Un islote con un castillo singular en Galicia que defendía A Coruña de incursiones marítimas y está reconocido como Bien de Interés Cultural

Frente a la costa gallega, un pequeño islote conserva una historia ligada a la defensa del litoral y a los ataques navales. Actualmente, su silueta continúa despertando el interés de quienes caminan junto al mar y contemplan el horizonte

Foto: El islote que alberga un castillo único en Galicia. (Turismo de Galicia)
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Frente a la costa coruñesa, separado del continente por apenas unos metros de mar, se encuentra un lugar que siglos atrás fue fundamental para la defensa marítima del norte peninsular. Su perfil, visible desde el paseo litoral, evoca una era de ataques navales, artillería y vigilancia constante, cuando resguardar el puerto de A Coruña representaba una prioridad estratégica. Actualmente, este islote mantiene intacto su valor histórico y se ha convertido en uno de los sitios patrimoniales más emblemáticos de Galicia, fusionando pasado militar, paisaje atlántico y acceso público.

Se trata del Castillo de Santa Cruz, una fortaleza erigida en un islote del municipio de Oleiros y declarada Bien de Interés Cultural. Su construcción data de finales del siglo XVI, tras el ataque de la Armada inglesa al mando de Sir Francis Drake en 1589, que evidenció las vulnerabilidades defensivas del puerto coruñés. Junto a los castillos de San Antón —aún en pie— y San Diego —ya desaparecido—, integró un sistema de defensa diseñado para proteger a la ciudad contra incursiones marítimas. El acceso actual se efectúa mediante una pasarela peatonal de madera que bordea el islote y ofrece vistas privilegiadas de la bahía de A Coruña y la costa de Santa Cruz.

De fortaleza militar a emblema patrimonial de Oleiros

Tras perder su utilidad defensiva en el siglo XVIII, el castillo atravesó varias etapas que han moldeado su apariencia actual. En el siglo XIX fue adquirido por Xosé Quiroga, esposo de Emilia Pardo Bazán, quien transformó la antigua fortaleza en un modesto pazo de verano con capilla, palomar y jardín. Posteriormente, tras la Guerra Civil, el recinto albergó durante décadas a huérfanos del ejército, funcionando como casa de colonias estivales hasta finales de los setenta. Esta función social dejó una marca significativa en la memoria colectiva antes de un nuevo periodo de abandono.

El futuro definitivo del Castillo de Santa Cruz se vinculó al compromiso ambiental del Concello de Oleiros, que adquirió el islote en 1989 con el propósito de abrirlo al público y conservar su valor histórico y natural. Desde 2001, el edificio alberga el CEIDA, centro de referencia en educación ambiental en Galicia, con espacios expositivos y actividades educativas. La visita es gratuita, en gran parte accesible, y permite recorrer murallas, antiguas celdas y jardines, además de conectar con otros enclaves cercanos como el paseo litoral, el puerto de Santa Cruz o zonas naturales del entorno coruñés.

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