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- 6 enero 2026
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"Es una mujer muy amable. Sin embargo, no cuenta con el respaldo ni el respeto de la nación".
La declaración realizada el pasado sábado por el presidente estadounidense Donald Trump acerca de la líder opositora venezolana María Corina Machado causó sorpresa y fue mal recibida en varios sectores de la oposición.
Luego de ofrecer detalles sobre la captura de Nicolás Maduro, Trump afirmó que Estados Unidos supervisaría el proceso en Venezuela.
Se mencionó el término "transición", aunque no se hizo referencia a elecciones.
Mucho menos al liderazgo opositor, representado de forma principal por la laureada con el premio Nobel de la Paz y Edmundo González Urrutia, a quienes muchos reconocen como el presidente electo tras los comicios del 28 de julio de 2024.
En dicho proceso electoral, la oposición entregó el 85% de las actas de votación que confirmaban su triunfo y denunció fraude, luego de que el Consejo Nacional Electoral proclamara a Nicolás Maduro ganador sin mostrar las actas oficiales. Hasta la fecha, dichos documentos no han sido presentados por el organismo.
Y aunque se esperaba un cambio de gobierno tras la operación de Estados Unidos en territorio venezolano, éste no ha ocurrido.
Este lunes, la hasta entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió la presidencia interina, conforme a lo establecido en la Constitución nacional ante la ausencia del presidente.
Rodríguez es considerada una persona fiel a Maduro y parte de su núcleo de poder.
"Ella es una de las principales responsables de la tortura, la persecución, la corrupción y el narcotráfico", la describió Machado en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News, la primera que ha dado desde la captura de Maduro.
"Es la principal aliada y enlace con Rusia, China e Irán; evidentemente no es alguien en quien puedan confiar los inversionistas internacionales y es rechazada ampliamente por el pueblo venezolano", concluyó.
También valoró positivamente las "acciones valientes" de Trump, recordó que el Premio Nobel de la Paz que recibió en octubre fue dedicado al presidente estadounidense, y cuando le preguntaron sobre su posible regreso a Venezuela, respondió: "Deseo volver cuanto antes".
Machado afirmó que la oposición que lidera transformaría a Venezuela en un centro energético para las Américas, restauraría el Estado de derecho para garantizar la protección de la inversión extranjera y facilitaría el retorno de los venezolanos que huyeron del país durante la administración de Maduro.
"La transición debe continuar".
Pero, ¿cuál es la situación actual de Machado y la oposición?
El auténtico aliado de Machado
Antes de las declaraciones de Trump el sábado, "uno de los escenarios posibles era que Edmundo González regresara a Venezuela y que Machado fuera su vicepresidenta", comenta a BBC Mundo la analista venezolana y profesora de la Universidad de Navarra Carmen Beatriz Fernández.
Efectivamente, Machado publicó un mensaje en sus redes sociales: "Mantengámonos atentos, activos y organizados hasta que se concrete la Transición Democrática. Una transición que necesita la participación de TODOS".
"Hoy estamos listos para hacer valer nuestro mandato y ejercer el poder", agregó.
No obstante, según Fernández, "ese panorama parece haberse reducido".
En meses recientes, Machado ha adoptado el discurso del gobierno de Trump y, al recibir el Premio Nobel de la Paz, afirmó: "Hoy más que nunca contamos con el presidente Trump".
En ese marco, Machado expresó a la BBC su gratitud hacia lo que Trump realiza "en todo el mundo por la paz".

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Sin embargo, el verdadero nexo no se encuentra entre Trump y Machado.
"Trump y Machado jamás han sido aliados. Eso es una ilusión. Él nunca ha reconocido su liderazgo. El verdadero aliado y interlocutor es Marco Rubio", comenta a BBC Mundo Santiago (nombre ficticio), un analista venezolano que prefirió mantener el anonimato.
"El liderazgo opositor venezolano sabe esto y tiene experiencia para manejarlo", agrega.
Marco Rubio, en su rol de secretario de Estado de EE.UU., es un actor fundamental en la política exterior y en el gobierno estadounidense.
No obstante, hasta ahora la alianza entre él y Machado parece no haberse concretado.
"María Corina Machado es admirable y la conozco desde hace mucho. Pero estamos enfrentando circunstancias inmediatas", declaró Rubio durante una entrevista en la cadena CBS al ser consultado sobre por qué no trabaja con ella.
"La situación actual es que, desafortunadamente, la mayor parte de la oposición no está ya presente dentro de Venezuela", señaló.

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"Existen asuntos a largo plazo que deben abordarse en algún momento (…) Pero la cuestión principal es qué ocurrirá en los próximos dos o tres meses", agregó Rubio.
"Lo de Rubio es realpolitik", afirma Santiago.
Este término se refiere a una aproximación basada en intereses nacionales pragmáticos y objetivos, en este caso, para Estados Unidos.
Así, explica, Trump busca asegurar una transición ordenada y estable con la finalidad de evitar un aumento en la migración venezolana.
Probablemente exigirá contratos petroleros para compañías estadounidenses, algo que podría facilitarse mediante la legislación aprobada por la nueva Asamblea Nacional, que asumió el 5 de enero y está bajo control del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el partido de Maduro y Delcy Rodríguez.
"Es un proceso incómodo"
Con 26 años en el poder, primero bajo Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro, el chavismo está profundamente arraigado en las instituciones venezolanas y las Fuerzas Armadas.
"Las fuerzas democráticas venezolanas poseen un poder limitado para transformar la realidad. Son conscientes de esta situación", destaca Santiago.
Intentar desmontar esa estructura o, al menos, tomar el control del Estado podría ser una tarea titánica para cualquiera en la oposición, incluso con un respaldo electoral significativo.
"No hay una transición en la que la oposición esté al mando. Si acaso, debería existir un cambio porque ellos representan la legitimidad democrática y, dentro de esta idea, la oposición está unida. Pero en este contexto, la transición sólo la puede liderar un actor interno. Tiene que ser supervisada por actores propios del país", añade Santiago.
Ejemplifica con las transiciones en Chile y España, donde elementos del orden establecido fueron quienes asumieron el control principal durante el proceso.

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"Esto representa una situación incómoda para el liderazgo opositor venezolano. Sin embargo, conocen estos procesos. Actualmente actúan con cautela y paciencia. No hay prisa, aunque sí exigen ciertos puntos inmediatos, como la liberación de presos políticos", detalla Santiago.
Precisamente el domingo Edmundo González se pronunció en este sentido.
En un mensaje en video difundido en sus redes sociales, aseguró que "este momento es un avance, pero insuficiente".
Defendió que un "proceso auténtico de transición democrática" y una "normalización genuina del país" sólo será viable si se realiza la "liberación inmediata y condicional de los presos políticos, civiles y militares, encarcelados por pensar diferente, exigir derechos o cumplir con su deber constitucional".
"No existe una transición democrática posible mientras permanezca injustamente encarcelado un solo venezolano", añadió González.
Además, convocó a las Fuerzas Armadas a "hacer cumplir el mandato soberano del 28 de julio" y les solicitó ser "leales con la Constitución, el pueblo y la República".
El impacto político de las acciones de Estados Unidos
Carmen Beatriz Fernández indica que, descartando inicialmente el escenario en que González y Machado encabezaran una transición, "el segundo panorama es aquel donde Delcy Rodríguez dirija la transición; y parece que Estados Unidos apuesta a esto, junto con una junta directiva dirigida por Trump, Rubio y el secretario de Defensa, Pete Hegseth".
Fernández también destaca otro suceso reciente: Emmanuel Macron, presidente de Francia, publicó en sus redes sociales que "Francia apoya la soberanía popular, y esta soberanía se expresó en 2024". Además, Trump lo retuiteó.
"Así que, aunque ha perdido peso relativo, no es una opción descartada por completo. Ese estilo tan particular de Trump, que se mueve constantemente en la ambigüedad, a veces por estrategia y otras veces por su carácter, aún prevalece", puntualiza.

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Para Fernández, el costo político derivado de las acciones recientes de Estados Unidos no impacta la posición de liderazgo de Machado.
"Ella sigue siendo la líder política indiscutible en Venezuela, con niveles de apoyo y afecto superiores a los de políticos que fueron muy populares en su tiempo, como Carlos Andrés Pérez o Hugo Chávez. Eso no ha cambiado", afirma.
Por otro lado, destaca que "los costos vinculados con la extracción de Maduro, incluyendo daños físicos, muertes de militares y mutilaciones, serán asumidos por Trump. Quedó claro (con las declaraciones de Trump el sábado) que ni Machado ni González estaban informados sobre lo que ocurriría".
"Machado, como líder política, se encuentra más protegida hoy que hace unos días. Y, eventualmente, si la vía impulsada por Estados Unidos con Delcy al mando de la transición supervisada tiene éxito, habrá nuevas elecciones y Machado participará", concluye Fernández.
Maduro ya no ejerce el poder, pero el cambio de gobierno largamente esperado por la oposición aún no se ha producido.
Tanto Machado como González, junto con gran parte de la oposición venezolana, permanecen en el exilio, perseguidos, inhabilitados o encarcelados, por ahora obligados a sostener tanto su liderazgo como el ánimo de sus seguidores mediante su actividad en redes sociales.

