La borrasca Leonardo ha provocado la evacuación total de la población de Grazalema, debido a precipitaciones extremas que alcanzaron casi 800 litros por metro cuadrado.
Vecinos como María José experimentaron momentos de temor ante temblores en el suelo y la incapacidad del terreno para absorber más agua, lo que llevó a la orden de desalojo.
Numerosos residentes fueron trasladados a Ronda, donde se acondicionaron instalaciones municipales y hoteles para su alojamiento, mientras que varias localidades vecinas brindaron apoyo y suministros.
Los comerciantes locales temen daños significativos por las inundaciones y manifestaron incertidumbre sobre el estado de sus negocios tras el temporal.
Los habitantes del municipio gaditano de Grazalema, aunque acostumbrados a la elevada humedad de la zona, enfrentan una grave situación causada por la borrasca Leonardo. De hecho, esta es la primera vez que se ordena el desalojo completo del pueblo.
El martes, quedaron impactados al observar cómo el agua brotaba a través de los enchufes, pero el miércoles la situación empeoró. Cerca de las 14:00 horas, se percibieron dos fuertes golpes provenientes del suelo.
«Fue como un evento apocalíptico. Parecía que la tierra iba a partirse«, describe María José, una vecina evacuada con su esposo e hija de ocho años. El suelo no pudo absorber más agua.
Esta situación provocó la orden de evacuación obligatoria y organizada, tras detectarse temblores posiblemente causados por el deterioro del subsuelo debido a las intensas lluvias. En el resto de Andalucía, el número de personas desalojadas cerca de los ríos ha llegado a 7.000.
La borrasca ha azotado con fuerza este pueblo de la Sierra de Cádiz, donde se registraron casi 800 litros por metro cuadrado en pocas horas.
Según el presidente de la Junta, Juanma Moreno, en esos días llovió más allí que en Londres durante todo un año.
Debido al riesgo de derrumbes, la mayoría de sus casi 2.000 habitantes fue evacuada de forma escalonada el miércoles por la tarde, con el apoyo de la UME y la Guardia Civil.
El aviso llegó a sus teléfonos móviles a través del grupo de WhatsApp del ayuntamiento y las redes sociales, después de que Moreno se reuniera con el alcalde, Carlos Javier García Ramírez, y con agentes de la Guardia Civil y la UME, en la plaza del pueblo ante la mirada de vecinos desde las ventanas.
«Estuvimos muy preocupados porque la lluvia no cesaba«, comenta María José, aún con temor horas después. El mensaje del Ayuntamiento aconsejaba llevar solo lo imprescindible: documentos básicos, ropa para varios días, medicación necesaria, cargadores y artículos esenciales para niños pequeños.
También sugerían que, en caso de poder, las personas salieran del pueblo con sus propios medios, como hicieron María José y su marido, quienes utilizaron su vehículo particular.
María José ha vivido casi 48 horas de tensión constante. En entrevista con EL ESPAÑOL, relata el temor que experimentó y la angustia por cómo quedará su negocio.
Ella administra una cafetería ubicada en el centro del pueblo. Afortunadamente, su vivienda está en la parte alta y su local cercano a una zona por donde se filtra agua.
Aun así, teme la situación posterior. Al menos hasta el domingo, cuando las previsiones mejoran, no se les permitirá regresar tras salir casi con lo puesto.
Esperan recibir más información en los próximos días. «Por ahora estamos en una situación similar a los primeros días de la pandemia. No tenemos detalles».
María José destaca la generosidad de vecinos de poblaciones cercanas, quienes han facilitado botas de agua, escobas e incluso ofrecieron sus casas para que pasaran la noche.
Carmen, otra vecina, tiene un negocio de productos gourmet orientado al turismo en la localidad, que recibe un flujo constante de visitantes, principalmente nacionales, con un aumento de turistas extranjeros.
Reside en un pueblo cercano y tras las lluvias del martes, su esposo fue a recoger en coche a su madre y hermana. «Entré prácticamente escudada por la UME por el único acceso abierto, el de Algodonales, y el panorama era dantesco».
Carmen teme las consecuencias para su tienda. El sótano se inundó completamente y el agua penetró en el local. Su socia acudió a proteger algunos productos, pero prevé que restaurar la normalidad les tomará mucho tiempo y generará pérdidas significativas.
Los traslados
Gran parte de estos vecinos fue trasladada a Ronda (Málaga), situada a unos 40 kilómetros.
El Ayuntamiento de Ronda habilitó el polideportivo de El Fuerte y el Centro de Mayores para alojar a los evacuados. El polideportivo fue designado como punto de encuentro para quienes no tuvieran otra opción de alojamiento.
«Dejan atrás sus vidas, sus hogares… Solo podemos ofrecer, sin duda, un gran gesto de empatía y apoyo», afirmó la alcaldesa, María de la Paz Fernández. «Los recibiremos con los brazos abiertos».
La Diputación de Cádiz ofreció los hoteles de Tugasa, la empresa pública que administra una red de nueve hoteles y casas rurales, para alojar a los desalojados.
Además, el Ayuntamiento de El Bosque, localidad cercana, puso a disposición sus instalaciones, así como varios vecinos que ofrecieron sus viviendas particulares.
Este ayuntamiento junto con el de Zahara de la Sierra organizaron una recogida de materiales como botas de agua, guantes de trabajo, bombas de agua, sacos de arena y chubasqueros, para entregárselos a los vecinos de Grazalema y apoyar la recuperación tras el temporal.
María José agradece toda la ayuda recibida, aunque no puede evitar pensar en regresar a una rutina normal luego de unos días sumamente difíciles.

