Costos invisibles en los mercados de fichajes: «Se evidenció falta de honestidad, descenso de confianza y una sensación de traición»

Ángel Di María, junto a su mejor Jorgelina Cardoso; Riyad Mahrez, junto a Taylor Ward. El fútbol genera efectos colaterales en las relaciones afectivas de los futbolistas, cuyos destinos pueden modificarse en un instante.

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Quedan ocho días para que finalice el mercado invernal y, aunque la cantidad de fichajes no se compara con la temporada estival, el porvenir de numerosos futbolistas todavía está incierto.

Los clubes explotan la presión de los últimos momentos, las horas finales, para concretar movimientos que han analizado durante semanas. Esta estrategia forma parte del juego, pero representa una pesadilla para quienes la padecen en silencio: las parejas y familiares de los jugadores.

Los deportistas dedican una gran parte de su tiempo lejos de casa, alejados de sus seres queridos y fuera de su entorno habitual. Es un sacrificio inherente a la profesión que, si bien resulta duro en lo personal, generalmente se compensa económicamente.

No obstante, en la vida de sus cónyuges, la situación dista de ser tan ideal como podría aparentar desde fuera. Muchas mujeres mantienen sus propias carreras profesionales y las decisiones rápidas pueden alterar la estabilidad personal y familiar de quienes acompañan a estos deportistas.

Jorgelina Cardoso es la pareja de Ángel Di María desde casi 15 años. Compañera en sus aventuras por Portugal, España, Inglaterra, Francia y finalmente Argentina, su país natal. Durante esta trayectoria, la rosarina ha enfrentado momentos difíciles.

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«Vivíamos en Madrid, Ángel jugaba en el mejor equipo del mundo, el Real Madrid; el clima y la comida eran excelentes, yo no quería mudarme. Sin embargo, el Manchester ofreció el doble de salario», contó en declaraciones al diario argentino Clarín.

«Yo era amiga de Gianinna Maradona, que estaba con Kun Agüero, y fuimos a visitar Manchester un par de días. Al despedirnos, le dije a Ángel ‘prefiero que te compren en cualquier lugar menos en Inglaterra’.Pero al año dejamos todo para ir a Inglaterra, que fue horrible, una porquería«, añadió.

«No me gustaba nada, la gente parecía muy artificial (maquillaje), muy formal, extraños; caminaban de un modo que te hacía sentir insegura, como si no supieras si te harían daño o no. La comida era mala, todas las mujeres parecían muñecas de porcelana. A las dos de la tarde ya era de noche, me desesperaba», concluyó Jorgelina Cardoso.

El lado oculto del fútbol

Más allá del caso de Jorgelina Cardoso y Ángel Di María, existen multitud de ejemplos similares como Taylor Ward, esposa de Riyad Mahrez, exjugador del Manchester City y actualmente en Al-Ahli de la Saudí Pro League.

La pareja de Mahrez enfrentó una decisión difícil: mudarse a Arabia Saudí, dejando atrás Inglaterra. Este cambio implicaba vivir en un país con importantes limitaciones sociales para las mujeres. La modelo británica se rompió en llanto al conocer la salida del futbolista hacia Al-Ahli.

Según el Daily Mail, la explicación fue clara y directa: «Es parte del juego, ¿no?». Más allá del elevado contrato, esta elección significaba renunciar a su entorno, a su independencia y a una vida completamente establecida en Manchester.

La cantante Leigh-Anne Pinnock, esposa del futbolista Andre Gray, exjugador del Burnley y actualmente en el Fatih Karagümrük turco, representa otro desafío clave en estas relaciones: la separación.

Andre Gray, junto con Leigh-Anne Pinnock.

Andre Gray, junto con Leigh-Anne Pinnock.

En solo cuatro años, Gray ha jugado en Grecia, Arabia Saudí, Inglaterra y Turquía, mientras Pinnock permanecía en Reino Unido enfocada en su carrera musical.

En el mejor escenario, apenas se llegan a ver pocas veces al mes, a pesar de tener hijas en común. Pinnock contó en el pódcast de Paloma Faith que atravesó «un momento extraño con mi esposo, con falta de sinceridad, pérdida de confianza y una forma de traición

Este episodio dejó una marca profunda en su vínculo. Gray admitió haber sido «egoísta» y buscó ayuda terapéutica para mejorar, un esfuerzo que Pinnock consideró suficiente para continuar.

«Dependiente de pastillas para dormir»

Aunque sin conflictos públicos, la convivencia puede ser complicada. Perrie Edwards admitió en 2024 que nunca ha llegado a compartir vivienda con su pareja, Alex Oxlade-Chamberlain, pese a estar juntos ocho años y tener un hijo.

Cuando el futbolista se trasladó a Turquía para fichar por el Besiktas, ella se quedó en Reino Unido cuidando a su hijo y desarrollando su carrera. «No voy a negar que es difícil», comentó, señalando que la distancia y la falta de tiempo libre hacen casi imposible una convivencia familiar tradicional.

Jonjo Shelvey.

Jonjo Shelvey.

Los casos más graves demuestran el impacto psicológico de esta vida nómada. El exjugador del Liverpool, Jonjo Shelvey, contó cómo su etapa en Turquía, lejos de su esposa e hijos, afectó su salud mental de manera significativa.

«Estuve en Turquía durante 18 meses viviendo solo; fue lo más difícil que he afrontado hasta ahora«, afirmó, describiendo una rutina marcada por el aislamiento.

«Terminé siendo dependiente de pastillas para dormir porque regresaba a casa tras entrenar y no sabía cómo ocupar el tiempo», añadió el exfutbolista del Liverpool.

La soledad, la falta de redes sociales y la distancia con su familia deterioraron su vínculo con sus hijos. «Honestamente, destruyó mi relación con ellos. Nunca estuve realmente presente«, admitió, evidenciando las profundas consecuencias de tales decisiones profesionales.

Más allá de los contratos millonarios, estas vivencias exponen la realidad invisible del fútbol profesional. Detrás de cada traspaso, hay parejas que pierden su estabilidad, madres que crían solas y familias separadas durante largos períodos, pagando un costo elevado.

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