Un enclave que asombra a los viajeros por su diseño imposible y una historia digna de un cuento. Lo que empezó como un sueño familiar se ha transformado hoy en uno de los lugares más singulares
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En la provincia de Badajoz se encuentra una edificación tan especial que numerosos turistas la asocian inmediatamente con la estética modernista y los mosaicos coloridos que evocan ciertos iconos arquitectónicos. Este sitio, hoy en día considerado uno de los espacios más fotografiados de Extremadura, destaca por su forma, su historia y la creatividad desbordante que representa. Además, su recorrido guiado se ha convertido en un auténtico atractivo turístico para quienes buscan lugares singulares y alejados de las rutas convencionales.
Desde la segunda mitad del siglo XX, un albañil de Extremadura decidió construir, sin planos ni preparación técnica, una obra que décadas después captaría la atención de curiosos y aficionados al turismo cultural: El Capricho de Cotrina, ubicado en Los Santos de Maimona. Motivado por el deseo de su hija de poseer una casa de campo distinta a cualquier otra, Francisco González Gragera inició en 1989 un proyecto que evolucionó hasta convertirse en un castillo contemporáneo con formas redondeadas, mosaicos multicolores y adornos que evocan un mundo casi fantástico. Su estructura, con cerca de 183 metros cuadrados, combina mampostería de piedra caliza, ladrillo y mortero de cemento, incorporando elementos decorativos que juegan con curvas, texturas y volúmenes.
Una obra autodidacta en constante expansión
Diseñado para ser habitable, el edificio cuenta con todas las habitaciones propias de una vivienda y está rodeado por un entorno igualmente creativo: un estanque con cascada, un taller de mármol y otras piezas que prolongan el estilo imaginativo de su creador. Tras la muerte de González Gragera en 2016, sus hijos continúan ampliando y mejorando la construcción, conservando viva la esencia del proyecto familiar. En la actualidad, este lugar se ha transformado en un atractivo turístico que ha sido destacado en medios de comunicación y publicaciones sobre arquitectura singular, recibiendo incluso reconocimientos internacionales.
Las visitas, disponibles fines de semana y días festivos previa cita telefónica en el 651 023 004, están guiadas por una de las hijas del autor. Son gratuitas, aunque se solicita un donativo destinado a continuar la obra, respetando el impulso de quienes la crearon. Además, el reflejo de la luz sobre los mosaicos, la posibilidad de recorrer espacios tan emblemáticos como la puerta en forma de pavo real o el pasillo salmón, y la oportunidad de descubrir nuevas piezas en constante evolución convierten este sitio en una parada obligatoria para quienes viajan por el sur de Extremadura.
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