Romain Grosjean reconoce la durabilidad del piloto asturiano, quien a sus 44 años se prepara para encarar otra temporada en 2026 con la motivación intacta para volver a conseguir victorias.
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Romain Grosjean, excompetidor de Fórmula 1 que coincidió en parrilla con Fernando Alonso durante más de diez años, ha compartido una visión esclarecedora sobre lo que diferencia al asturiano del resto de los pilotos veteranos.
En una entrevista concedida a Motorsport.com, el francés sintetiza en una frase lo que muchos notan pero pocos logran describir: «Fernando Alonso mantiene la mentalidad de un joven de 25 años. Nunca ha demostrado signos de envejecimiento».
Las palabras de Grosjean no son mero discurso. Provienen de alguien con experiencia directa en las exigencias físicas y psicológicas de la máxima categoría del automovilismo, compitiendo en F1 entre 2009 y 2020 con escuderías como Lotus y Haas.
Su reflexión se enfoca en un aspecto que va más allá del talento innato: la pasión intacta del doble campeón del mundo tras casi veinte años sin levantar otro título: «Conserva la misma pasión que tenía cuando ganó su primer campeonato en 2005. Es realmente admirable de observar».
Lo sorprendente en el caso de Alonso, según Grosjean, reside en que sostiene el mismo nivel de hambre competitiva que exhibió cuando obtuvo los títulos mundiales en 2005 y 2006.
Mientras muchos pilotos pierden impulso luego de temporadas con resultados modestos, el asturiano atravesó largos períodos con monoplazas poco competitivos sin que su motivación decayese.
El francés es claro al evaluar la capacidad de Alonso para responder cuando dispone de un coche competitivo: «Si el auto es bueno, Fernando siempre está a la altura».
Esta certeza es especialmente relevante al repasar el 2023, año en el que Alonso subió al podio en ocho ocasiones con Aston Martin y terminó cuarto en la clasificación general, demostrando que su rendimiento técnico no ha mermado con el paso del tiempo.
No obstante, la temporada 2025 representó una prueba de resistencia: con solo 56 puntos y décimo lugar en el campeonato, Alonso lidió con un Aston Martin afectado por problemas técnicos. A pesar de ello, superó 24-0 a su compañero Lance Stroll en las clasificaciones, dejando claro que la dificultad estaba en el coche, no en el piloto.
Grosjean señala un factor vital para explicar la longevidad excepcional de Alonso: la gestión rigurosa de su carrera. «Es un piloto muy cuidadoso con la organización de su agenda, calendario y desplazamientos. Todo está planificado desde el inicio de la temporada, y eso contribuye a su durabilidad».
Este método contrasta con la forma menos estructurada de otros competidores y permite que el asturiano mantenga el nivel físico necesario para competir a los 44 años.
La comparación con Lewis Hamilton resulta reveladora. Ambos nacidos en 1981, pero su gestión ante los desafíos de 2025 fue completamente disímil. Mientras Hamilton afrontó su peor año en Ferrari, sin lograr podios y quedando 86 puntos detrás de Charles Leclerc, Alonso sostuvo una actuación constante y sólida a nivel individual.
La pasión que menciona Grosjean tiene un fin específico: el proyecto de Aston Martin para 2026. Con Adrian Newey como director técnico y Honda como socio oficial de motores, Alonso dispondrá finalmente de los recursos que le faltaron durante más de una década.
El piloto asturiano es consciente de ello, y esa perspectiva aviva una motivación que, lejos de extinguirse, parece arder con la misma intensidad que hace veinte años.
Cuando alguien como Grosjean —que ha vivido la dureza de la F1 en equipos modestos y sobrevivió a uno de los accidentes más graves de la historia reciente— se detiene a elogiar públicamente la mentalidad de Alonso, el mensaje es claro: el asturiano no solo sigue vigente en Fórmula 1, sino que probablemente aún conserva un futuro competitivo por delante.

