Los xenotrasplantes llevados a cabo tanto en Estados Unidos como en China han captado el interés científico en este ámbito, poco abundante en noticias relevantes durante este año
Como en años anteriores, se realizará un repaso rápido por los hechos más destacados ocurridos a nivel mundial en el campo de los trasplantes para obtener una visión global de la evolución de estas terapias. Iniciaremos con una visión internacional para luego centrarnos en un análisis detallado de la situación en España.
Si 2025 será recordado a nivel global, será por los progresos alcanzados en los trasplantes de órganos procedentes de cerdos modificados genéticamente y la cada vez más marcada competencia entre Estados Unidos y China por dominar estas investigaciones. Según los datos presentados en octubre del año pasado por especialistas internacionales reunidos en Ginebra, hasta entonces se habían realizado (cifra que crece mensualmente) 20 xenotrasplantes, incluidos procedimientos experimentales en personas en muerte cerebral. De estos, 15 fueron renales, dos cardíacos, dos hepáticos y uno pulmonar.
En años previos, se registraron los primeros casos puntuales y no demasiado eficaces de trasplantes cardíacos y renales, siendo estas las intervenciones más demandadas. Aunque los trasplantes cardíacos no se han repetido desde 2023 tras dos intentos fallidos, los esfuerzos se han centrado en el riñón debido a que es el órgano con mucho mayor demanda, con más de 1,5 millones de pacientes potenciales en el mundo y una cifra creciente, mientras que solo se realizan alrededor de 110.000 al año por vías tradicionales. Además, al ser un órgano no vital, el paciente puede volver a diálisis en caso de fallo del injerto, algo que no ocurre con los demás órganos. En 2025 se ha logrado la supervivencia más amplia hasta ahora en un xenotrasplante renal: Tim Andrews, un diabético de 67 años de New Hampshire, recibió un trasplante en enero que funcionó durante 271 días hasta que en octubre fue necesario remover el riñón.
Dejando a un lado este récord, que ciertamente no es llamativo si se compara con los 19,2 años promedio de funcionamiento en un riñón trasplantado de donante vivo, el avance más sólido para la legitimación de estas terapias ha sido la aprobación de bases para ensayos clínicos bien estructurados en xenotrasplante renal por parte de la agencia de medicamentos estadounidense, la FDA. En el caso de REVIVICOR, uno de los productores de cerdos transgénicos, la evaluación incluye inicialmente una cohorte de seis pacientes ampliable a cincuenta. Por su parte, eGenesis propone comenzar con tres pacientes bajo uso compasivo, siendo Tim Andrews el primero. Se han establecido plazos, criterios para seleccionar a los pacientes y parámetros para monitorizar su evolución, lo que permitirá obtener resultados fundamentados en estudios rigurosos en los próximos años, en lugar de depender únicamente de experiencias aisladas.
Mientras tanto, en China se avanzaba en la realización de trasplantes de hígado y pulmón. En lo relativo al hígado, se realizaron dos procedimientos en pacientes en muerte cerebral: uno conservando el órgano original y otro tras su extracción. En ambos casos, el órgano trasplantado funcionó por tiempos suficientes para actuar como “puente” hasta recibir un hígado humano, que era el objetivo final. En cuanto al pulmón, se logró el primer trasplante en el mundo a un paciente en muerte cerebral, con nueve días de funcionamiento posterior. Estas experiencias iniciales, junto a otros trasplantes renales menos publicitados que los estadounidenses (con una supervivencia máxima de seis meses), evidencian que China apuesta firmemente por estas investigaciones, respaldada por un robusto sector biomédico industrial.
Una vez más, la Unión Europea se mantiene en segundo plano, con algunas universidades alemanas impulsando iniciativas, pero sin la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento, lo cual impide que el hospital murciano Virgen de la Arrixaca lleve a cabo xenotrasplantes hepáticos “puente” en urgencias “0” hasta recibir un hígado humano, o cualquier otra intervención similar. Ni los estadounidenses ni los chinos permiten que sus animales genéticamente modificados sean trasladados fuera de sus fronteras, limitando considerablemente las oportunidades en Europa. Además de vidas humanas, están en juego miles de millones de dólares en ganancias potenciales si estos órganos alcanzan efectividad. Solo uno de los riñones trasplantados en Estados Unidos se estima que tuvo un costo de 1,5 millones de euros y la demanda de pacientes podría alcanzar millones.
No se han reportado otras noticias internacionales de gran impacto en el campo del trasplante aparte de las experiencias porcinas. En mayo se conoció desde California el primer trasplante total de vejiga, conjuntado en este caso con un riñón, realizado a un paciente de 41 años, Oscar Larrainzar, quien llevaba siete años en diálisis debido a un proceso tumoral que obligó a extirpar ambos riñones y la mayor parte de la vejiga. La principal dificultad para trasplantar este órgano ha sido la compleja vascularización de la vejiga y las complicaciones derivadas de la cirugía previa para su extirpación. Hasta ahora, solo se habían efectuado trasplantes parciales de vejiga para corregir defectos causados principalmente por tumores, pero nunca se había conseguido el trasplante exitoso del órgano completo.
Por lo demás, no se han observado avances espectaculares en este ámbito, aunque conceptos como la Inteligencia Artificial y la Cirugía Robótica, cada uno merecedor de un análisis exhaustivo, están siendo incorporados con fuerza en varios aspectos del mundo de los trasplantes, logrando que estos procedimientos sean más seguros y den mejor resultado en todo el planeta.

