Portugal elige a un nuevo presidente este domingo y, por primera vez en cuatro décadas, es posible que no haya un vencedor inmediato. ¿Quién resultará ganador?
Las elecciones presidenciales en Portugal suelen ser previsibles. Pero esta vez la situación es diferente. ¿La razón? Los alquileres se disparan mientras los salarios permanecen estancados, lo cual empuja a los votantes frustrados hacia opciones extremas.
Entonces, ¿quién aprovecha esta oleada de descontento?
Primero, El Veterano: António José Seguro. Un exlíder socialista que se presenta como la opción segura tras regresar de un período en el exilio político.
Después, El Liberal: João Cotrim de Figueiredo. Eurodiputado pro-empresarial y vicepresidente de Renew Europe, que promete reducir impuestos y dinamizar la economía.
Finalmente, El Showman: André Ventura. Líder de la oposición de extrema derecha y excomentarista televisivo. Propone una agenda contra la corrupción y la inmigración y aspira a ser primer ministro, aunque esta candidatura la utiliza para fortalecer su base de poder.
Pero atención al «caballo negro», conocido como El Almirante: Henrique Gouveia e Melo. Militar sin experiencia política que ofrece orden y disciplina, y que podría alterar el equilibrio de la contienda electoral.
Y por último, El Interno: Luís Marques Mendes. Respaldado por el partido en el poder, promete despertar a Portugal de su ‘complacencia’.
Aunque el cargo presidencial es mayormente protocolario, el presidente posee la «bomba atómica», es decir, la facultad de disolver el parlamento.
Con un gobierno en minoría y ciudadanos preocupados por el aumento del costo de vida, el próximo presidente hará mucho más que simplemente cortar cintas.
Si ningún candidato consigue la mayoría absoluta, la segunda vuelta se efectuará el 8 de febrero.
Periodistas • Jakub Janas

