Reducción de la experimentación animal en España gracias a la transparencia y avances científicos

El último informe de la Confederación de Sociedades Científicas de España señala que las cifras continúan disminuyendo, dado que la tecnología está reemplazando la experimentación con animales

Foto: Un pequeño ratón de laboratorio (Pexels)

La Confederación de Sociedades Científicas de España ha difundido recientemente su VIII informe de transparencia sobre el uso de animales en experimentación científica. Una de las estadísticas más destacadas indica que el uso de animales, tanto para investigación como para la docencia, se ha reducido en un 22,5%, según los datos facilitados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El investigador Lluís Montoliu, vinculado al Centro Nacional de Biotecnología y al Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras, donde estudia el albinismo, explica que “todos los científicos están comprometidos con el cumplimiento de la normativa sobre bienestar animal, fundamentada en el principio de las 3R: reemplazo, reducción y refinamiento. Por ello, no debería sorprender que la comunidad científica se esfuerce, año tras año, por no incrementar, sino por disminuir, en la medida de lo posible, el uso de animales”.

Según su perspectiva, la reducción observada en 2024 estaría ligada “a una caída importante en el número de peces empleados en investigaciones, cuyo uso ha bajado más de un 63%. Los roedores, que representan la mayor parte de los animales utilizados, también han disminuido en un 1,75%, mientras que las aves, terceras en importancia, han experimentado un aumento del 34%. La caída significativa en el número de peces empleados en investigación es la que impulsa a la baja el total de animales usados en 2024”.

La cuestión que surge es qué factores han contribuido a la reducción del empleo de animales. Montoliu señala a los gemelos digitales, al uso de la inteligencia artificial “y a muchas otras tecnologías, como los organoides y cultivos celulares. También destaca que han conseguido evitar incrementos significativos en el número de animales empleados, como se observa en 2024, año en el que los roedores han experimentado una ligera reducción y, esencialmente, se mantienen en niveles controlados”.

Otra interrogante es si la experimentación con animales sigue siendo imprescindible. El científico apunta que el 76% del uso animal está dedicado a la investigación. “En este campo, las tres áreas principales son oncología [25% del uso de animales], sistema nervioso [23%] y sistema cardiovascular, con un 12%. Sumando el 8% de animales destinados a estudios del sistema inmunitario, el 68% se enfoca en investigar dos de las causas principales de mortalidad humana: diversos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares. En estas áreas y otras menos extendidas, el uso de animales continúa siendo esencial para avanzar en el conocimiento de las enfermedades y en la creación de tratamientos seguros y eficaces”.

Desde su visión, es “indudable” que la utilización de animales seguirá decreciendo “gracias al desarrollo y validación científica de nuevos métodos alternativos que permitan su sustitución para alcanzar resultados similares”.

No obstante, con el nivel actual de conocimiento, considera que es muy “difícil, aunque no imposible” crear sistemas de validación para, por ejemplo, candidatas a vacunas o terapias génicas novedosas que prescindan de pruebas previas en modelos animales antes de probarlas en voluntarios clínicos.

“En toxicología es probable que logremos reducir al mínimo e incluso eliminar el uso de animales. Sin embargo, en investigación básica, donde generalmente se requiere un sistema más complejo y un organismo completo, temo que la experimentación animal seguirá siendo necesaria durante muchos años”, pronostica Montoliu.

Más transparencia

La utilización de animales sigue siendo un tema controvertido, por lo que el investigador defiende la transparencia, para que la sociedad comprenda la importancia de estos experimentos. Como señala, “es evidente que existen grupos en nuestra sociedad que rechazan el uso de animales en experimentación y otros que plantean dudas razonables. Por ello, es fundamental explicar, sin reservas, por qué se emplean animales, cuántos, cuándo, dónde y con qué finalidad. Solo mediante una explicación completamente transparente sobre su indispensable uso se transmitirá a la sociedad la idea correcta de que utilizan animales solo cuando no hay métodos alternativos, y siempre tras una justificación adecuada que debe ser revisada hasta por tres comités diferentes antes de ser, en el mejor caso, aprobada por la comunidad autónoma correspondiente”.

“Con esta política de transparencia, se logra recuperar el control de una narrativa que la comunidad científica había dejado de lado durante años, asumiendo equivocadamente que no hacía falta justificar el uso de animales en investigación, confiando en que todos lo entenderían. Eso no ocurrió: facilitamos el terreno a grupos contrarios que, durante mucho tiempo, no tuvieron competencia para difundir sus mensajes y creencias en la sociedad. Afortunadamente, ahora, con este acuerdo de transparencia, podemos explicar directamente a la sociedad la necesidad de mantener el uso de animales en investigación, mientras que promovemos cada vez más métodos alternativos y complementarios que permiten reducir progresivamente el uso animal en la investigación”, añade.

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