Diez años después de obtener un reconocimiento que marcó un punto de inflexión, este rincón del Pirineo aragonés festeja su aniversario convertido en emblema de patrimonio y tradición
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Entre valles pirenaicos y edificios de piedra que parecen resistir al paso del tiempo, existe un pueblo en el norte de España que celebra diez años como miembro de una de las redes más reconocidas del turismo rural. Esta celebración representa mucho más que un número, siendo la expresión de un reconocimiento constante a su patrimonio, a su arquitectura tradicional y a unas costumbres que se han mantenido con orgullo. Tanto en invierno como en verano, este destino se ha establecido como un referente para quienes buscan autenticidad, historia y paisajes montañosos.
Se trata de Ansó, en la provincia de Huesca, que en 2025 cumple una década desde su inclusión en la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España. Ubicado en el Pirineo aragonés occidental, dentro de la comarca de La Jacetania, este municipio sobresale por el excelente estado de conservación de su casco urbano, declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico. Sus calles empedradas, el predominio de piedra, madera y losa, junto con las características chimeneas troncocónicas, conforman una imagen homogénea que convierte a Ansó en uno de los mejores ejemplos de asentamiento en alta montaña.
Un conjunto histórico que define su identidad
El diseño del pueblo se distribuye en tres calles longitudinales que convergen frente a la iglesia parroquial de San Pedro, un templo del siglo XVI que domina el perfil del municipio. Alrededor de este espacio se encuentran edificios emblemáticos como la antigua abadía, el torreón de la cárcel y varias casas señoriales, entre ellas Casa Antón y Casa Collao. Las viviendas, pensadas como unifamiliares, suelen tener dos o tres plantas y están separadas por los tradicionales ‘callizos’, fortaleciendo la sensación de orden y robustez que distingue al conjunto arquitectónico.
Más allá de su valor urbanístico, Ansó también es un punto de referencia cultural gracias a tradiciones profundamente arraigadas. El Museo del Traje Ansotano y el Museo de Arte Sacro y Etnología ofrecen una visión sobre la importancia de la vestimenta y la vida cotidiana en el valle. De especial relevancia es la Fiesta del Traje Típico Ansotano, declarada de Interés Turístico Nacional, que tiene lugar el último domingo de agosto y en la que los habitantes exhiben con orgullo sus trajes tradicionales. A esto se suman los espacios naturales próximos como Zuriza y Linza, que completan una oferta donde patrimonio, naturaleza y tradición explican por qué este pueblo celebra diez años entre los más bonitos de España.
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