el paddock de la F1 con Aston Martin

Fernando Alonso, en el paddock de la F1 con Aston Martin AFP7 / Europa Press

«Soy consciente de que soy un hombre con valores tradicionales. Otorgó gran importancia a la palabra, al honor, al sentido del deber y al respeto», relató en la misma entrevista, dejando claro que su escala de prioridades se formó en un ambiente familiar duró, austero y con poca demostración emocional.

El piloto admitió también que este modelo se ha reflejado en su propia forma de ser y en cómo maneja sus relaciones personales.

«En eso somos similares, ante las manifestaciones afectivas nos bloqueamos», añadió, reconociendo que la aparente distancia que muchos perciben en él fuera de la pista tiene raíces profundas en su historia familiar. Esa frialdad externa funciona como protección frente a la presión mediática y la exposición constante de su vida pública.

Al mismo tiempo, Alonso quiso destacar su reconocimiento hacia sus padres y el contexto en que se tomaron aquellas decisiones. Recordó que gran parte de los ingresos de sus progenitores se destinaban a costear su actividad en el karting y que desde niño comprendió que su responsabilidad era corresponder a ese sacrificio con resultados y una carrera estable en el mundo del motor.

Este pacto tácito, entre un padre poco dado a los abrazos y un hijo que asumía la obligación de no defraudar, explica en gran medida el carácter intensamente competitivo que todavía exhibe hoy, a sus 44 años, al volante de un Aston Martin.

Actualmente, con el piloto próximo a convertirse en padre y en la etapa madura de su carrera deportiva, estas palabras pronunciadas en GQ cobran un significado renovado.

El propio Alonso ha manifestado en varias ocasiones su intención de ser un padre diferente, manteniendo los valores heredados pero adoptando una forma más expresiva de mostrar afecto.

Entre la dureza de su infancia y el desafío de construir su familia reside ahora la versión más personal de un campeón que, al mirar atrás, se describe con una sinceridad poco común en la Fórmula 1: «Mi padre nunca me ha abrazado» y «soy un hombre chapado a la antigua».

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