El estado hipnagógico y su influencia en el aumento de la creatividad durante la transición entre sueño y vigilia

Una mujer durmiendo en un sofá y sobre ella nubes que representan ideas.

Fuente de la imagen, Getty Images

    • Autor, Steve Taylor
    • Título del autor, The Conversation*
  • 1 hora

La canción de The Beatles, "Yesterday", fue compuesta en lo que los psicólogos denominan "estado hipnagógico". Este se refiere a esa fase intermedia entre el sueño y la vigilia, cuando permanecemos somnolientos, en un estado parcialmente consciente, con imágenes y sonidos mentales vivos.

Una mañana a principios de 1965, Paul McCartney despertó con una melodía extensa y compleja resonando en su mente. Se levantó, se sentó frente al piano y comenzó a interpretar aquella melodía.

Rápidamente halló los acordes adecuados para acompañar la melodía y creó algunos fragmentos de acompañamiento (como denominan los compositores estas primeras frases antes de redactar la letra) que armonizaban con la música.

Incrédulo ante la belleza espontánea de ese sonido, McCartney sospechó que podía estar plagiando una pieza ajena de forma inconsciente.

"Durante cerca de un mes consulté a profesionales del ámbito musical para saber si la reconocían… Pensaba que si nadie la reclamaba tras varias semanas, podría quedármela", recordó. Finalmente, resultó ser una creación original.

Numerosos descubrimientos e inventos relevantes han surgido en el estado hipnagógico.

Por ejemplo, el físico Niels Bohr recibió el Premio Nobel gracias a una visión semiconsciente en la cual soñó con el núcleo atómico y los electrones orbitando alrededor, similar al sistema solar con sus planetas, lo que le llevó a definir la estructura del átomo.

Paul McCartney tocando en diciembre de 2024.

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El punto óptimo

Estudios han confirmado que el estado hipnagógico representa un momento ideal para la creatividad. Por ejemplo, en una investigación realizada en 2021, los sujetos en estado hipnagógico tenían tres veces más probabilidades de identificar la "regla oculta" que resuelve un problema matemático.

Psicólogos relacionan la creatividad con características como la apertura a nuevas experiencias y la flexibilidad mental.

Otros investigadores proponen que la creatividad emerge al sincronizarse la red de control cognitivo del cerebro (responsable de planificar y resolver problemas) con la red neuronal por defecto (relacionada con la ensoñación y el divagar mental).

No obstante, una de las explicaciones más relevantes, y a la vez antiguas, sobre la creatividad fue formulada por el psicólogo británico Frederic Myers en 1881. Myers planteaba que las ideas y percepciones surgen como una "oleada" repentina desde una mente subliminal.

Para Myers, la mente consciente es solo una pequeña porción de la mente total, que engloba no solo lo que Sigmund Freud denominó inconsciente, sino niveles más amplios y elevados de conciencia. Las ideas pueden desarrollarse en el inconsciente durante períodos prolongados antes de manifestarse en la conciencia.

Por ello, frecuentemente se siente que las ideas provienen de fuera de la mente, como si fuesen obsequiadas, surgidas más allá del ámbito consciente.

Ilustración del átomo según Niels Bohr.

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La importancia de la relajación

La creatividad del estado hipnagógico se explica porque, en ese balance entre el sueño y la vigilia, la mente consciente tiene poca actividad.

Durante ese intervalo breve, las barreras mentales son flexibles y es posible que percepciones e ideas creativas emerjan desde la mente subliminal.

A un nivel más general, esta es la razón por la que la creatividad suele relacionarse con estados de relax y ociosidad. Mientras descansamos, la mente consciente baja su actividad, aunque cuando estamos ocupados, nuestro pensamiento está saturado de voces internas que bloquean la fluidez de ideas nuevas.

Esto también explica por qué la meditación tiene una estrecha relación con la creatividad.

Diversos estudios indican que la meditación fomenta atributos creativos generales, como la apertura a nuevas experiencias y la flexibilidad cognitiva.

Pero quizás, más allá de esto, la meditación calma y suaviza la mente consciente, facilitando la recepción de inspiración exterior.

Tal como señalo en mi libro "El Salto", esta es la razón por la cual existe un vínculo notable entre el despertar espiritual y la creatividad.

Una mujer durmiendo con un libro en su cuello.

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Alimentando el estado hipnagógico

Estudios han encontrado que cerca del 80% de la gente ha experimentado el estado hipnagógico, y que aproximadamente el 25% lo vive de manera regular. Es ligeramente más frecuente en mujeres que en hombres.

Este estado suele presentarse al inicio del sueño, aunque también puede manifestarse al despertar o durante el día si se siente sueño y se pierde la conciencia plena.

¿Es posible aprovechar el estado hipnagógico para incrementar la creatividad? Sí, es factible permanecer en ese estado, sobre todo en las noches de los domingos, probablemente conocido por muchos.

El reto está en captar las ideas que surgen en ese momento. Durante la somnolencia, puede que no se genere el impulso necesario para recordarlas. Es común decirse antes de dormirse: "Esta idea es tan valiosa que quedará grabada en mi mente", pero al despertar un tiempo después, la idea se desvanece.

Un teléfono sobre una mesa de noche y al lado la cama.

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No obstante, mediante un entrenamiento mental, es posible desarrollar el hábito de anotar las ideas hipnagógicas.

La forma más efectiva consiste en tener siempre a mano un bolígrafo y papel sobre la mesa de noche. Para quienes prefieren métodos modernos, tener el teléfono cerca con la aplicación de grabación abierta también funciona.

Paul McCartney, de hecho, ha adoptado esta práctica y se entrenó para escribir en la oscuridad con este propósito.

Además, se puede emplear la técnica conocida como "siesta consciente" para fomentar ideas. El gran inventor Thomas Edison, cuando enfrentaba bloqueos creativos, dejaba que la inconsciencia lo tomara mientras sostenía una bola de metal en la mano.

Al dormirse, la bola caía y lo despertaba, momento en que con frecuencia surgía una nueva perspectiva o solución.

En términos generales, la inactividad debe entenderse como una vía para cultivar la creatividad.

No debe considerarse que la siesta o el reposo son tiempo perdido. Muy al contrario, pueden ser fuentes de las ideas y revelaciones más productivas.

*El texto original fue publicado en inglés en The Conversation. Puedes leerlo aquí.

**Steve Taylor es profesor de Psicología de la Universidad de Leeds Beckett (Reino Unido) y autor de varios libros sobre psicología y espiritualidad.

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