Naomi Osaka (28), tenista, destaca sus inversiones en el fútbol femenino como apoyo a mujeres talentosas

Naomi Osaka, en el Mutua Madrid Open La tenista japonesa ha hallado en el deporte una excelente forma de gestionar los ingresos obtenidos por los premios recibidos a lo largo de su trayectoria.

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Nacida en 1997, con madre japonesa y padre haitiano-estadounidense, Naomi Osaka fue la primera jugadora japonesa en alcanzar la cima del ranking WTA y en conquistar un Grand Slam en modalidad individual.

Entre 2018 y 2021 obtuvo dos US Open y dos Open de Australia, resultados que la posicionaron entre las mejores del tenis y la abrieron camino hacia destacados acuerdos comerciales.

Su acumulado en premios en pista supera los 22 millones de dólares en toda su carrera, aunque la mayoría de sus ganancias provienen de patrocinios e inversiones. Forbes la ha reconocido en varias oportunidades como la deportista mejor remunerada del planeta, subrayando su proyección internacional.

Naomí Osaka

Naomí Osaka Gtres

La relevancia de la inversión

Las exponentes del tenis de alto nivel pueden acumular fortunas importantes mediante sus premios, pero Osaka simboliza la transición hacia un modelo en el que esa cifra es solo el comienzo.

De acuerdo con estimaciones recientes, su patrimonio ronda los casi 45 millones de dólares, con alrededor de 22-23 millones adquiridos directamente en competiciones y el resto procedente de patrocinios y negocios propios. Este esquema revela una estrategia definida: aprovechar la reputación deportiva para obtener participación en equipos, crear marcas propias y entrar en sectores con elevado potencial de crecimiento.

Osaka comenta que antes de formalizar un acuerdo se cuestiona si el proyecto está alineado con sus valores y si puede contribuir creativamente, no solo mediante su imagen. Esta perspectiva a largo plazo la ha llevado a seleccionar inversiones que conjugan deporte, diversidad y causas sociales, desde el fútbol femenino hasta productos dirigidos a comunidades que históricamente han sido ignoradas.

El fútbol femenino

En 2021, Naomi Osaka se convirtió en accionista minoritaria del North Carolina Courage, uno de los clubes más destacados de la National Women’s Soccer League de Estados Unidos. Fue la primera inversora en ingresar al capital del club desde que el empresario Steve Malik lo adquirió y trasladó a Carolina del Norte, y su incorporación fue descrita como un «hito importante» para la franquicia.

La propia Osaka manifestó que su inversión «trasciende el hecho de ser propietaria de un equipo» y que para ella significa respaldar a «mujeres extraordinarias que son referentes y líderes en sus áreas, además de inspiración para todas las jóvenes deportistas».

Admitió que la idea surgió al observar a otras mujeres influyentes unirse a propiedades de clubes como Angel City FC y, luego de conversaciones con la liga, eligió al Courage por su proyecto de cantera y compromiso con la justicia racial y la igualdad.

Su incorporación se suma a una tendencia de celebridades que han identificado en el fútbol femenino un activo subvaluado, pero en su caso posee un significado simbólico fuerte: una estrella de otro deporte invirtiendo en una liga que aún busca reconocimiento y recursos.

Para el Courage, contar con una figura que ha sido emblema en la lucha contra el racismo y defensora de la igualdad de género fortalece tanto su solvencia como su narrativa.

Expansión de negocios

La tenista no se ha limitado solo al fútbol. En 2021 lanzó KINLÒ, una línea de cuidado de la piel diseñada específicamente para pieles melanizadas, con protección solar y productos desarrollados junto a dermatólogos especializados.

Osaka explicó que fue motivada por un dato que la «impactó profundamente»: las personas racializadas presentan una tasa de mortalidad por cáncer de piel hasta tres veces mayor debido a diagnósticos tardíos, lo que evidenciaba una carencia tanto de productos adecuados como de información. KINLÒ busca suplir esa carencia con fórmulas y campañas orientadas a comunidades históricamente excluidas del foco de la industria cosmética.

Además, cofundó Hana Kuma, una productora audiovisual que se centra en relatos y creadores de procedencias diversas, que en 2024 atrajo inversión del fondo The Players Fund, especializado en proyectos vinculados a deportistas.

«Su red de atletas de alto nivel se alinea perfectamente con nuestra misión de amplificar voces diversas mediante una narrativa innovadora», destacó Osaka al anunciar la operación. A esto se suma EVOLVE, una agencia de representación y talento femenino creada junto a su agente Stuart Duguid, además de varias alianzas con grandes marcas que le permiten participar en decisiones de diseño y comunicación de campañas.

Una trayectoria en desarrollo

Esta diversificación empresarial convive con una carrera deportiva que, a pesar de interrupciones por motivos de salud mental y maternidad, continúa activa.

Tras ausentarse del circuito en 2023 por el nacimiento de su primera hija, Osaka ha ido reanudando su actividad competitiva mientras conserva su puesto como una de las deportistas con mayores ingresos del mundo. Sus cuatro Grand Slams, su paso por el primer lugar del ranking y su activismo -desde arrodillarse en protesta contra el racismo hasta denunciar la presión psicológica en el tenis- la han convertido en un símbolo que trasciende el ámbito deportivo.

En este contexto, sus inversiones no se presentan como un plan alternativo, sino como una prolongación natural de su influencia: Osaka demuestra que una tenista puede convertir los premios y la fama en patrimonio, proyectos con propósito y participación real en otras ligas, como el fútbol femenino, sin dejar de competir al máximo nivel

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