Análisis de las principales propuestas de Jara y Kast para las elecciones presidenciales en Chile de este domingo

José Antonio Kast y Jeannette Jara se enfrentan este domingo en las elecciones presidenciales de Chile.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

    • Autor, Cecilia Barría
    • Título del autor, Enviada especial a Chile, BBC News Mundo
  • 1 hora

A pocas horas del balotaje presidencial en Chile, el ultraderechista José Antonio Kast y la comunista Jeannette Jara se medirán en las urnas este domingo, en unos comicios presidenciales donde, por primera vez, el sufragio es obligatorio.

Aunque los sondeos recientes muestran a Kast con una ventaja superior a diez puntos sobre Jara, la duda sobre el comportamiento del voto indeciso dificulta las predicciones.

Kast parece estar beneficiándose de la transferencia de votos de los candidatos de derecha que perdieron en la primera vuelta, tras obtener el respaldo tanto del libertario Johannes Kaiser como de Evelyn Matthei, exponente de la derecha tradicional.

Uno de los elementos de incertidumbre para esta elección es el destino de los votos de más de cinco millones de chilenos a quienes se les exige votar por primera vez.

De igual manera, permanece incierto cuál será la inclinación de quienes respaldaron en la primera vuelta al candidato antisistema Franco Parisi, que alcanzó el tercer lugar con cerca del 20% de los votos.

En este escenario, el abogado José Antonio Kast, líder de la ultraderecha y fundador del Partido Republicano, compite por tercera vez a la presidencia, con un discurso de «mano dura» centrado en la seguridad, migración y la reducción del gasto fiscal.

Por su parte, la exministra de Trabajo del gobierno actual, Jeannette Jara, que representa a una alianza que incluye a la izquierda y centroizquierda chilena, llega al balotaje tras ganar la primera ronda con un mensaje orientado a ampliar el acceso a la red de protección social y adoptar medidas frente a la seguridad y migración, dos temas que preocupan a los ciudadanos.

Ambos contendientes buscan captar el apoyo de los votantes cercanos al centro político, en una elección histórica marcada por el marcado contraste entre los modelos sociales que promueven.

¿Pero en qué se diferencian las propuestas principales de estos candidatos?

José Antonio Kast y Jeannette Jara en el último debate presidencial previo al balotaje.

Fuente de la imagen, Reuters

«Más plata en tu bolsillo»

La candidata comunista, de 51 años, afirmó que de resultar electa, su administración defenderá la visión de la izquierda y centroizquierda que componen la coalición política que la apoya.

En materia económica, Jara planteó implementar un «ingreso vital» cercano a los US$800 mensuales para mejorar la situación financiera de las familias más vulnerables, financiado de manera progresiva mediante subsidios estatales a pequeñas y medianas empresas.

«Queremos poner más plata en tu bolsillo», declaró la candidata.

Jeannette Jara

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Jara se comprometió a reducir el costo de las facturas eléctricas y a que el Estado apoye económicamente el ahorro de jóvenes entre 25 y 40 años para la compra de una vivienda.

Otra propuesta incluye eliminar la utilización de la Unidad de Fomento (UF) en sectores de salud y educación para evitar incrementos «excesivos» en los pagos. La UF es un índice reajustado diariamente según la inflación, usado para expresar el valor de viviendas, préstamos bancarios y seguros de salud.

También planteó la creación de un subsidio único al empleo dirigido a mujeres, jóvenes y adultos mayores, junto con la reducción de las listas de espera en servicios médicos.

En cuanto a la migración, en contraste con las deportaciones masivas que propone Kast, Jara defendió la creación de un registro biométrico y una «regularización limitada» para extranjeros sin antecedentes penales, con empleo y vínculos familiares, además de la implementación del registro biométrico para los residentes extranjeros en el país.

Por su parte, la candidata oficialista garantiza el fortalecimiento del control fronterizo con la colaboración de las Fuerzas Armadas y la incorporación de tecnología de vigilancia.

En el ámbito de la seguridad, Jara afirmó que su gobierno se enfocará en atacar las finanzas del crimen organizado, proponiendo levantar el secreto bancario, una normativa que protege la confidencialidad de las transacciones financieras, para seguir el rastro del dinero ligado al narcotráfico.

«No basta con más cárceles o más carabineros si no enfrentamos de raíz al crimen organizado», enfatizó.

De forma simultánea, la candidata se comprometió a reforzar a las fuerzas policiales y aumentar el control del armamento.

En el último debate presidencial antes del balotaje, Jara anunció que renunciará a su militancia en el Partido Comunista si resulta presidenta.

Respecto a la posible intervención militar estadounidense en Venezuela, Jara sostuvo que el presidente Nicolás Maduro «sin duda debe dejar el poder», aunque advirtió que la propuesta de Donald Trump parece «violar el derecho internacional».

«No apoyaré una invasión de otro país», afirmó.

«Un país seguro»

El eje principal de la campaña de Kast ha estado centrado en las cuestiones de seguridad y migración.

El ultraderechista ha construido su discurso alrededor de la idea de un «gobierno de emergencia» para combatir el aumento de la delincuencia.

José Antonio Kast

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Kast propuso la construcción de cárceles de máxima seguridad, el endurecimiento de las sanciones para quienes infrinjan la ley, la eliminación de los «narcofunerales», revisar la regulación de la legítima defensa, y crear una fuerza especial destinada a recuperar zonas controladas por la delincuencia.

«Chile será nuevamente un país seguro», afirmó el candidato. Sobre migración, prometió deportaciones masivas de inmigrantes en situación irregular, incluyendo vuelos chárter para devolverlos a sus naciones de origen, cuyos costos deberían ser parcialmente cubiertos por los propios pasajeros.

«Cerraremos las fronteras en todos los puntos donde haya pasos irregulares», aseguró, dentro del marco de su Plan Escudo Fronterizo. Sin embargo, en días recientes suavizó sus declaraciones indicando que las deportaciones en su gobierno no serían como las de EE.UU.: «Hay diferentes formas de invitar a las personas a salir, pero ¿quién pagará? Yo no voy a pagar», señaló.

Además, planteó que la migración irregular se considere un delito y que los extranjeros sin documentación no tengan acceso a servicios básicos provistos por el Estado, como educación, vivienda o salud.

En materia económica, Kast propuso promover la «austeridad» mediante un recorte del gasto fiscal por US$6.000 millones en un plazo de 18 meses, una medida cuya viabilidad ha sido cuestionada debido a que implicaría una reducción de beneficios sociales para la población.

No obstante, el candidato aseguró que el ajuste podrá realizarse sin afectar beneficios sociales como la Pensión Garantizada Universal (PGU), aunque no ha explicado detalladamente cómo llevará a cabo esta reducción.

En lo tributario, el exdiputado anunció que durante su gobierno reducirá el impuesto corporativo del 27% al 23% para empresas medianas y grandes, y prometió eliminar el impuesto a las ganancias de capital en la venta de acciones en ciertos casos.

A diferencia de su campaña anterior, Kast ha evitado abordar temas como el aborto y el matrimonio igualitario, así como las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, régimen cuyas políticas defendió parcialmente en el pasado.

Su plan de gobierno ha sido comparado con figuras como el presidente argentino Javier Milei, el estadounidense Donald Trump, y el expresidente brasileño Jair Bolsonaro.

En el ámbito internacional, Kast afirmó en uno de los debates presidenciales que su postura frente a una posible intervención militar de Estados Unidos en Venezuela se refleja en la frase del escudo chileno: «Por la razón o la fuerza».

Sobre al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, conocido por sus políticas de mano dura contra el crimen, señaló que si todos los chilenos pudieran votar hoy y Bukele estuviera en la papeleta, «lo elegirían».

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