Según relatan especialistas en realeza como Pilar Eyre, la joven descubrió a través de la prensa la doble vida que mantenía el exdeportista de élite

Mientras Iñaki Urdangarin vuelve a ocupar un lugar destacado en los medios con la publicación de sus memorias y varias entrevistas, una figura de su pasado resurge de manera discreta y casi fortuita: Carmen Camí. Su nombre no está presente en Todo lo vivido. Triunfos, derrotas y aprendizajes, no obstante, su relato forma parte de ese ámbito privado que el exduque de Palma ha decidido omitir en su narrativa.
Urdangarin atraviesa, según sus propias palabras, un periodo de tranquilidad y reflexión. A sus 58 años, asegura haber optado por enfrentar su biografía con sinceridad, reconociendo errores y admitiendo caídas —incluyendo su condena por el caso Nóos— al tiempo que reivindica las lecciones extraídas de sus momentos más difíciles. Habla del amor, la familia, sus hijos y su actual relación con Ainhoa Armentia. Sin embargo, existe un episodio que permanece sin contar: su primera gran historia de amor, compartida durante años con Carmen Camí.
Antes de que su trayectoria tomara un rumbo definitivo hacia la Casa Real, Carmen era simplemente la novia de Iñaki. Una joven catalana, oriunda de Girona, con melena oscura y un carácter reservado, que conoció al entonces jugador del Barça de balonmano a comienzos de los años noventa. Él era un deportista de élite, apreciado en el vestuario y apodado “Txiki” por sus compañeros; ella trabajaba como secretaria en el Ayuntamiento de Puigcerdà y llevaba una vida alejada de los focos y titulares.

La relación se desarrolló sin demasiada notoriedad, mantenida a través de escapadas de fin de semana, largas llamadas telefónicas y la convicción mutua de un compromiso serio. Con el paso del tiempo, la distancia entre Puigcerdà y Barcelona se convirtió en un impedimento y fue el propio Urdangarin quien gestionó contactos para facilitar el traslado de Carmen. Gracias a la intervención del empresario Javier Pellón, vinculado entonces a la cadena de gimnasios Metropolitan, ella pudo encontrar empleo en la capital catalana. Desde ese momento, compartieron ciudad, rutina y proyectos para el futuro: discutían la compra de un apartamento y la creación de una vida conjunta. “Incluso habían contemplado la idea de casarse y contaban con una cuenta de ahorros común”, detalla la especialista en Casa Real, Pilar Eyre.
En su círculo cercano nadie dudaba de que llegarían al matrimonio. Por ello, lo ocurrido en 1997 representó para Carmen una ruptura traumática. El verano anterior, Urdangarin había conocido a la infanta Cristina durante los Juegos Olímpicos de Atlanta. Según se ha relatado posteriormente, mantuvo ambas relaciones simultáneamente durante meses. Para él fue el comienzo de un nuevo camino; para Carmen, una traición inexplicada.
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El desenlace sucedió de la manera más sorpresiva y dolorosa: el 30 de abril de 1997, Carmen vio en la televisión que su novio se comprometía con la hija del rey Juan Carlos. No existió una conversación previa ni una ruptura formal. Frente a los periodistas que la abordaron en ese momento, respondió con una serenidad que contrastaba con el impacto sufrido: “No quiero hablar de esto. No guardo rencor hacia él. Estoy muy tranquila, bien y feliz. Se ha comportado bien conmigo. No tengo ningún problema con él y les deseo mucha felicidad”. La verdad, sin embargo, fue mucho más amarga.
Los periodistas de aquel entonces narraron que, además de la decepción sentimental, Carmen sufrió pérdidas económicas en la cuenta conjunta y, sobre todo, perdió una confianza que consideraba inquebrantable. A pesar de ello, optó por guardar silencio. Durante casi tres décadas ha rechazado entrevistas, ofertas económicas y cualquier intento por reabrir ese capítulo. “En sus memorias, Iñaki comenta ‘Yo he pedido perdón a todo el mundo menos a una persona. Es un asunto muy privado y no diré quién es, pero hay alguien a quien todavía le debo una disculpa’. Y estoy segura de que esa persona es Carmen Camí”, asegura Eyre.
Este perfil discreto se quebrantó mínimamente hace unos días, cuando reapareció en Barcelona en la inauguración de una clínica especializada en longevidad del Grupo Neolife. Sonriente y relajada, asistió como una invitada más, sin hacer declaraciones. Solo un periodista la reconoció. “¿Cómo es posible que me hayas reconocido después de 30 años?”, preguntó sorprendida.

Su vida actual
Con el paso del tiempo, Carmen ha reconstruido su existencia lejos del ruido mediático. Su vínculo profesional con Javier Pellón se transformó en una relación sentimental estable. Se casaron, tuvieron dos hijos y establecieron su hogar en Barcelona. En la actualidad, ella es la administradora única de Jukatjan S.L., una empresa dedicada a la compraventa de productos alimentarios, mientras que su esposo se ha consolidado como empresario en el sector deportivo.
Irónicamente, su nombre vuelve a aparecer ahora que Urdangarin revisa públicamente su pasado. Hace pocos días, el exduque de Palma concedió una entrevista en Lo de Évole donde hizo un repaso de su vida, sus comienzos en la familia real y su encarcelamiento por implicación en el Caso Noós. No obstante, al igual que en sus memorias, evita referirse a la joven en sus declaraciones a los medios de comunicación.

