Los compromisos de más empleo y aumentar la producción cayeron en un saco roto
Durante el 2002 los nicaragüenses prácticamente estuvimos sin tener un gobierno como institución, analiza la economista Ruth Selma Herrera
Tuvimos alzas en los servicios públicos de manera generalizada y subió el precio de la canasta básica, sostiene la coordinadora de la Red de Defensa de los Consumidores
La clase política de este país se benefició de la corrupción a lo largo de este año, y los que hemos pagado el costo ha sido el resto de la población
—ERVING SANCHEZ RIZO—
La gestión del presidente Enrique Bolaños sólo se puede definir de la siguiente forma: la lucha contra la corrupción que a lo largo del año emprendió este gobierno – la cual fue su mayor justificación- no ha sido integral, más bien parece una vendetta política.
El planteamiento hecho a Pulso Político por Ruth Selma Herrera, economista y coordinadora de la Red Nacional de Defensa de los Consumidores, señala incluso al Frente Sandinista, organización de la que dice no supo ser a lo largo del 2002 la organización de oposición que debió haber sido ante un grupo político que no ha gobernando.
“Los principales perdedores de la ausencia de gestión pública durante este año fuimos los consumidores, porque elegimos gobernantes para que pusieran en orden la casa, para que en Nicaragua hubieran políticas productivas, públicas orientadas a los servicios y a programas sociales; para que hubiera coherencia entre la gestión gubernamental, la economía del sector público y la del sector privado y para que las palancas económicas permitieran la reactivación económica de la nación y que no fuera solo un discurso”, afirma la dirigente.
Sin embargo, Ruth señala que a como viene sucediendo en los últimos años, la promesa electoral tanto del FSLN como del PLC estaba encaminada a llevar soluciones en el caso que ganaran. Pero durante el 2002, los nicaragüenses prácticamente estuvimos sin tener un gobierno como institución y sin tener armonía en el conjunto del Estado, porque elegir gobernantes no significó que el PLC se dedicara a gobernar.
INCUMPLIMIENTO FUE LA TONICA DEL AÑO
De tal manera que las instituciones de gobierno que tenían que cumplir con las promesas electorales de reducir el desempleo, asegurar que aumentará la producción, que se diera coherencia en la inversión social y económica y que se redujeran los principales efectos de la pobreza, no lo hicieron. Los compromisos cayeron en un saco roto.
En contraposición, agrega la dirigente, tuvimos alzas en los servicios públicos de manera generalizada, subió el precio de la canasta básica, y de manera importante productos básicos para la sobrevivencia como los huevos, el aceite, el arroz, los frijoles, la leche.
Pero además, subió el agua, la luz y los teléfonos; de tal manera que quienes hemos pagado el costo de que en este país haya tanto polarización política, falta de gobierno y partidarización de los otros poderes del Estado, somos los ciudadanos comunes y corrientes, apunta Ruth Selma Herrera.
La dirigente recuerda que el que es diputado, magistrado, funcionario alto del gobierno tiene un ingreso tan alto que no sufre, le pueden cobrar cinco mil pesos de luz y tres mil de agua y no le hace ni cosquillas pero a los pobladores de los barrios, a los técnicos, a los profesionales y a los desempleados les afecta severamente.
Para Ruth, hay grupos políticos que se han estado acomodando para dar una batalla teóricamente contra la corrupción y del otro lado está la inmensa mayoría de los nicaragüenses viendo cómo nos campeamos el golpe que significa esa vendetta política, porque luchar contra la descomposición implica combatir contra los principales vicios de la administración pública y los vínculos que esas lacras tienen con el sector privado, donde también hay corrupción, por separado y entre sí.
CORRUPCION AFECTO A LA ECONOMIA
Tomemos como ejemplo a lo largo del año las notas de crédito emitidas por Byron Jerez, que no sólo fueron negociadas en empresas públicas, sino también en privadas, cómo en la banca; pero también de ambos lados hubo una cantidad de irregularidades entre quienes dieron y recibieron coimas, mordidas, comisiones, y también hubo corrupción entre quienes desviaron fondos con la colaboración del sector privado.
Ruth señala que la clase política de este país se benefició de la corrupción a lo largo del año en términos generales y los que hemos pagado el costo de la putrefacción ha sido el resto de la población: los desempleados, los que tienen salarios congelados, los cafetaleros pequeños y medianos que sin haber sido desviadores de prendas no recibieron ningún beneficio de las políticas gubernamentales.
Recuerda la directiva de la Red de los Consumidores que desde el inicio la batalla contra la corrupción se focalizó entre dos o tres personas y el enfrentamiento fue más directo entre el ingeniero Bolaños y Arnoldo Alemán, pero eso no acabó con la podredumbre, porque por ejemplo, de todos los que recibieron dietas ilegalmente, nadie las devolvió.
Para la economista los problemas ocasionados por el comportamiento político, por la polarización, seguirá afectando a la nación en la ausencia de políticas públicas coherentes, que tenga en cuenta qué se va a hacer desde el gobierno para regular la actividad de los grandes sectores, de los problemas de la población. Pero sólo hay preocupación por la deuda con los banqueros, que por otro lado no se comprometieron a financiar la producción, sino el consumismo de una élite de este país.
Por otro lado considera que la administración Bolaños continuará gobernando para afuera, para cumplir únicamente con los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Mundial y con el Banco Interamericano de Desarrollo, mientras continuará creando estadísticas artificiales que indican que hubo crecimiento, aunque sólo sea del uno por ciento.
