
Al menos 40 personas perdieron la vida tras el descarrilamiento ocurrido alrededor de las 19:45 horas del domingo, 18 de enero, de un tren Iryo 6189, que transportaba aproximadamente a 300 pasajeros y cubría la ruta Málaga-Puerta de Atocha. El siniestro tuvo lugar en los desvíos de acceso a la vía 1 de la estación de Adamuz (Córdoba). Este incidente provocó que el tren invadiera la vía adyacente y colisionara con un segundo tren Alvia de Renfe que transitaba por el lugar.
La causa del descarrilamiento de tres vagones del tren Iryo aún permanece desconocida. En un comunicado en la red social X, el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el choque entre ambos trenes como «terrible». Durante su intervención, descartó adelantar hipótesis sobre las causas del descarrilamiento que desencadenó el impacto posterior «porque no se conocen». La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), órgano adscrito al Ministerio, será la encargada de esclarecer lo sucedido, labor que podría extenderse por más de un mes.
El ministro definió el siniestro como «extraño», «sumamente raro» y «difícil de explicar» debido a que involucró a un tren «casi nuevo» y a una vía recta «totalmente renovada» desde mayo pasado, mes en que culminaron las labores de sustitución de los desvíos.
Qué es la caja negra que llevan los trenes
Ante la ausencia de datos claros, los especialistas y peritos consultarán la caja negra de ambos trenes, que al igual que en la aviación, es un sistema instalado en los vehículos que registra toda la información relevante sobre la circulación ferroviaria.
Este sistema recoge desde las comunicaciones del maquinista con el centro de control, la velocidad del tren, hasta el comportamiento del sistema de frenado y otros elementos cruciales para la investigación de este tipo de accidentes. Constituye un aparato fundamental en análisis, porque almacena las velocidades máximas y medias logradas, la localización exacta de cada incidente durante el trayecto y la hora de ocurrencia, además de registrar frenazos bruscos.
Por qué es clave para la investigación
La caja negra de ambos trenes permitirá conocer con exactitud: la velocidad a la que circulaban, si los mecanismos de frenado operaron correctamente, qué órdenes recibieron desde la vía y cómo actuó el maquinista en los instantes previos, información fundamental para determinar si la causa fue un error humano, fallo técnico o problema en la infraestructura.
Por ejemplo, en el accidente de Angrois (Santiago, 2013), los datos de la caja negra demostraron que el tren excedía ampliamente el límite de velocidad y permitieron reconstruir la conversación del maquinista, lo que resultó determinante en el proceso judicial.

