Su laboratorio de Criminalística concentra en estos días todas las labores relacionadas con huellas y ADN para identificar lo antes posible a cada una de las víctimas de la tragedia.

– Tendréis un turno complicado…
– Más que un turno, llevamos desde el domingo una jornada continua de más de 48 horas sin descanso.
El comandante J. Serrano lidera el Departamento de Biología en el Laboratorio Criminalístico de la Guardia Civil. Para situarnos, este departamento es el encargado de cotejar las muestras de ADN provenientes de las víctimas del accidente ferroviario en Adamuz. Al momento de esta entrevista, la mayoría de los fallecidos (43 según los últimos datos obtenidos anoche) ya habían sido identificados, aunque él no puede precisar la cifra exacta porque el protocolo en catástrofes establece que las identificaciones se comuniquen exclusivamente a través del ámbito judicial. Por ello, la información oficial la emite un juez. No obstante, el comandante sí puede hablar del trabajo que realizan sus equipos tanto en el escenario del accidente como en los principales centros destinados a atender a las víctimas y sus familiares.
«Por un lado, hay grupos en el lugar del siniestro que se encargan de hacer las inspecciones oculares y recolectar muestras. Además, contamos con personal en las salas de autopsia, cuya tarea se está efectuando en el Instituto de Medicina Legal de Córdoba. Estos equipos se enfocan principalmente en recoger huellas y muestras de ADN, que constituyen los métodos esenciales para identificar víctimas en este tipo de desastres», detalla el comandante.
«Existe otro método de identificación mediante muestras dentales, aunque se utiliza poco hoy en día porque era más común cuando el análisis de ADN tardaba meses. Además, es una tarea ardua, ya que implica localizar radiografías con las que cuente el odontólogo de la víctima, lo que complica el proceso», añade Serrano.
Sus agentes, quienes han sido vistos en imágenes recientes vestidos con monos blancos, pueden intentar una identificación inicial en el mismo lugar del accidente o justo al salir de la sala de autopsias. «Las huellas dactilares, si se encuentran en buen estado, pueden ser comparadas con la base de datos del DNI, que pertenece a la Policía Nacional, y que se usa en estos casos», continúa. Este método es, por supuesto, el más veloz, pero no siempre resulta factible o suficiente para resolver todas las incertidumbres.

Cuando persisten dudas, se recurre al ADN. La Guardia Civil ha dispuesto salas especiales para la toma de muestras estos días en cinco ciudades: Córdoba, Huelva, Sevilla, Málaga y Madrid, debido a que allí se han concentrado tanto víctimas como denuncias. En estos lugares se ha solicitado a los familiares directos proporcionar muestras de ADN que permitan la comparación con las obtenidas de los cadáveres.
«En ocasiones, además, los cuerpos no están completos», señala el comandante, «y en estos casos resulta fundamental realizar cotejos de ADN que faciliten la entrega correcta de los restos a sus familiares.» La mente inevitablemente recuerda el accidente del Yak-42 cuando se piensa en las consecuencias de una identificación incorrecta de los restos.
Todas las muestras recogidas, tanto en el sitio de la tragedia como en las salas de toma en esas cinco ciudades, se envían a Madrid, a la sede de los servicios centrales de la Guardia Civil en Guzmán el Bueno, donde está ubicado el laboratorio de análisis. «La ventaja que tenemos es que contamos con el Servicio Aéreo y con la colaboración de todos los compañeros. Todos se están volcando en transportar las muestras cuanto antes, ya sea por aire o por tierra», comparte J. Serrano.
Una vez cotejadas las muestras, se resumen todas las pruebas en un informe que se remite al CID (Centro de Integración de Datos), que por protocolo centraliza toda la información y la entrega a los familiares.
Que en esta larga jornada de más de 48 horas se haya logrado identificar a la mayor parte de las víctimas demuestra la velocidad del trabajo: «En realidad, cuando decimos en foros internacionales que en una catástrofe identificamos víctimas en estos plazos tan breves, en otros países ni lo creen. Resulta muy complejo identificar a más de 30 personas en 48 horas, o a casi 200 en poco más de un mes [en referencia a la dana], pero es posible», concluye.

