Por: Fabián Medina
Ruth Selma Herrera es una consultora en asuntos económicos y sociales, que se integró a la Liga del Consumidor cuando un grupo de ciudadanos le pidió asesoría para la entonces en proyecto Ley de defensa del Consumidor.
Herrera fue funcionaria del gobierno sandinista en diferentes cargos, entre ellos la Secretaría General del Midinra y la Dirección de Enaves, aquella gran empresa estatal del vestuario que funcionaba en la Zona Franca y que ocupaba a más de mil obreros en cada turno de trabajo.
Recién llegaba de México de terminar una maestría en política económica cuando se integró a la Liga. «Yo venía de estudiar en México, y allá tuve la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de las organizaciones que defienden los intereses de los consumidores», dice.
¿Cómo es que aparece en Nicaragua una Liga del Consumidor?
«Esta es una organización que existe desde 1993. Nació a partir de una organización que trabajaba con los barrios en temas de organización comunitaria, que es la Liga de la Soya. Estudiamos las experiencias de otros países, para ver cómo los consumidores podíamos defender nuestros derechos. No es una organización muy conocida por que trabaja con pocos recursos».
«Promovimos la ley de defensa de los consumidores. El sector privado se opuso a la promulgación de una ley de este tipo. Hubo (en cambio) organizaciones como la GTZ (alemana) que promovieron algunos seminarios y talleres. Se logró consultar algunos sectores, aunque no fue una consulta muy amplia».
¿Pero quiénes están en esta Liga y cómo de repente salen representando al consumidor, un grupo tan abstracto, sin rostro?
«Digamos que a los consumidores en su totalidad nadie los puede representar por que tendríamos que tener organizaciones donde quepamos todos. Pero yo creo que estas organizaciones que han trabajado desde el 93 para acá, han tenido el mérito, primero, de hacer posible que haya una ley, por que si no existiera ese instrumento jurídico ni siquiera tendríamos posibilidad de decir se está violando la ley, o hay derechos que están consignados. El reglamento de la ley se publicó finalmente en 1999, estuvo engavetado por muchísimo tiempo. Para que se publicara ese reglamento hubo cantidad de presiones de parte de la Liga».
«El segundo mérito es que se crea dentro del Ministerio de Economía un aparato que se llama Dirección de Defensa de los Consumidores, donde están consignadas las tareas o funciones para supuestamente cumplir con los derechos de los consumidores. Luego ese grupo de ciudadanos tiene el mérito de haber logrado capacitar a una buena cantidad de promotores sociales que hacen monitoreo. Eso permite saber qué está pasando con el comportamiento de los precios de consumo básico, pero además de hacer labor educativa. Hay que crear una cultura de que las personas nos acostumbremos a saber que si compramos un servicio tenemos derecho a recibirlo bien, porque estamos pagando por ese servicio».
¿De dónde saca los fondos para funcionar?
«Trabajamos con fondos muy reducidos. Hay dos tipos de financiamiento: El de Consumer Internacional (organización internacional de consumidores) que fundamentalmente ha dado recursos para seminarios e investigaciones. La otra forma de apoyo es que vienen asesores técnicos a impartir talleres, y lo otro es que hay una organización Latinoamérica que ha estado dando apoyo para impartir talleres de capacitación para un boletín que se publica bimensualmente».
¿Tienen casos puntuales en los que la Liga haya defendido el derecho de un consumidor en particular?
«Hay casos que se han resuelto a favor de los consumidores. No podemos decir que todos porque es un trámite largo, porque hay que estar haciendo cartas, acompañando, haciendo gestiones… Pero hay reclamos de diversa índole que la Liga ha asesorado y logrado que se restituyan los derechos de los consumidores».
¿Por ejemplo?
«Está el caso de los Colchones Jirón. Una usuaria introdujo demanda porque compraron una cama que le salió en mal estado, hay reclamos sobre servicios de agua, hay siete barrios de las zonas orientales de Managua que la Liga tienen varios meses de venir documentando, asesorando el caso, porque la demanda es contra Enacal. Estos usuarios todos los meses pagan el servicio como si les dieran agua todos los días del mes, sin embargo, sólo llega en la madrugada».
«Hay reclamos sobre pesas y medidas, porque una de las cosas que la Liga hace es monitorear que en los mercados existan unas pesas para que los usuarios verifiquen si lo que están comprando tiene la cantidad indicada. Hacemos supervisión sobre los productos que están puestos en los establecimientos comerciales, tanto de los mercados como en los supermercados, porque hay una gran cantidad de productos vencidos, que se colocan en los establecimientos comerciales».
Como que el nicaragüense no es muy dado a reclamar…
«Lo que pasa es que tiene que ver con una cultura de cuidar que a uno lo traten bien. Si en Nicaragua nos hemos acostumbrado que nos den mal servicio y de todas maneras lo pagamos, tiene que ver con problema educativo. Nosotros pensamos que por eso hay que trabajar con la población joven de Nicaragua».
Es que generalmente uno piensa que para qué se va tomar la molestia de hacer fila, exponerse a que lo traten mal para que al final no le resuelvan su problema. Como que es perder el tiempo y enojarse por gusto…
«Esa es la actitud con la que normalmente se enfrentan los problemas, y por eso se sigue abusando de los consumidores. Si vos te tomás la molestia para hacerlo, una vez que te das cuenta que hay mecanismos para ello, llega un momento en que esas instituciones saben que hay una presión social de sus clientes. Si un ciudadano no denuncia, no hace uso de ese derecho a protestar porque fue estafado, por la calidad, por la cantidad o por las condiciones en las cuales se prestó el servicio, está contribuyendo a que los empresarios se vuelvan más insensibles, y se hagan cada vez más ricos, más rápido, a costa de los consumidores».
«No hay soluciones sin que los consumidores protesten. Si aquí los consumidores son pasivos, dejan que se les atropelle, que se abuse de sus derechos, no hay solución que funcione».
A veces la publicidad anuncia un producto, tal precio y tales condiciones y cuando uno llega a buscarlo se da cuenta que era mentira…
«Así es. La ley misma de Defensa de los Derechos de los consumidores tiene una sanción para aquellas empresas que te ofrecen a través de la propaganda determinados productos, con determinadas características, o determinadas promociones, y que no se cumplen. Aquí es frecuente que la propaganda se convierta en un gancho publicitario para hacer llegar al consumidor».
El reclamo de los estudiantes por el aumento en el pasaje del bus urbano, ¿usted lo ve sano? Se llegó incluso a la violencia…
«La quema del bus fue una medida que no vino de los estudiantes. Hubo gente que se involucró para hacer aparecer la protesta como un acto violento y disuadir a los estudiantes a que participen. En Nicaragua hay un síndrome que cualquier protesta va a derivar en acto de violencia, y que es preferible que la gente no proteste y que no diga nada. Si ahí se quemó un bus, a mí me parece que hay toda una intencionalidad en la quema de ese bus, y estoy completamente segura que eso no provino de los estudiantes. Nosotros estuvimos coordinando con los estudiantes un foro que se iba a realizar ese día, estuvimos con anticipación haciendo propaganda, haciendo convocatoria, y la quema de bus y todo lo que se desató por la tarde no permitió que se hiciera el foro en condiciones normales».
Pero la Policía a quien capturó fue a cuatro estudiantes…
«Yo primero quisiera ver las pruebas que tiene la Policía. Porque la Policía es muy eficiente cuando se trata de mandar los antimotines y cuando hacen operativos de ese tipo. Para atender las demandas de los ciudadanos no ha mostrado mucha eficiencia. Para cubrir los actos gubernamentales sí. Pero si alguien decidió quemar un bus no fue un acto de quienes organizaron esta convocatoria cívica. A mí me parece formidable que los estudiantes comiencen a decir: ‘Un momentito, no más alzas al transporte’, y que se empiecen a expresar, porque aquí todas las negociaciones que se han hecho han terminado en una fotografía de gran felicidad entre los dirigentes del transporte y las autoridades gubernamentales. Hasta ahora yo sólo recuerdo la foto de Andrés Lara abrazándose con el Presidente, abrazándose con los ministros, y finalmente, aún cuando los usuarios han apoyado las huelgas, el alza vino para que los usuarios pagáramos más».
¿Ustedes como Liga pidieron tener voz en esa negociación?
«La liga de los consumidores no pidió tener participación, sí solicitó la convocatoria del Consejo Nacional de Defensa del Consumidor, y sesionó, y se llevaron propuestas para que el Consejo participara. Los transportistas pueden tener razón en que este es un tema que no se resuelve sólo por ellos, sino que el gobierno tiene que tener políticas públicas en relación con el transporte. En todos los países del mundo el transporte colectivo es subsidiado. ¿Quiénes usan el transporte colectivo? Los desempleados, los estudiantes, los maestros, los trabajadores de la salud, los mismos policías, los pequeños comerciantes, los trabajadores por cuenta propia, que no tiene carro. Son un sector al que el Estado está obligado a darle un subsidio».
«Nosotros no sólo hemos llamado a resistir lo del alza, también hemos visto el problema del maltrato. Los empresarios están obligados a poner unidades en buen estado a circular. Aquí ha habido accidentes terribles, que han dejado muerte y duelo. Usted ve cómo los buses van recargados. Los ayudantes maltratan a los pasajeros, los conductores llevan a todo volumen los radios, van más concentrados en la música estridente que están escuchando que en los semáforos que se ‘van a tirar’. Se van disputando los pasajeros porque no hay supervisores ni del Ministerio de Transporte ni de la Alcaldía, ni la Policía tiene recursos. Ahí si no está la Policía. La Policía debería estarle quitando la licencia a los conductores que no respetan las leyes. Es público que la Policía les ha dado crédito con las multas, les han hecho renegociaciones».
DONDE ACUDIR
La Liga del Consumidor (Lideconi) tiene el teléfono 2704626 a disposición de los consumidores que tienen quejas o precisan de asesorías. El correo electrónico de la organización es [email protected] y su oficina está ubicada de la escuela ‘Luis Alfonso Velásquez’ o ‘Máximo Jerez’, media cuadra al sur, cuatro cuadras arriba, y media cuadra al lago, en el Barrio Revolución, que queda entre la Colonia ‘Máximo Jerez’ y el Barrio México.
La Liga del Consumidor tiene una asamblea permanente de 50 personas donde hay representantes de diferentes barrios de Managua. Su presidenta es doña Leonor Midence y hay otras ocho personas más en la Junta Directiva. La mayoría son personas representantes comunitarios de barrios.
La Liga no encabeza movimientos sociales, no va a organizar y movilizar a la gente para movilizarla. Lo que hace es asesorarla, explicarle la ley, dar a conocer los instrumentos, hacer denuncias, presentar reclamos al gobierno, y debería también presentar propuestas».
La Liga es miembro del Consejo Nacional de Defensa del Consumidor, que funciona con la lentitud que le da la dinámica del Ministerio de Economía, porque es un Consejo que lo preside el Ministerio de Economía. Hace trabajo educativo y además recibe y asesora en la solución de casos».
