Donald Trump critica a Bad Bunny antes de su presentación en el intermedio de la Super Bowl 2026, afirmando que «solo fomenta el odio»

Bad Bunny en los Grammys 2026. La designación del artista latino ha generado descontento entre el entorno del presidente de los Estados Unidos.

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Bad Bunny se presentará este fin de semana en el escenario de mayor audiencia mundial: el descanso del Super Bowl LX. Será la figura principal del ‘halftime show’ durante el partido más destacado de la NFL, celebrado en Santa Clara.

Esta aparición ocurre justo en el apogeo de su fama internacional y poco después de su éxito en los Grammy, en un contexto de gran división política dentro de Estados Unidos.

La elección del cantante puertorriqueño trasciende lo puramente musical, representando una decisión con un fuerte significado simbólico: un latino que interpreta principalmente en español en el escaparate deportivo estadounidense de mayor importancia.

Donald Trump, desde el Despacho Oval.

Donald Trump, desde el Despacho Oval. Evelyn Hockstein Reuters

Esta apuesta ha provocado molestias en gran parte del círculo cercano al presidente Donald Trump, quien en las últimas semanas ha criticado duramente la participación de Bad Bunny en el espectáculo del descanso.

Bad Bunny ha expresado su rechazo a las políticas migratorias de Trump, las redadas del ICE y la retórica hostil hacia inmigrantes, situación que ha convertido su presentación en un nuevo capítulo dentro del conflicto cultural en EE. UU. Trump y miembros del movimiento MAGA han señalado al artista como representante de lo que consideran una «agenda woke» y «antiamericana» promovida por la NFL.

Trump se ausenta en la Super Bowl

Donald Trump ha encabezado la crítica contra Bad Bunny y el cartel musical del Super Bowl. En entrevistas con medios como el New York Post, el expresidente calificó la elección de Bad Bunny y de Green Day —que actúa en la previa— como «una decisión terrible». «Estoy en desacuerdo. Creo que fue un error. Solo genera odio. Es algo negativo».

Trump ha anunciado que no asistirá este año al partido, tras ser el primer presidente en funciones en acudir a la final de la NFL el año anterior.

Formalmente, Trump justifica su ausencia alegando que el estadio de los 49ers queda «demasiado alejado» y que asistiría si estuviera «más cerca» o si el evento fuera «más breve». Sin embargo, sus continuas críticas a Bad Bunny y al mensaje político de los artistas revelan que la selección musical influyó considerablemente en su decisión.

Desde su entorno se mantiene una posición similar. Senadores y figuras conservadoras han acusado al puertorriqueño de promover «propaganda antiamericana» y de no representar los valores nacionales.

Así, el senador Tommy Tuberville celebró en redes sociales el «show alternativo» organizado por Turning Point USA, con artistas afines a sus ideas, y sugirió que «millones de estadounidenses preferirían escuchar buena música de estos patriotas en lugar de la propaganda antiamericana de ‘Bad Rabbit’, o como se llame».

Fuera de la Casa Blanca, organizaciones como Turning Point USA han dado un paso más y montaron un «All-American Halftime Show» paralelo, con artistas de country y rock vinculados a la derecha.

Presentan una alternativa «patriótica», basada en «fe, familia y libertad», contraria a un halftime oficial que consideran cargado de política y ajeno a su visión de Estados Unidos. La NFL ha respondido apoyando a Bad Bunny y defendiendo que «no todos deben disfrutar de todo lo que ofrecemos».

La postura silenciosa de Bad Bunny

Bad Bunny, mientras tanto, ha preferido no contestar directamente a los ataques del presidente ni de sectores conservadores. Sus representantes no atendieron solicitudes de entrevista relacionadas con la Super Bowl, y el artista se ha concentrado en preparar el show mientras la controversia política aumenta.

La controversia tiene su origen en sus reiteradas críticas a las políticas migratorias de Trump y las operaciones de ICE. El puertorriqueño ha denunciado en entrevistas y canciones las redadas y deportaciones masivas, incluso admitió que evitó incluir algunas ciudades estadounidenses en su gira por miedo a que las redadas de inmigración afectaran a sus seguidores.

En un video musical reciente, incluyó una voz que emula a Trump «pidiendo perdón» a los inmigrantes y reconociendo que el país «no sería nada sin ellos», una sátira directa al discurso presidencial.

Esta postura crítica, sumada a que Bad Bunny canta mayoritariamente en español y abraza sin reservas identidades latinas y diversas, ha provocado fricciones con el universo MAGA, que lo ve como un símbolo de una América multicultural que no comparten.

Analistas destacan que el rechazo conservador no se explica solo por la música, sino por lo que representa que un artista latino, abiertamente opuesto a las políticas migratorias del presidente, ocupe el escaparate deportivo más importante del año cantando en otro idioma.

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