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- 5 febrero 2026, 21:43 GMTActualizado 29 minutos
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Se registra una caída sin precedentes.
Entre julio de 2024 y junio de 2025, la tasa de crecimiento demográfico en Estados Unidos descendió hasta un 0,5%, de acuerdo con las estimaciones proporcionadas por la Oficina del Censo.
Este valor representa uno de los niveles más bajos de crecimiento poblacional en el país desde principios del siglo XX, incluyendo períodos críticos como la Gran Depresión y la pandemia de covid-19.
Tradicionalmente, Estados Unidos ha experimentado un aumento constante de su población cada año.
En los años 50, durante el denominado “Baby boom”, el crecimiento poblacional promedio alcanzaba el 1,8%, mientras que en los años 90 esta cifra era del 1,2%, disminuyendo a un 1% en la primera década del siglo XXI.
Desde 1900, solo se documenta un período de reducción poblacional en Estados Unidos: entre julio de 1917 y junio de 1918, la población disminuyó en aproximadamente 60.000 personas, equivalente al 0,06% de los habitantes de ese entonces.
Esta disminución se atribuyó a una combinación excepcional de tres causas: la mortalidad generada por la epidemia de gripe española, la Primera Guerra Mundial y la caída temporal en la natalidad vinculada a ambos sucesos.
En años recientes, el crecimiento poblacional tocó sus niveles mínimos durante la pandemia, descendiendo a un 0,2% en 2021, debido a factores como el aumento de defunciones y la reducción obligatoria en la migración.
Fuera del período covid-19, el último año en que la tasa de crecimiento poblacional estuvo próxima a los niveles actuales fue 2019, algo que expertos atribuyen a una menor natalidad y a la reducción de la migración.
Pero, ¿qué está sucediendo en este momento?
Migrantes ausentes, residentes que se marchan

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La Oficina del Censo estadounidense señala que el descenso en el crecimiento poblacional se debe a la disminución de la migración internacional neta (NIM por sus siglas en inglés), que consiste en la diferencia entre el número de inmigrantes (personas que llegan al país) y emigrantes (personas que salen).
“Los nacimientos y fallecimientos se han mantenido relativamente constantes en comparación con el año precedente, por lo que la pronunciada reducción en la migración internacional neta es el principal responsable del ritmo de crecimiento más lento observado en la actualidad”, afirmó Christine Hartley, subdirectora de la división de Estimaciones y Proyecciones de la Oficina del Censo, en un comunicado publicado esta semana.
La especialista calificó como “histórica” la caída en la migración internacional neta, que descendió de 2,7 millones (2023-2024) a 1,3 millones (2024-2025).
William Frey, experto en demografía en el Brookings Institution —un centro de estudios ubicado en Washington DC—, destaca que la cifra de 2,7 millones en 2024 fue una de las más elevadas en tiempos recientes; y que aunque los 1,3 millones del último año también constituyen un número considerable al compararse con registros históricos.
Tanto Frey como la Oficina del Censo proyectan que la migración internacional neta continuará decreciendo en los años venideros.
Menores arribos, mayor número de deportaciones

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Entre las causas que afectan el número de migrantes establecidos en Estados Unidos y, en consecuencia, el crecimiento demográfico, los especialistas atribuyen mayor influencia a las restricciones crecientes para que extranjeros ingresen al país.
Desde la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, la administración estadounidense ha implementado múltiples medidas que dificultan la entrada de migrantes, endureciendo las condiciones para las visas de estudio y trabajo, al igual que las opciones de solicitar asilo o refugio.
Paralelamente, en el interior del país, se ha desarrollado una campaña estricta de deportación de migrantes irregulares, que en algunos casos ha incluido la expulsión hacia terceros países como El Salvador.
Además, el gobierno revocó las protecciones temporales que se habían concedido durante el mandato de Joe Biden a cientos de miles de migrantes mediante herramientas como el estatus de protección temporal (TPS) o el parole humanitario.
Funcionarios de la administración Trump han dejado claro su desacuerdo con estas medidas y han solicitado a las personas beneficiadas que abandonen voluntariamente el país bajo amenaza de deportación forzada.
La reducción significativa en los intentos de ingresar a Estados Unidos se refleja en las cifras oficiales. Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) indican que en febrero de 2025 se registraron 28.613 “encuentros” (su término para referirse al momento en que agentes detienen a extranjeros que intentan entrar sin cumplir requisitos), lo que equivale a poco más del 12% de los contabilizados en febrero de 2024.
Esta tendencia a la baja continuó durante el segundo semestre del año 2025, ya que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que entre octubre y noviembre de 2025 (los dos primeros meses del año fiscal estadounidense) se documentaron 60.940 “encuentros”.
Según el DHS, esta cifra es la más baja confirmada en cualquier año fiscal previo y representa un 28% menos que el mínimo anterior de 84,293, registrado en el año fiscal 2012.
Frey opina que la reducción de la llegada de extranjeros ha tenido mayor peso que las deportaciones en la reciente caída del crecimiento poblacional, aunque reconoce que esta tendencia podría modificarse en el futuro.
Esta visión es compartida por Wendy Edelberg, Stan Veuger y Tara Watson, otros expertos del Brookings Institution, quienes a mediados de enero publicaron un análisis sobre el impacto macroeconómico de estas políticas migratorias.
“Aunque las deportaciones y otras salidas atraen más atención mediática, la desaceleración en las nuevas llegadas —particularmente a través del parole humanitario, los programas de refugiados y en la frontera suroeste— tiene un efecto más marcado en la reducción de los flujos migratorios en 2025”, señalaron.
¿Pero qué implica esta reducción en la tasa de crecimiento de la población estadounidense y qué repercusiones podría acarrear?
Consecuencias económicas de la migración negativa

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El estudio de la Oficina del Censo advierte que Estados Unidos se dirige hacia una migración internacional neta negativa, es decir, un momento en el que más personas abandonen el país que las que ingresen, situación que no se veía desde 1971.
De acuerdo con el análisis citado del Brookings Institution, esto probablemente ya sucedió en 2025.
“Estimamos que la migración neta osciló entre -295,000 y -10,000 para ese año. Para 2026, proyectamos que esta cifra probablemente seguirá siendo negativa. Estas estimaciones deben considerarse con precaución debido a la disminución reciente en la transparencia de los datos”, indicaron los especialistas.
¿Qué implicaría este cambio para la economía estadounidense? Posiblemente una ralentización en la creación de empleo y en el crecimiento económico.
Según el informe, el auge migratorio entre 2022 y 2024 “fue acompañado por un fuerte crecimiento laboral, con inmigrantes que aportaron mano de obra y estimularon la demanda de bienes y servicios”.
Los expertos estiman que en la segunda mitad de 2025, el empleo creció a un ritmo mensual de entre 20.000 y 50.000 vacantes, acorde con los flujos migratorios, pero advierten que en 2026 esos indicadores podrían volverse negativos.
“La reducción de la inmigración también tendrá un impacto moderado que atenuará el PIB y debilitará el gasto del consumidor en un rango estimado entre US$60.000 y US$110.000 millones en un período de dos años”, alertan.
William Frey resalta que la caída constante en la tasa migratoria llevará a que la población estadounidense se reduzca y envejezca.
Este es un problema que algunos países europeos ya enfrentan, y que Estados Unidos ha logrado evitar en gran parte gracias a la inmigración, que es vital para mantener una población joven.
El experto indica que los censos de 2010 y 2020 mostraron una disminución en la población menor de 18 años en EE.UU.
“Esto habría sido aún más grave sin los migrantes y sus descendientes, ya que los inmigrantes son más jóvenes y hay más mujeres en edad fértil, lo que contribuye a aumentar la tasa de natalidad”, comenta.
Explica que, aunque alrededor del 15% de la población estadounidense nació en el extranjero, la inmigración juega un papel importante entre los menores de 18 años, de los cuales cerca del 28% son inmigrantes o hijos de inmigrantes nacidos en el país.
“Así, si se reduce la inmigración, la población joven menor de 18 años continuará disminuyendo, al igual que la fuerza laboral juvenil. Y si la fuerza laboral total se estanca en vez de crecer, esto no favorecerá a la economía estadounidense”, añade.
“Aunque algunos no quieren oírlo, Estados Unidos sigue siendo una nación de inmigrantes. Eso fue clave para nuestro éxito en nuestras mejores épocas. Si miramos a un futuro con poca inmigración, con crecimiento poblacional aún más lento y una población envejecida, no será favorable para la economía ni para mantener la influencia global”, concluye.
“Vivimos en una economía global donde la gente joven está conectada a internet y busca abrirse camino en industrias y oportunidades educativas alrededor del mundo. Son los jóvenes los que impulsan ese movimiento, no los mayores. Por eso necesitamos contar con más jóvenes, y si estos pueden venir de otros países, será beneficioso”, finaliza.

