Impacto de la detención de Maduro y las tensiones entre Trump y Petro en la política colombiana a pocos meses de los comicios

Manifestante erige un retrato de Petro este 7 de enero en Bogotá.

Fuente de la imagen, Joaquin SARMIENTO / AFP via Getty Images

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    • Título del autor, Corresponsal de BBC News Mundo en Colombia
  • 8 enero 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

La caída de Nicolás Maduro en Venezuela representa un terremoto a nivel regional. Sus repercusiones se manifiestan diariamente.

En Colombia, donde se temía una posible operación militar dirigida contra el país y el presidente Gustavo Petro tras insinuaciones de Donald Trump, la relación turbulenta entre ambos mandatarios dio un giro radical de 180 grados.

Luego de días de cruces verbales tensos, en los que el colombiano respondió que estaba a disposición para tomar las armas, los presidentes sostuvieron una conversación telefónica el miércoles 7 de enero, en un gesto poco común.

Trump afirmó que fue «un honor» hablar con Petro, quien destacó que «si no hay diálogo, existe la guerra». Está previsto que se reúnan próximamente en la Casa Blanca.

Solo hace pocos días, Trump había afirmado que «Colombia es un país muy enfermo, dirigido por un hombre enfermo que gusta fabricar cocaína y venderla a EE.UU.».

Durante meses, Trump y Petro protagonizaron una intensa disputa retórica que derivó en crisis diplomáticas y sanciones de Washington contra Bogotá y el presidente colombiano.

Sin embargo, tras el ataque en Venezuela, muchos en Colombia dejaron de considerar la disputa como una simple ofensa personal sin mayores consecuencias.

Trump, en opinión de varios, demostró tener firmeza en sus acciones. La Cancillería colombiana interpretó las palabras contra Petro como un atentado contra la soberanía del país.

La tensión escaló a un nivel alto a cuatro meses de las elecciones presidenciales en Colombia.

Los comicios, previstos para mayo, se vislumbran como un referéndum sobre la gestión de Petro. Su continuidad está en juego frente al precandidato de izquierda Iván Cepeda, en un contexto de crecimiento de la derecha apoyada por Trump en América Latina.

Diferentes analistas políticos interpretan la caída de Maduro y las fluctuaciones entre Trump y Petro desde una perspectiva electoral.

«Lo hemos visto en Honduras y Argentina. Trump busca influir directamente en los procesos electorales de la región», comenta a BBC Mundo Alejandro Chala, politólogo de la Universidad Nacional.

Baño de masas

Antes del distensionamiento entre Trump y Petro, las amenazas del estadounidense sirvieron al colombiano para realizar un baño de masas a nivel nacional.

Como es habitual en Petro frente a desafíos en su gobierno, llamó a los colombianos a congregarse en las principales plazas del país el miércoles 7 de enero.

Si la intención de Petro era demostrar su llamado a defender la soberanía y medir el apoyo a su proyecto, es probable que se haya sentido satisfecho.

En el centro de Bogotá, miles respondieron agitando banderas y entonando: «Petro, amigo, el pueblo está contigo».

«Hoy traía un discurso, pero debo dar otro. El primero era bastante duro», inició el colombiano entre vítores en la Plaza Bolívar.

Bogotanos marchan hacia la Plaza Bolívar del centro de la capital este miércoles 7 de enero.

Fuente de la imagen, José Carlos Cueto / BBC News Mundo

Lo que inicialmente iba a ser un mitin por la soberanía se convirtió en un discurso donde Petro repasó avances de su gestión y lanzó críticas contra la derecha colombiana y sus adversarios políticos.

Antes de la marcha, la especialista en relaciones internacionales Sandra Borda opinaba que la polarización entre Petro y Trump probablemente no beneficiaría mucho al colombiano.

«Petro cuenta con un núcleo firme del 30-35% de apoyo que se mantiene constante, pero dudo que lo ocurrido en Venezuela y las amenazas de Trump sumen mucho más a la izquierda», señalaba Borda, del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes.

«Muchos colombianos, aunque desaprueban a Trump, sienten que este los ha liberado de Maduro, a quien guardan una antipatía profunda y arraigada», añadía Borda.

Colombia ha sufrido como pocas naciones sudamericanas la crisis venezolana.

Ha recibido a la mayoría de los 8 millones de venezolanos que han emigrado en la última década y enfrentado reiteradas crisis de seguridad en la frontera debido al fortalecimiento de guerrillas y grupos criminales.

La carrera de 2026

Las candidaturas definitivas para las elecciones de 2026 aún son desconocidas. Petro no puede optar a la reelección.

Por ahora, Cepeda, el candidato ligado al petrismo, lidera las encuestas de intención de voto. También destacan en intención de voto Sergio Fajardo, de centro, y Abelardo de la Espriella, de derecha.

La captura de Maduro evidenció las diferencias ideológicas entre los tres.

Cepeda rechazó la intervención estadounidense. Fajardo celebró la captura del venezolano, aunque luego manifestó preocupación por la acción militar. De la Espriella respaldó a EE.UU. y acusó a Petro y Cepeda de ser «esbirros de Maduro».

Trump no ha mostrado apoyo explícito a ningún candidato, aunque su animosidad hacia Petro quedó patente desde que volvió a la Casa Blanca y declaró su «guerra contra el narcotráfico».

Ha señalado a Colombia por su papel en la producción y tráfico de drogas, además de relacionar a su homólogo colombiano, sin pruebas, con la industria narcótica.

El politólogo Chala identifica las amenazas de Trump sobre una posible intervención militar en Colombia como parte de una «lógica para consolidar la influencia estadounidense en un mundo regionalista y multipolar».

«La amenaza de fuerza permanece latente. Se observó una intervención más directa y explícita que en Argentina y Honduras», añade.

Iván Cepeda, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella.

Fuente de la imagen, Getty Image / BBC

Trump respaldó al candidato derechista Nasry Asfura en las elecciones presidenciales de Honduras en noviembre, insinuando que podría reducir la ayuda económica si este no resultaba ganador.

Antes, en octubre, apoyó a su aliado político Javier Milei y advirtió que si este perdía «no sería tan generoso con Argentina» en los comicios legislativos.

Varios analistas consideran que detrás de las acusaciones contra Maduro como «narcoterrorista» y el despliegue militar estadounidense en torno a Venezuela, con decenas de ataques contra supuestas narcolanchas en aguas sudamericanas, se ocultaba un plan para forzar un cambio de gobierno.

La administración Trump ha admitido que busca garantizar su influencia en el hemisferio occidental.

Chala sostiene que «Trump está probando mecanismos para alinear a un sector continental con sus intereses».

Por ahora, las tensiones parecen disminuir entre Colombia y EE.UU., aunque Chala advierte riesgos si Cepeda, el izquierdista respaldado por Petro, alcanza el poder.

Borda considera que tanto Petro como Trump buscaron ventajas electorales al presionar: «La población no siempre premia la polarización porque esta genera preocupación en su bolsillo y afecta la estabilidad. La llamada es un ejemplo claro de ello».

«Hay quienes pensaban que la retórica de Petro no defendía, sino que ponía en riesgo la soberanía nacional», agrega.

Un año a merced de incendios

Desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, Colombia ha vivido en constante incertidumbre debido a las tensiones ocasionadas por Petro en temas migratorios, la lucha antidrogas y la presencia militar estadounidense en el Caribe.

Durante el último año, Trump amenazó con una guerra comercial, suspendió pagos y subsidios, retiró la certificación en materia anti drogas, sancionó a Petro al incluirlo en una lista junto a reconocidos narcotraficantes y criminales, y amenazó con acciones militares.

Por su parte, Bogotá detuvo la compra de armamento a Washington y aceleró la búsqueda de nuevos socios comerciales, con especial foco en China.

EE.UU. y Colombia han mantenido durante décadas una alianza estratégica y estrecha, pero bajo Trump y Petro ha alcanzado uno de sus momentos más difíciles.

Gustavo Petro, durante su visita a Nueva York el pasado mes de septiembre.

Fuente de la imagen, David Dee Delgado/Bloomberg via Getty Images

En múltiples ocasiones, diplomáticos colombianos y estadounidenses han trabajado arduamente entre bambalinas para sostener la relación.

Para Borda, todavía es prematuro afirmar si la llamada entre los líderes logrará bajar las tensiones.

«Ni Petro ni Trump aceptan ninguna afirmación del otro. Lo toman de forma personal. La llamada representa un punto de inflexión y es una buena noticia, pero conocemos a ambos», expresa la analista con dudas.

Borda recuerda que el tradicional respaldo colombiano a EE.UU. ha perdido firmeza. Este factor será crucial para medir el impacto de las presiones externas en el futuro de Colombia.

Lo cierto es que la influencia de EE.UU. y las fluctuaciones en la relación entre Trump y Petro dominan el debate político, a pocos meses de que los colombianos elijan su próximo gobierno.

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