Quique de Lucas (47), exjugador de fútbol, comenta sobre sus inversiones: «Con las ‘puntocom’ perdí el 50% de mi capital»

Quique de Lucas CEO de la agencia Lead3rs, el exfutbolista de Celta y PSG aplica la misma estrategia que emplea para invertir en bolsa: descubrir valor donde otros no lo perciben.

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Enrique ‘Quique’ De Lucas dejó atrás el césped para pasarse a los despachos. Tras su etapa en el Celta de Vigo, Chelsea y París Saint-Germain, entre otros clubes, se transformó en representante de jugadores y, más relevante aún, en un inversor avanzado que sigue la doctrina de Warren Buffett para sus decisiones financieras.

Su interés comenzó a partir de un libro de Alan Greenspan que leyó en 2002, mientras todavía ejercía como futbolista profesional. Desde entonces, se ha dedicado a estudiar economía de forma constante.

Su mayor aprendizaje llegó con la explosión de la burbuja puntocom. «Diría que esa experiencia me resultó económica», comentó tiempo atrás en el podcast La Bolsa de Deporte de MAPFRE, relatando cómo perdió el 50 % de su inversión en compañías tecnológicas debido a que no comprendía «el verdadero funcionamiento del mercado».

Este fenómeno le dejó claro un principio indispensable: conocer a fondo lo que se adquiere es el pilar del value investing.

Actualmente, De Lucas dirige Lead3rs, una agencia ‘boutique’ que gestionan a futbolistas como si fueran «startups». Emplea esa misma estrategia que utiliza en bolsa: hallar valor donde nadie más lo detecta.

Quique de Lucas

Quique de Lucas

«Se puede generar valor fichando jugadores ‘underperformed’ con contratos económicos, que no han tenido un rendimiento destacado en un periodo determinado, pero más adelante explotan«, expone.

Su cartera está «bastante bien diversificada». Aunque es discreto en sus explicaciones —en una ocasión pidió un bocadillo de lechuga para evitar cenar tarde—, admite disponer de «liquidez suficiente esperando el momento oportuno para entrar al mercado».

No especifica cifras exactas de sus ganancias, pero confirma que ha invertido sobre todo en empresas con baja deuda, buena gestión y sólida generación de caja. Últimamente, ha aumentado su exposición a tecnología, aunque puntualiza: «La generación de caja es clave».

Lo que le hace especialmente respetado es su viaje a Omaha, Nebraska, en la conmemoración del 50 aniversario de Berkshire Hathaway. Allí pudo conocer en persona a Warren Buffett y Charlie Munger, sus referentes de inversión. «Fue un sueño cumplido», expresó.

Ese respeto por el value investing lo ha mantenido más de dos décadas, incluso en periodos de burbuja de mercado. Frente al actual escenario geopolítico con aranceles y conflictos comerciales, mantiene la calma porque sus compañías poseen fundamentos sólidos.

Compara la inversión con el fútbol profesional: ambos campos exigen decisiones bajo presión, detectar oportunidades que el resto no ve, y contar con la resiliencia para recuperarse tras un fracaso. Además de inversor, es especialista en radiología médica y dietética, conocimientos que ha compartido con sus futbolistas.

La fusión de rigor técnico y humildad intelectual caracteriza su perfil: después de perder la mitad de su capital hace veinte años, comprendió que el verdadero éxito no consiste en evitar errores, sino en equivocarse de manera consciente, siempre que se entienda la razón.

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