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Información del artículo
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- Autor, Santiago Vanegas
- Título del autor, BBC News Mundo
- Autor, Atahualpa Amerise
- Título del autor, BBC News Mundo
- 57 minutos
- Tiempo de lectura: 8 min
El presidente estadounidense Donald Trump intensificó el jueves la presión sobre el gobierno cubano al firmar una orden ejecutiva que amenaza con aplicar aranceles adicionales a los países que envíen petróleo a la isla.
Esta medida podría agravar la escasez de combustible en Cuba, la cual ya provoca apagones prolongados que se repiten diariamente durante horas, además de consecuencias económicas severas.
Tras la reciente intervención estadounidense en Venezuela, Trump anunció la suspensión de los envíos petroleros desde dicho país hacia Cuba.
Con esta nueva orden, pone en riesgo el suministro desde otro de sus principales proveedores: México.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió calificando la medida de Trump como un intento por asfixiar la economía cubana y describiendo a su gobierno como «fascista, criminal y genocida».
Por su parte, Trump negó que busque estrangular a Cuba, aunque afirmó que ésta «no podrá sobrevivir».
De acuerdo con datos de la empresa belga Kpler publicados en el Financial Times, las reservas petroleras de Cuba alcanzan apenas para entre 15 y 20 días más.
A continuación, se detalla en cuatro puntos cómo Trump usa el petróleo para presionar a una Cuba ya muy debilitada.
1. La orden ejecutiva de Trump

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Literalmente, la orden ejecutiva firmada el jueves por Trump declara una emergencia nacional, afirmando que «la situación respecto a Cuba representa una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos».
El texto acusa al gobierno cubano de «desestabilizar la región» y de colaborar con enemigos de EE.UU., como Rusia, China e Irán, así como con «grupos terroristas» como Hamás y Hezbolá.
«Al declarar una emergencia nacional por Cuba, la administración Trump está estableciendo en la práctica que el suministro energético de la isla se considera ahora un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos», comenta el corresponsal de BBC News Will Grant.
Como respuesta a la supuesta amenaza que representa Cuba, la orden propone desincentivar a terceros países de abastecer petróleo a la isla, bajo la amenaza de aranceles adicionales.
Desde que comenzó su mandato, Trump ha tomado medidas fuertes para debilitar el soporte económico del gobierno cubano.
En 2017, revocó la apertura impulsada por su predecesor, Barack Obama, y reinstituyó estrictas sanciones y restricciones al flujo de dinero, bienes y personas hacia Cuba.
Tras la intervención en Venezuela el 3 de enero, el mandatario anunció que Cuba estaba «lista para caer», debido a que perdería los fondos que recibía de su aliado durante décadas.
Sin embargo, su administración ha precisado que no busca imponer un cambio de régimen.
En audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, comentó: «Nos gustaría ver un cambio de régimen, pero eso no implica que lo provoquemos».
Añadió también: «No hay duda de que sería beneficioso para Estados Unidos que Cuba dejara de estar bajo un régimen autocrático».
2. La crisis petrolera de Cuba

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Especialistas estiman que Cuba requiere alrededor de 110.000 barriles de petróleo diarios, mientras que su producción interna es de cerca de 40.000, lo que evidencia su alta dependencia de las importaciones.
Durante el apogeo de la alianza entre Hugo Chávez y Fidel Castro, a principios de los 2000, la isla recibía aproximadamente 100.000 barriles diarios de Venezuela.
Actualmente, la realidad es muy distinta.
De acuerdo con la información de Kpler divulgada en el Financial Times, en 2026 solo Cuba ha recibido un único cargamento, de 84.000 barriles provenientes de México, lo que corresponde a menos de 3.000 barriles diarios.
La escasez se ha intensificado, especialmente luego de que Trump tomara control del petróleo venezolano, lo que terminó con los envíos desde ese país sudamericano.
El 11 de enero, el presidente estadounidense aseguró: «No habrá más petróleo ni dinero para Cuba».
El petróleo venezolano ha sido fundamental para Cuba, incluso en los últimos años en los que la cantidad de envíos ya había disminuido.
Según expertos y una fuente estadounidense citada por el Miami Herald, el gobierno cubano utilizaba el petróleo venezolano no solo para cubrir parte de su demanda interna, sino para revenderlo y obtener divisas, algo complejo bajo el embargo de EE.UU.
En medio de esta crisis petrolera, México se había convertido en la principal esperanza para Cuba, enviando cerca de 12.000 barriles diarios durante 2025.
No obstante, este es el punto donde la medida de Trump parece incidir directamente.
«Específicamente, parece ser un aviso a México para que no reemplace a Venezuela como principal proveedor energético de Cuba, tras la salida forzada de Nicolás Maduro del poder en Caracas a principios de este mes», señala Will Grant.
El economista Ricardo Torres explicó a BBC Mundo que, incluso con el petróleo mexicano, los sistemas eléctrico y de transporte de la isla estaban al borde de un colapso total.
La interrupción del suministro mexicano aumentaría considerablemente ese riesgo.

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El presidente cubano se pronunció sobre la orden ejecutiva afirmando: «Bajo un pretexto frívolo y sin fundamento… el presidente Trump busca asfixiar la economía de Cuba imponiendo aranceles a naciones que comercien petróleo soberanamente con la isla».
Agregó que esta acción «revela la naturaleza fascista, criminal y genocida de un grupo que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense para beneficios personales».
El canciller Bruno Rodríguez calificó la orden como «una nueva escalada de EE.UU. contra Cuba» y afirmó que los argumentos usados por Trump para tildar a Cuba de amenaza son falsos.
«Estados Unidos también recurre a chantajes y coerción para intentar que otros países se sumen a su política de bloqueo contra Cuba, la cual es universalmente condenada, y amenaza con imponer aranceles arbitrarios y abusivos a quienes se nieguen, violando todas las normas del libre comercio», añadió Rodríguez.
3. El papel de México

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Según cifras del Banco de México, desde que Claudia Sheinbaum asumió la presidencia, las exportaciones de petróleo a Cuba han incrementado notablemente.
Datos de Kpler indican que en 2025 se enviaron alrededor de 12.000 barriles diarios.
Sheinbaum sostiene que estos envíos tienen un propósito humanitario, destinados a evitar interrupciones en hospitales y otros servicios esenciales.
Recientemente, durante su conferencia matutina, reiteró esta posición en respuesta a la medida anunciada por Trump.
«La imposición de aranceles a países que suministran petróleo a Cuba podría desatar una crisis humanitaria de gran escala», afirmó, además de señalar que México buscará alternativas para evitar tal situación.
No obstante, también reconoció que no desea exponer al país al riesgo de sanciones adicionales y por ello ordenó a su secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, establecer contacto con el gobierno de EE.UU. para comprender el alcance de la orden ejecutiva.
Según Sheinbaum, los envíos de petróleo a Cuba constituyen menos del 1% de la producción total mexicana.
Antes de que trascendiera la amenaza de aranceles por parte de Trump, la agencia Bloomberg informó que México canceló un envío programado a Cuba para esta semana.
Al respecto, Sheinbaum destacó que la decisión sobre dicho envío recae soberanamente en la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), sin confirmar si finalmente se realizará o no.
4. Una economía al límite

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Los cubanos llevan meses padeciendo los efectos de la falta de combustible: apagones que duran horas, largas filas para adquirir gasolina, transporte y alimentos con precios inaccesibles, y acumulación de basura sin recogerse en las calles.
«En muchas regiones, los cortes eléctricos superan las 20 horas al día, lo que significa que sólo cuentan con electricidad durante cuatro horas, una situación complicada», explica a BBC Mundo el economista Omar Everleny, exdirector del centro de estudios económicos de la Universidad de La Habana.
Con el nuevo anuncio de Trump, el país podría enfrentarse a una crisis humanitaria inédita.
El canciller reconoció que el «bloqueo total a los suministros de combustible» puede someter a la población cubana a «condiciones extremas de vida».
Cuba acumula años en recesión, con dificultades para saldar deudas, acceder a financiamiento externo, y con una producción en caída que no garantiza el abastecimiento básico a la población.
Según datos oficiales recientes, la producción industrial en 2024 fue la más baja en cuatro décadas.
El sector agrícola se encuentra en mínimos históricos debido a un sistema estatal ineficiente, falta de fertilizantes y combustible.
El turismo internacional, una fuente fundamental de divisas, cerró 2025 con menos de dos millones de visitantes, la cifra más baja en más de 20 años, excluyendo el periodo de la pandemia.
Además, existe una marcada escasez de medicamentos en un contexto de brotes simultáneos de dengue, zika y chikungunya, junto con una reducción drástica en la distribución de alimentos subsidiados.
En palabras de Miguel Díaz-Canel, no se trata solo de una crisis más, sino de «la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades propias, agravadas por un cerco externo extremadamente agresivo».

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